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Colón no solo fue trombonista, productor y cantante. Fue, ante todo, un arquitecto del llamado “sonido de Nueva York”, una propuesta que nació en el Bronx en 1967, cuando con apenas 16 años lideró una orquesta integrada por músicos autodidactas, marcados por la vida de barrio, la marginalidad y la experiencia migrante. Desde entonces, su música se convirtió en una crónica sonora de la calle: dura, festiva, melancólica y profundamente latina.
Innovador, polémico y versátil, Willie Colón impulsó la salsa desde el Bronx. Foto:Julio César Herrera. Archivo. EL TIEMPO
Sus primeras grabaciones, junto al cantante Héctor Lavoe, establecieron una estética que marcó época. Canciones como Che ché colé, su primer gran éxito incluido en Cosa Nuestra, mostraron una capacidad poco común para unir ritmos afrocaribeños con una energía urbana que conectó de inmediato con el público. Esa fuerza inicial convivió con una sensibilidad más íntima en boleros como Habana, tema incluido en The Hustler, donde Colón demostró que la salsa también podía narrar la nostalgia y el desarraigo.
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El retrato de la vida en el barrio alcanzó uno de sus puntos más altos en Sigue Feliz, del álbum La Gran Fuga (1971). Allí, el sonido agresivo del trombón y la voz nasal de Lavoe condensaron la risa y la tragedia de los inmigrantes latinos en Nueva York. Algo similar ocurrió con El Día de Suerte, del disco Lo Mato (1973), una canción que reflejó la esperanza de quienes buscaban prosperar en medio de la adversidad.
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Consciente de que el éxito podía convertirse en una trampa, Willie Colón decidió reinventarse. Se negó a repetir fórmulas y abrió su música a nuevas posibilidades. Un punto de quiebre fue el álbum El bueno, el malo y el feo (1975), donde no solo flexibilizó el formato de su orquesta al incorporar saxofones y trompetas, sino que se atrevió a cantar y dio espacio a nuevas voces y temáticas.
En ese proceso apareció Rubén Blades, un joven panameño con una fuerte preocupación social. Juntos grabaron Siembra, considerado el disco más vendido de la historia de la salsa. A su lado quedaron canciones fundamentales como Pedro Navaja, Plástico y Buscando guayaba, que transformaron el género al introducir relatos urbanos, crítica social y una narrativa más compleja, sin perder el carácter bailable.
Ese álbum consolidó a Colón no solo como músico, sino como líder, director musical y productor. Dejó de ser únicamente el trombonista de una banda para convertirse en el cerebro creativo de una orquesta que entendía la salsa como un reflejo de la realidad latinoamericana en las grandes ciudades.
Willie Colón y Celia Cruz, dos estrellas de La Fania. Foto:Archivo EL TIEMPO
En su etapa de solista, continuó ampliando su impacto con canciones como Gitana, Oh qué será, Me das motivo y El gran varón, temas que lo llevaron a ocupar el centro de su propio proyecto artístico y a ser reconocido por un público que, durante años, había identificado sus composiciones en la voz de otros intérpretes.
Colón también fue fundamental en la consolidación de alianzas con figuras emblemáticas del género, como Celia Cruz, con quien compartió grabaciones que ampliaron el espectro sonoro de la salsa y reafirmaron su carácter innovador. Para él, la música no dependía exclusivamente de la tradición cubana, sino del cruce cultural propio de Nueva York: jazz, ritmos caribeños y la experiencia cotidiana de la calle.
A lo largo de su vida artística Willie Colón demostró que la salsa podía ser fiesta y reflexión, baile y denuncia, tradición y ruptura. Sus canciones no solo marcaron generaciones, sino que ayudaron a explicar cómo nació y se desarrolló un género que surgió, como él mismo lo expresó, del hambre, de la calle y de la necesidad de contar historias reales.
Willie Colón, estrella de La Fania. Foto:Néstor Gómez. EL TIEMPO
Con su muerte, la salsa pierde a uno de sus pilares fundamentales. Pero su música —esa que convirtió al trombón en voz de barrio y a la canción en relato social— sigue sonando como testimonio de una época y como legado imprescindible de la cultura latina.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















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