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En torno a un terreno entre los lotes 10 y 12, ubicados detrás de Altos de Menga y del barrio El Bosque, en inmediaciones del centro comercial Chipichape, surgió una denuncia sobre presuntas invasiones de tierras que motivaron a funcionarios de la Alcaldía de Cali a visitar la zona, este 17 de febrero.
Litigio entre privados en el norte de Cali, según la Alcaldía de Cali. Foto:Archivo particular
De acuerdo con la información entregada a EL TIEMPO por la Alcaldía de Cali, se trata de una disputa entre privados o particulares, donde no se observó alguna construcción. Los implicados en el pleito presentaron documentos que figuran dentro de proceso judicial.
Según la Alcaldía, será un juez el que dirima este caso. No se tratarían de terrenos con uso público, por lo que la Administración ni la Secretaría de Seguridad y Justicia podían intervenir, como lo afirmaron en el distrito, reiterando que el juzgado tendrá que tomar una decisión.
Predios, en litigios en zonas del norte de Cali, en inmediaciones al corregimiento de Golondrinas. Foto:JUAN PABLO RUEDA / EL TIEMPO
Entre tanto, EL TIEMPO recorrió otra zona donde pululan los litigios, también entre privados por tenencia de tierras. Esta casa editorial observó casi un kilómetro de predios en esos pleitos donde avanzan obras. Estos litigios se pondrán resolver en los estrados judiciales, según la Alcaldía de Cali, porque involucran a privados.
Una montaña con litigios y reclamos
No obstante, vastos terrenos en el área de corregimientos de Cali, entre ellos, Navarro, al suroriente de la ciudad; Los Andes, El Saladito, La Buitrera, Pance y una montaña entera en Golondrinas, estos cinco últimos, al noroccidente y al suroccidente de la capital vallecaucana, con áreas del parque natural Farallones, así como zonas urbanas en inmediaciones de Altos de Menga, un área montañosa del norte caleño; la laguna de El Pondaje, el jarillón del río Cauca, Cristo Rey y el puente de los Mil Días, son parte de un mapa escalofriante de invasiones, muertes y mafias.
Solo en Golondrinas habría un número superior de 1.000 estructuras en áreas que pertenecen al distrito de Cali, así como otras en tierras de alto riesgo no mitigable, es decir, donde es prácticamente imposible construir por la inestabilidad de los suelos que puede generar derrumbes.
Y es en Golondrinas, donde la Alcaldía de Cali viene desde hace casi dos años en litigios judiciales que aún no terminan.
Son disputas que se presentan por un total de más de 20.000 hectáreas, casi la mitad del tamaño de una ciudad intermedia del país.
Detrás hay narcotraficantes, grupos armados, inclusive vinculados con carteles mexicanos y otras estructuras del crimen organizado o particulares con gran poder adquisitivo, dedicados a la minería, tanto de oro, como de carbón, con edificaciones en terrenos que la Alcaldía viene reclamando como de uso público, en las goteras de la ciudad, además del sur, en el centro, en el oriente y en el norte de Cali.
Las invasiones a lo largo de los 26,1 kilómetros del jarillón del río Cauca, en el nororiente y suroriente de Cali, además de zona de El Pondaje, en el distrito de Aguablanca, en zona del oriente de la ciudad se vienen presentando desde hace medio siglo y el fenómeno persiste, además de que sigue presentándose en áreas de los Farallones, en el occidente, noroccidente y suroccidente de esta capital, donde están los corregimientos de Los Andes y Golondrinas, y en zonas aledañas a los cerros emblemáticos de las Tres Cruces y Cristo Rey.
La impresionante mansión levantada por un invasor de tierras públicas. Foto:Alcaldía de Cali
El terreno de una ‘mansión’ con jacuzzi y palmeras en Golondrinas sigue en disputa con la Alcaldía de Cali
Desde marzo de 2024 se iniciaron las acciones de la Administración, la cual argumenta que un terreno de 50.000 metros cuadrados, equivalente al tamaño del estadio olímpico Pascual Guerrero, escenario del sur de la capital vallecaucana, es del municipio y no del dueño de una carbonera que viene señalando ser su dueño legítimo.
Se trata de un empresario, quien a la Unidad Investigativa de EL TIEMPO señaló: «Siempre ha sido un predio privado. Así lo ratificó un juez, quien decretó la sana posesión del bien desde hace más de 30 años. Y ahora el inspector del corregimiento, saltándose la orden del juez dispuso el desalojo, a pesar de que afuera del predio hay una valla con la decisión judicial».
