En el último año, autoridades militares de Estados Unidos han estado en conversaciones con sus pares de Colombia y con el Ministerio de Defensa para expresar sus procupaciones por el mantenimiento y el stock de repuestos de las dos modelos de aeronaves que representan la cooperación en seguridad entre los dos países: los helicópteros UH-60 Black Hawk y los aviones Hércules C-130, una de las cuales se accidentó el pasado lunes en Putumayo con un saldo parcial de 69 uniformados muertos y 58 heridos.
Fuentes consultadas en Estados Unidos aseguraron que contrariamente a lo que ha expresado el presidente Gustavo Petro -calificó de «chatarra» la aeronave accidentada-, el C-130 sigue siendo la «columna vertebral» de las operaciones de transporte aéreo militar de EE. UU. y que, en concreto, el avión siniestrado tenía al menos 10.000 horas de vuelo aseguradas, lo que equivale a 10 años de operaciones, cumpliendo rigurosamente con los mantenimientos ordenados por los fabricantes.
La mayor preocupación tiene que ver con la disposición de partes garantizadas y disponibles para eventuales reparaciones, que es un áreas en la que el país ha venido registrado dificultades, no solamente con respecto a los aviones y helicópteros de origen norteamericano.
Una excavadora trabaja en el lugar del accidente del avión Hércules de la Fuerza Aérea. Foto:Daniel Ortiz AFP
Frente al accidente del Hércules, se está a la espera de una invitación formal por parte de Colombia y de un permiso del Comando Sur de EE. UU. para desplazar una comisión técnica que apoyará a la FAC en la investigación del accidente aéreo.
De acuerdo con datos a los que accedió este diario, las aeronaves Hércules C-130 continúan operando de manera cotidiana en múltiples misiones militares de Estados Unidos en distintas regiones del mundo. La nave accidentada no fue comprada por Colombia, como lo aseguró el presidente Petro, sino que hizo parte de una donación de «excedentes», una figura usualmente usada por Washington para apoyar a sus socios estratégicos en todo el mundo.
Así va la reparación del Black Hawk impactado con dron en la Serranía de San Lucas. Foto:Jesús Blanquicet
Según las fuentes, la aeronave antes de ser entregada a Colombia había sido sometida a procesos de inspección y mantenimiento dentro de los protocolos técnicos correspondientes.
Aunque las investigaciones apenas comienzan, se ha descartado la posibilidad de una causa externa como origen del siniestro. Se investiga la posibilidad de fallas en los motores y no se descarta el sobrepeso como una de las razones por las que el avión, considerado un carguero del aire, no logró levantar vuelo en la pista del aeropuerto de Puerto Leguízamo.
De acuerdo con información conocida en entornos militares, en la actualidad el Ejército tiene 49 helicópteros Black Hawk dentro del sistema operativo, de los cuales 21 se encuentran en misión y siete en procesos de entrenamiento.
Veinte de esos helicópteros permanecen en tierra por razones logísticas, mientras avanza su ingreso a ciclos de revisión técnica y mantenimiento estructural.
Redacción Justicia
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