En el Fuerte Militar de Tolemaida, las cuatro de la mañana, una orden marca el comienzo de las actividades diarias y da paso a jornadas de formación que combinan exigencia física y preparación académica. En ese escenario comenzó la trayectoria de Sarita Álzate Gutiérrez, quien optó por prestar el servicio militar voluntario en el Ejército Nacional.
Antes de ingresar a filas, su interés por la vida castrense ya formaba parte de sus planes. La posibilidad de incorporarse al servicio se convirtió en el camino para materializar ese propósito. Al recibir el uniforme sin insignias ni grados, asumió el compromiso de cumplir con las responsabilidades que implica la vida militar, en un entorno donde cada avance depende del rendimiento y la constancia.
El cambio frente a la dinámica civil implicó ajustarse a horarios estrictos, rutinas permanentes de entrenamiento y un proceso continuo de aprendizaje.
En medio de esas jornadas, comenzó a consolidar habilidades relacionadas con la toma de decisiones, la comunicación y la organización de tareas, elementos que hacen parte de la formación integral que reciben quienes prestan el servicio.
En el Fuerte Militar de Tolemaida Foto:Cortesía
Durante las semanas de instrucción, el contacto con su familia se redujo a breves momentos los domingos. Al revisar su celular encontraba mensajes de su madre acumulados a lo largo de los días, enviados pese a saber que no habría respuesta inmediata. Ese intercambio diferido se convirtió en un punto de apoyo emocional en medio de la adaptación a la vida militar.
El desempeño alcanzado durante el proceso de formación le permitió ser reconocida como la mejor integrante de su contingente. Como resultado, recibió la medalla Juan Bautista Solarte, distinción que también facilitó el acceso a una beca para iniciar estudios de Ingeniería Aeronáutica en la Escuela de Aviación del Ejército Nacional.
Con ese respaldo institucional, su plan de vida se orienta ahora hacia la culminación de la carrera profesional y la posterior presentación al curso de oficiales. Su proyección contempla combinar la formación técnica con las competencias adquiridas durante el servicio, dentro de una trayectoria que continúa vinculada a la institución.
El evento se realizara en el Fuerte Militar de Tolemaida. Foto:Cortesía
Al referirse a los cambios que identifica tras su paso por el servicio militar, señala que adquirió herramientas para asumir responsabilidades y enfrentar escenarios de presión. También destaca la importancia de la preparación constante y el acompañamiento familiar durante el proceso de formación.
Mientras avanza en sus estudios y mantiene su aspiración de convertirse en oficial, su experiencia refleja la manera en que el servicio voluntario puede incidir en la definición de metas personales y profesionales dentro del ámbito militar.
Redacción Justicia
Justicia@eltiempo.com
















Deja una respuesta