El país no logra disipar el dolor que nos embarga tras el siniestro del Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), en el Putumayo.
Mientras las cifras oficiales se estabilizan en una contabilidad de guerra —68 muertos, 57 heridos y cuatro desaparecidos—, en el departamento de Bolívar la tragedia tiene nombres propios y rostros que oscilan entre el alivio de lo imposible y la angustia del silencio oficial.
Tres militares bolivarenses formaban parte del contingente de 128 almas que despegaron la mañana del lunes 23 de marzo desde Puerto Leguizamo.
Hoy, sus historias dividen a una región: dos de ellos han vuelto a nacer, mientras que el paradero de un tercero se mantiene como una incógnita que desgarra a su familia en el municipio de Villanueva.
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El salto hacia la vida de Gian Lucas Turizo
Hombre relató cómo ayudó a rescatar a varios heridos en accidente. Foto:Redes sociales
En Magangué, el nombre de Gian Lucas Turizo Panza se pronuncia hoy con la reverencia de quien habla de un sobreviviente de lo impensable. Según los relatos que el propio soldado compartió con allegados y medios locales, su supervivencia se debió a un acto de instinto puro.
Cuando la imponente estructura del Hércules perdió la lucha contra la gravedad, Turizo Panza se lanzó de la aeronave instantes antes del impacto final. Aunque permanece bajo estricta observación médica debido a politraumatismos, el parte es esperanzador: está fuera de peligro. Para un país acostumbrado a las crónicas de fatalidad, el caso de Turizo es, en palabras de sus vecinos, «un verdadero milagro».
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Villanueva: Un pueblo entre
la calma y el grito de auxilio
Heridos militares del accidente aéreo en Putumayo llegando a Bogotá. Foto:Ministerio de Defensa
La suerte de los otros dos bolivarenses, ambos oriundos de Villanueva, es dispar. Por un lado, Mauro Peña fue trasladado de urgencia al Hospital Militar de Bogotá el mismo lunes. Su nombre figura en la lista de los rescatados con vida, brindando un respiro a su familia tras horas de zozobra.
Sin embargo, a pocas cuadras de donde celebran las esperanzas de vida de Peña, en el sector de Campo Alegre, el aire es denso. Rafael Santos Guerra Almeida, de 23 años, es uno de los cuatro militares que el reporte oficial aún clasifica como «desaparecido».
«Soy la mamá de Rafael Santos Guerra Almeida. Queremos saber el paradero de él. Hasta el momento, el Ejército no nos ha dado información. No sabemos nada y estamos desesperados», sentenció Ana María Almeida en un video que ya circula como un grito de auxilio en redes sociales.
Acompañada de sus hijos y nueras, la madre del soldado cuestiona el vacío de información que rodea el caso de Rafael, en un momento donde cada minuto cuenta para el rescate en la espesura de la selva.
El reporte del Hospital Militar
Este martes, el Hospital Militar Central en Bogotá se convirtió en el epicentro de la esperanza para las familias de los sobrevivientes. En un comunicado oficial, la institución confirmó la recepción de 24 pacientes provenientes de la zona del desastre (incluyendo a un rescatista).
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Balance médico actual es de 21 pacientes hospitalizados en piso (estables bajo observación); un paciente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), y do pacientes más en observación en urgencias.
El hospital ha enfatizado que cuenta con toda la infraestructura tecnológica para la atención de estos hombres, pero ha mantenido una reserva prudente sobre las identidades y diagnósticos específicos por respeto a la privacidad de las familias.
Mientras las brigadas de búsqueda y rescate continúan peinando el área del siniestro en Putumayo, las familias de los militares se preguntan qué falló en el C-130, una de las aeronaves más robustas de la flota nacional.
Para las familias de Bolívar, la estadística no es suficiente. Mientras en Magangué celebran el regreso de Turizo; en Villanueva, Ana María Almeida sigue esperando una llamada, una señal o una respuesta que le diga dónde está su hijo de 23 años, el soldado que partió a servir y hoy se encuentra perdido entre el fuselaje destruido y la selva.
Además, te invitamos
a ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
CARTAGENA
















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