El debate técnico sobre el accidente del avión Hércules registrado en la mañana de este lunes festivo en Putumayo empezó por una cifra: 128 personas a bordo, entre tripulación y uniformados. A partir de ahí, expertos en aviación comenzaron a revisar si esa cantidad se ajusta a los límites de una aeronave de este tipo y bajo qué condiciones podría operar sin comprometer su desempeño.
De acuerdo con la información oficial, entre los fallecidos hay seis integrantes de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, 58 del Ejército Nacional y dos de la Policía Nacional. Los cuerpos permanecen en proceso de identificación.
En medio de la emergencia, las autoridades reportaron que un soldado resultó ileso y 57 militares fueron evacuados. Ocho fueron trasladados a Florencia y 49 a Bogotá, donde reciben atención médica en el Hospital Militar Central y el Batallón de Sanidad Militar.
Un avión Lockheed C-130 Hércules, según manuales operacionales, puede movilizar entre 90 y 110 militares, dependiendo de la configuración, el peso del equipo y las condiciones de vuelo. La duda surge cuando se contrasta esa capacidad con los datos conocidos del vuelo en Putumayo.
Reporte de presidencia accidente en Putumayo Foto:Redes sociales
“La primera pregunta es ¿qué hacen más de 100 soldados, más la tripulación, dentro de esa aeronave?”, plantea uno de los consultados, quien centra su análisis en el cálculo de carga y la verificación previa al despegue.
En ese proceso intervienen varios niveles. Aunque el comandante de la misión es el piloto, la revisión del peso y la distribución de la carga recae también en la tripulación técnica, incluidos los encargados de cabina y los denominados maestros de carga. Son ellos quienes verifican que el embarque cumpla los protocolos establecidos.
“Ahí hay un control que no depende de una sola persona”, explica otra fuente, al señalar que cualquier desviación en los límites operacionales debía ser detectada antes del vuelo.
Con el accidente de este 3 de marzo. Foto:Composición EL TIEMPO
El peso no es un dato menor. Un cálculo preliminar hecho por uno de los expertos parte de una estimación básica: un soldado equipado puede superar los 100 kilogramos. Si se excede el número permitido de pasajeros, la sobrecarga puede traducirse en varias toneladas adicionales. “Eso incide directamente en la sustentación. Si el avión sobrepasa ese límite, puede entrar en pérdida”, advierte.
Bajo ese escenario, una de las hipótesis apunta a que el piloto habría detectado una disminución en la capacidad de vuelo y buscó un lugar para descender. La zona donde ocurrió el accidente, según quienes la conocen, tiene áreas despejadas que podrían permitir una maniobra de emergencia.
“Todo indica que intentó aterrizar”, señala uno de los analistas, al relacionar esa acción con el número de sobrevivientes reportados.
Avión C-130H Hércules de la Fuerza Aérea se accidentó en el Putumayo Foto:Suministrada
A esa reacción se suma la respuesta dentro de la aeronave. El C-130 cuenta con rampa trasera y accesos laterales que facilitan la evacuación. En una situación crítica, la activación de esos mecanismos y la reacción de la tripulación resultan determinantes. “Son procedimientos que se ejecutan en segundos”, explica un técnico consultado.
Los soldados a bordo también forman parte de esa ecuación. Se trataba, según la información disponible, de un relevo hacia una unidad en Puerto Asís. “Son hombres entrenados para reaccionar ante una emergencia”, dice uno de los expertos, quien describe que, ante una alerta, la instrucción es inmediata: adoptar posiciones de protección y evacuar en el menor tiempo posible, por lo que se presume que la mayoría de los soldados que sobrevivieron pudieron haber saltado del avión.
Accidente aéreo en Putumayo Foto:ARCHIVO PARTICULAR
El análisis no se limita al factor humano. Otra línea de revisión contempla una posible falla mecánica. Sin un informe oficial, los expertos evitan conclusiones y se mueven en escenarios probables. “Puede ser una falla técnica o un error en el cálculo del peso”, resume una de las fuentes, al insistir en que ambos factores deben ser evaluados por las autoridades.
Mientras avanzan las investigaciones, persisten preguntas sobre la cadena de decisiones previas al vuelo, los controles aplicados y las condiciones reales en las que despegó la aeronave. También sobre la información oficial en torno a las víctimas, que hasta ahora se ha manejado con reserva.
Redacción Justicia
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