A las seis de la mañana del miércoles, un grupo de investigadores tocó la puerta de una vivienda en el barrio Chicó, en la localidad de Usme, sur de Bogotá. Minutos después, con orden de allanamiento en mano, ingresaron al inmueble en el que se halló granadas, municiones y otros elementos de guerra.
En el procedimiento participaron unidades del Ejército, Policía, Fiscalía y la DEA y la acción fue el cierre de un seguimiento que se extendió por varios meses.
Cuando ingresaron al inmueble encontraron lo que describieron como un taller clandestino destinado a la fabricación y ensamblaje de artefactos explosivos improvisados. En el lugar capturaron en flagrancia a dos personas que, de acuerdo con la investigación preliminar, harían parte de un grupo estructurado por establecer, con presuntos nexos y alianza criminal con el Eln, específicamente con el Frente de Guerra Urbano Nacional ‘Comandante en Jefe Camilo Torres Restrepo’ y el Frente Urbano ‘Jorge Eliécer Gaitán’.
En el operativo se encontró un arma lanzagranadas calibre 40 mm de fabricación artesanal. Foto:Policía Nacional
La alerta inicial, según fuentes del caso, fue emitida por la DEA. A partir de esa información se activaron labores de inteligencia humana en la zona. Se realizaron interceptaciones de líneas telefónicas, monitoreos aéreos con drones de la Fuerza Aeroespacial de Colombia dotados de cámaras térmicas y vigilancias encubiertas. Algunos agentes se movieron bajo las fachadas de comerciantes y transportadores para observar los movimientos alrededor de la vivienda sin llamar la atención.
EL TIEMPO conoció que fueron más de 5 meses de seguimiento en el que participaron agentes del Gaula Militar Cundinamarca infiltrados, haciendo los seguimientos.
“Estas personas estaban cambiando de casa con frecuencia, permanecían máximo un mes en una y luego pasaban a la otra. En la fabrica, además de los explosivos también estaban fabricando balones bomba”, dijo una fuente.
Otro de los elementos encontrados. Foto:Cortesía
Las autoridades ya tenían información sobre posibles intenciones del frente urbano del Eln de ejecutar acciones de sabotaje durante la jornada electoral. Ese dato aceleró las verificaciones y los seguimientos en el sector.
El inventario incautado fue amplio. En el sitio había 896 cartuchos calibre 5.56 mm y tres cartuchos calibre 7.62 mm. También 100 iniciadores de cartuchos, una pistola tipo revólver, un lanzagranadas, dos escopetas y dos proveedores Mini Uzi.
A esto se sumaron 11 cuerpos de granada de 60 mm, 10 bases de cuerpo de granada del mismo calibre, seis espoletas para granada de 40 mm y cuatro espoletas adicionales. Los investigadores hallaron 30 cuerpos de detonadores vacíos, 10 seguros para granada, una punta de seguro y una cola de granada de 40 mm.
Al parecer los elementos explosivos pertenecían a un frente urbano de la guerrilla del ELN. Foto:Policía Nacional
En una de las habitaciones fueron encontrados cuatro cuerpos cilíndricos para granada de 40 mm, 10 cilindros con rosca para granada de 85 mm y un cuerpo de granada metálico. También había una caja de fulminante, una bolsa transparente con metralla, una caja plástica con pólvora, dos bolsas con pólvora negra y un taladro, junto con otras piezas destinadas a la fabricación de artefactos.
El material, según la hipótesis de los investigadores, no solo era almacenado allí sino ensamblado. El inmueble funcionaría como centro de acopio y armado.
“Esto confirma lo que en su momento y unos días cortos habíamos conversado, pero que las autoridades policiales y administrativas distritales no habían negado, pero no le habían dado como esa trascendencia real. Esto confirma la presencia y la activación, sobre todo, de las células urbanas del Eln”, señaló una fuente con conocimiento de la estructura.
Eln. Foto:EFE.
La misma fuente explicó cómo se articula esa organización. El Eln está conformado por el Coce y por frentes de guerra como el Oriental, el Occidental y el Central, entre otros. Además, cuenta con frentes urbanos que operan en las principales ciudades.
“El Frente Urbano del Eln se apoya logísticamente de unas compañías urbanas también, o sea, de milicias urbanas”, indicó.
De acuerdo con esa versión, el frente ha tenido presencia en Bogotá y Cundinamarca, con capacidad de moverse hacia Norte de Santander, Santander y el Magdalena Medio. También señaló vínculos con organizaciones de jóvenes afines a su línea ideológica.
Otra línea de información que manejan las autoridades indica que el frente urbano estaría actuando en contravía de las directrices del Coce. Ese elemento hace parte de las verificaciones en curso.
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El hallazgo abrió nuevas preguntas dentro de la investigación. Una de ellas es la procedencia del material. Los investigadores buscan establecer las rutas de ingreso y los posibles corredores utilizados para transportar los componentes hasta el sur de la ciudad.
También se analiza si los artefactos y piezas eran de fabricación artesanal o si algunos elementos provenían de otras fuentes. Parte de la información preliminar apunta a que ciertos insumos podrían estar ingresando desde Ecuador, dato que ahora es objeto de verificación.
Las dos personas capturadas quedaron a disposición de la Fiscalía mientras avanzan los estudios técnicos sobre el material incautado.
Redacción Justicia
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