Este lunes 23 de marzo, el bloqueo en las vías de acceso a la operación de Cerro Matoso, en el Caribe colombiano alcanzó su octavo día consecutivo, consolidando una crisis en esta locomotora minera del sur de Córdoba que ya desborda el ámbito laboral para convertirse en una amenaza sistémica para la economía regional y nacional.
Lo que comenzó como una manifestación externa —“ajena a las relaciones laborales de la compañía”, dice la compañía— se ha transformado en un cerco que mantiene a 400 trabajadores atrapados en la planta sin posibilidad de relevo, mientras más de 2.000 operarios ven vulnerado su derecho al trabajo y a la libre movilidad. Así lo denuncia la empresa en comunicado oficial.
“La operación enfrenta restricciones severas que comprometen su estabilidad: continúa suspendida la salida de ferroníquel hacia Cartagena, con 13 camiones que diariamente dejan de despacharse (más de 440 toneladas por día), mientras que el ingreso de insumos sigue restringido, afectando procesos que requieren operación continua. Adicionalmente, cada día dejan de ingresar al proceso 20 camiones de mineral (cerca de 1.600 toneladas) provenientes de Queresas y Porvenir, operación de Cerro Matoso en Planeta Rica, profundizando la afectación productiva”, señala la compañía.
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El costo del silencio operativo:
Millonarias pérdidas
Cerro Matoso en el municipio de Montelíbano, Córdoba, en el norte de Colombia. Foto:Cerro Matoso
El impacto financiero de ocho días de parálisis parcial es, según el último balance técnico de la compañía, grave con las restricciones han impedido el flujo normal de insumos y productos, generando un lucro cesante que escala hora tras hora.
La interrupción no solo afecta el flujo de caja; compromete la integridad técnica de la operación. Cerro Matoso funciona bajo un modelo de 24 horas donde la estabilidad de los hornos es crítica. Una fluctuación prolongada o la falta de insumos esenciales para mantener el calor térmico podría derivar en daños estructurales irreparables en la infraestructura del complejo industrial.
“ Las pérdidas económicas ya son significativas y continúan en aumento. A la fecha, se han acumulado pérdidas superiores a 120 toneladas de níquel en producción que representan USD 1,7 millones, derivados de la interrupción en el desarrollo normal de la operación y de las restricciones en el suministro de insumos esenciales”, agrega.
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El tejido social en riesgo
Cerro Matoso es una de las minas de ferroníquel a cielo abierto más grandes del mundo. Foto:Cerro Matoso
La onda expansiva del bloqueo ya alcanzó a la cadena de suministro local. El reporte oficial confirma la suspensión total o parcial de cerca de 50 contratos de bienes y servicios. Sectores como el transporte, la ingeniería metalmecánica y las obras de infraestructura civil están paralizados, afectando los ingresos de cientos de familias en Montelíbano y municipios aledaños.
«Respetamos la protesta, pero no es aceptable que se vulneren los derechos de terceros ajenos al conflicto. La continuidad de este bloqueo genera un impacto profundo en comunidades que dependen vitalmente de esta operación», señala el pronunciamiento oficial de la empresa.
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Un llamado urgente al Gobierno
Ante la magnitud de la crisis y el riesgo de una escalada violenta o un colapso operativo, la compañía ha emitido un llamado de auxilio a las autoridades nacionales, regionales y locales. La exigencia es la intervención inmediata para restablecer la movilidad y proteger los derechos fundamentales de los trabajadores.
La situación en el sur de Córdoba es hoy un termómetro de la seguridad jurídica y operativa para la inversión extranjera en Colombia. Mientras el bloqueo persiste, el país deja de percibir divisas y regalías, y una de las operaciones de ferroníquel más importantes del continente camina por la cuerda floja.
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Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
Cartagena
















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