Evolucionar no siempre es avanzar sin tropiezos. A veces implica atravesar el dolor, detenerse, perderse un poco y volver distinto. Desde esa idea más humana que estética, nace la nueva galería de Sowen un artista bogotano que convierte la evolución personal en una experiencia visual atravesada por el arte urbano. Su exposición inspirada en los 30 años de Pokémon estará abierta al público los días 27 y 28 de febrero en studio 33, calle 135 #53-36
Lejos de ser una muestra nostálgica en el sentido fácil, la galería propone una lectura más profunda del concepto de evolución: no solo la que ocurre en los personajes del universo Pokémon, sino la que atraviesan las personas cuando enfrentan crisis, cambios y procesos de transformación personal.
“Cuando uno supera un tiempo de luto o de dolor, automáticamente sube a otro nivel. Mental, físico y espiritual. Eso es evolucionar”, explica Sowen. “Yo quería representar esa evolución humana, pero no encontraba cómo hacerlo sin desviarme del mensaje. Hasta que entendí que Pokémon hablaba exactamente de eso”.
En su búsqueda conceptual, el artista encontró un hilo conductor claro: los Pokémon. Foto:Cortesía Johan Beltrán
En su búsqueda conceptual, el artista encontró un hilo conductor claro: los Pokémon evolucionan cuando atraviesan circunstancias difíciles, cuando entrenan, cuando se fortalecen. Esa metáfora terminó siendo el corazón de la exposición.
Nostalgia, adultez y una promesa pendiente
La relación de Sowen con Pokémon no es reciente. Viene de la infancia, de la fascinación temprana por los primeros 151 Pokémon de Kanto y de un sueño que quedó suspendido durante años.
“Desde pequeño tuve la ilusión de pintarlos todos, pero la vida se atraviesa: estudiar, trabajar, criar a mi hija… muchas cosas. Hoy, por fin, pude hacerlo realidad”, cuenta.
Ese regreso al universo Pokémon coincidió con otro momento clave: volver a estudiar, revisar referentes, investigar y descubrir que justo este año se celebran tres décadas de la franquicia. La decisión no fue solo emocional, también estratégica.
“Uno tiene que ser inteligente con lo que hace. Está el tema del coleccionismo, lo comercial, y Pokémon es una locura para quienes lo aman. Pero para mí fue, sobre todo, el recurso más potente para contar esta idea de evolución”.
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Una galería que nace del graffiti
Aunque hoy expone en un formato de galería, el camino de Sowen comienza en la calle. Este año cumple 20 años en el graffiti, un recorrido marcado por la resistencia, la constancia y la reinvención.
“El graffiti fue amor a primera vista. Empezó viendo revistas, firmas en la calle, entendiendo que el nombre también podía ser una forma de existir”, recuerda.
Durante años tuvo que pausar su proceso artístico para sostener su vida familiar. Luego regresó, estudió diseño gráfico, trabajó en graffiti publicitario, montó empresa y pintó murales para marcas y espacios comerciales. Hasta que algo dejó de hacer sentido.
“Me cansé de replicar ideas que no eran mías. Sentía que no estaba exponiendo nada propio”.
Ese quiebre lo llevó a explorar el formato de obra, a pintar dólares símbolo personal de prosperidad heredado de su padre y a entrar poco a poco al circuito de galerías, empezando desde cero, sin contactos, pero con una convicción clara: vivir del arte sin traicionar el mensaje.
la galería propone una lectura más profunda del concepto de evolución. Foto:Cortesía Kevin Molano
Detalles de la exposición
La galería reúne 99 piezas en total:
- 70 dólares intervenidos, correspondientes a Pokémon de la región Kanto
- 15 obras en lienzo, algunas de gran formato (desde 70 × 70 cm)
- Seis prints con un tamaño de 42×28
Además, el artista presentará una escultura tipo art toy, pensada para ser accesible y coleccionable.
Aunque la muestra habla de procesos individuales, la expectativa de Sowen está puesta en la conexión con el público.
“Todos evolucionamos. Todos pasamos por problemas económicos, emocionales, amorosos. Por eso siento que la gente va a conectar con esto”.
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Evolución compartida
Aunque la muestra habla de procesos individuales, la expectativa de Sowen está puesta en la conexión con el público.
“Todos evolucionamos. Todos pasamos por problemas económicos, emocionales, amorosos. Por eso siento que la gente va a conectar con esto”.
Si la galería fuera un Pokémon, él lo tiene claro: Gengar.
“Parece oscuro, pero por dentro es poderoso, inteligente y tiene muchas cosas lindas”.
Con esta segunda exposición individual, Sowen cierra un ciclo y abre otro. Uno que, como sus propias obras, habla de transformación, memoria y de la valentía de volver a empezar.
















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