Sin embargo, la Administración distrital adelantó el respectivo proceso de restitución del predio, el 17 de septiembre pasado. El operativo se cumplió, a través de la Secretaría de Seguridad y Justicia, con el acompañamiento de autoridades de Policía y del corregidor de esta localidad en las goteras de Cali.
En la Alcaldía enfatizaron en que la orden se hizo respaldada por la ley y tutelas falladas en contra de quien había construido una mole de tres pisos, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad de la ciudad.
Para la actual Alcaldía, es una invasión o una posesión de tierras en esta zona de Golondrinas, donde suelen haber quemas de áreas montañosas. Detrás de esas quemas hay mafias que venden lotes a familias por 8, 10, 15 y hasta 20 millones de pesos que quieren levantar su vivienda, como los acostumbrados cambuches.
Esta vez, según la Alcaldía de Cali, los primeros llamados por el gigantesco predio de Golondrinas se llevaron a cabo en marzo de 2024, luego de recibir denuncias a finales de 2023 sobre quien viene insistiendo en que es su propietario, mediante ya una decena de tutelas. La construcción no era rústica de madera o guadua con plástico.
En los últimos dos años, la mole de tres pisos, que abarca 1.200 metros cuadrados, fue tomando forma en ese predio con piscina, jacuzzi, amplios ventanales con balcones y parqueaderos. Tiene palmeras sembradas a unos pasos de la piscina, palmeras que no son propias de la región.
Hay, además, una segunda construcción. Cuando la obra empezó, había una extensa vegetación y árboles que habrían sido derribados o erradicados mediante quemas.
Fue así que la Secretaría de Seguridad de Cali pidió un concepto a la Corporación Autónoma Regional del Valle (CVC), como autoridad ambiental, con potestad en áreas rurales, pues el Departamento de Gestión del Medioambiente (Dagma) es autoridad dentro del casco urbano de Cali.
En esta historia, el abogado del empresario en esta disputa había dicho a la Unidad Investigativa de EL TIEMPO que una cooperativa entregó en 2004 cuatro predios en dación de pago a la Alcaldía de Cali, entre ellos, el terreno donde está la mole de tres pisos. Aseguró que en 2015 su cliente había comprado dicho predio por 8 millones de pesos, pero al año siguiente, el inmueble, supuestamente, tomó el carácter de bien público.
Sorprende el argumento de que la Alcaldía, por un lado estaba en trámites para que el terreno fuera público y que, por el otro, desconociera que un particular lo habría comprado.
EL TIEMPO indagó en la Alcaldía, donde ratificaron que el predio sí fue entregado en dación de pago y que es público, en medio de más demandas interpuestas por el empresario, algunas, según la Alcaldía, falladas a su favor y que por ello, con el corregidor y la Policía se cumplió tal restitución.
En la Alcaldía informaron que luego de la restitución del terreno donde está la mansión con jacuzzi, en Golondrinas, por parte de la Secretaría de Seguridad de la ciudad y la Policía con el corregidor, el inmueble volvió a manos de la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Bienes y Servicios de Cali.
Fuentes de la Secretaría de Seguridad distrital manifestaron que aunque una demolición era una de las opciones de la Administración sobre el futuro de la mencionada mansión, aún no se ha logrado definir alguna acción específica. El empresario insiste en ser su dueño y acudió a más recursos judiciales que mantienen el proceso paralizado.
No obstante, en la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Bienes y Servicios ratificaron que este es un bien inmueble que fue entregado al distrito en dación en pago. «Por parte de esta Unidad Administrativa se adelantaron todas las acciones investigativas y técnicas para dar claridad sobre la titularidad del mismo». Es decir, que el municipio informó tener elementos de que es público y no privado.
Una vez, en la Alcaldía tenían esa claridad, «se procedió ante el corregidor de Golondrinas en efectuar la querella policiva, dentro de la cual se ordenó la restitución del inmueble, actualmente, custodiado por la Unidad. Sin embargo, el poseedor ha realizado múltiples acciones legales con el objeto de que, a través de la justicia ordinaria, se controviertan las acciones realizadas.
En ese sentido, dado que no se ha proferido un fallo judicial definitivo, se ha adelantado la respectiva defensa judicial. Respetuosa de las órdenes judiciales, la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Bienes y Servicios no puede ejecutar acciones hasta que el proceso legal se resuelva». Este fue el informe de una fuente en dicha dependencia.
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