Durante poco más de 10 minutos, en la noche del martes, un oficial de la cúpula de la Fuerza Pública expuso aspectos técnicos de aviación en televisión nacional, a raíz del accidente del Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), registrado en la mañana del lunes en Puerto Leguízamo, Putumayo
Los detalles del siniestro aéreo, considerado el más trágico de la aviación militar en Colombia y que dejó 69 fallecidos y 57 heridos, fueron entregados por el general Carlos Fernando Silva Rueda, actual comandante de la FAC, al presidente Gustavo Petro en medio del consejo de ministros.
El oficial no solo entregó datos inéditos sobre la aeronave y las circunstancias del accidente, sino que también rectificó al presidente al señalar que el Hércules accidentado no era una “chatarra” y que podía volar durante “40 años más”.
Accidente avión Puerto Leguízamo Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO
Para contextualizar los niveles de experiencia en este tipo de operaciones, el general hizo alusión a su trayectoria dentro de la aviación militar. Indicó que ha permanecido 39 años en la institución, de los cuales durante 26 años voló de manera continua, acumulando cerca de 8.000 horas de vuelo antes de retirarse de las actividades aéreas hace aproximadamente 12 años. Señaló que su experiencia incluyó operaciones en aviones de transporte y de ataque.
El oficial Silva Rueda nació en Bogotá y se graduó como piloto de la Escuela Militar de Aviación en 1989. A lo largo de su carrera operó aeronaves de diferentes características, como los modelos OV-10, Do-328, Fk-28 y B-767, en misiones asociadas al transporte, el apoyo operacional y el entrenamiento.
En el campo académico cursó una maestría en Estudios Estratégicos en la Escuela de Guerra Aérea de los Estados Unidos. Esta formación estuvo orientada al análisis de escenarios operacionales, la planeación estratégica y la conducción institucional en entornos de seguridad aérea y defensa.
El comandate en la explicación del accidente. Foto:CESAR CARRION /Presidencia
Durante su carrera ha desempeñado cargos como comandante del Comando de Operaciones Aéreas y Espaciales, jefe de la Casa Militar de la Presidencia de la República y director de la Escuela Militar de Aviación. Entre las condecoraciones recibidas figuran la Orden de Boyacá, la Cruz de la Fuerza Aérea, la Medalla Militar “Francisco José de Caldas”, la Medalla Militar Marco Fidel Suárez y la Orden del Mérito Coronel “Guillermo Fergusson”.
Su llegada a la comandancia de la FAC se produjo a finales de diciembre pasado, cuando el presidente anunció cambios en la cúpula militar que derivaron en la salida del general Luis Carlos Córdoba Avendaño, quien ocupaba el cargo desde agosto de 2022.
El avión cayó en Puerto Leguízamo. Foto:@juanfotosadn/ EL TIEMPO
La explicación
La aeronave accidentada correspondía al Hércules identificado con el número 1016 dentro de la flota institucional. Fue fabricada en 1983 y adquirida por Colombia en 2020 con un total de 20.294 horas estructurales disponibles. Tras su incorporación, fue sometida a un mantenimiento mayor programado, conocido como Program Depot Maintenance (PDM), proceso que implicó el desensamble total de la aeronave, la sustitución de componentes con vida útil cumplida y la actualización de sistemas. Esta intervención tuvo un costo aproximado de tres millones de dólares.
Entre 2021 y 2024 el avión acumuló 345 horas de vuelo; durante 2025 registró 537 horas adicionales y en lo corrido de 2026 había completado cerca de 155 horas. La institución indicó que el promedio anual de operación de cada aeronave de este tipo se sitúa alrededor de las 500 horas y que la plataforma tenía la capacidad de volar “40 años más”.
En materia de revisiones técnicas recientes, el avión había sido sometido a inspecciones High Speed Checks, asociadas a operaciones en pistas tácticas y condiciones de alta exigencia, así como a inspecciones isocrónicas programadas de acuerdo con el tiempo de utilización. Para abril de este año estaba prevista una nueva revisión técnica de menor duración, ordenada mediante directrices del fabricante.
Avión Hércules de la FAC estrellado en Putumayo. Foto:EL TIEMPO, juanfotosadn
El sistema de propulsión estaba conformado por cuatro motores T-53, inicialmente fabricados por la empresa Allison y posteriormente integrados al portafolio de Rolls-Royce. La Fuerza Aeroespacial indicó que cada motor cuenta con ciclos de vida útil definidos y es reemplazado cuando alcanza los límites establecidos en los manuales técnicos.
La investigación del accidente se adelanta bajo los protocolos establecidos en la Reglamentación Aeronáutica de Colombia para la Aviación del Estado (RACAE 114), normativa alineada con estándares internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional. La comisión investigadora evalúa factores técnicos, operacionales, meteorológicos y humanos mediante análisis de campo, revisión de registros y entrevistas a sobrevivientes y personal involucrado.
Redacción Justicia
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