“Me gusta que allá abajo Baby Miko me la bese”, dice María Victoria Ramírez de Arellano en Wassup. En ella, escuchar esto es una rebelión. Mujer. Lesbiana. Reguetonera y fuerte exponente del trap. Ha sido de las figuras encargadas de popularizar el ‘lenguaje de alcoba’ entre personas del mismo género y ha hecho que todo su público lo disfrute sin barreras.
Aunque parece tímida, es tierna, usa prendas holgadas que a duras penas dejan ver su abdomen marcado y tiene una voz dulce. Quién fue bautizada en el género como Young Miko, se ha convertido en el sueño hot de más de un fanático. “Ella hace dudar de mi heterosexualidad”, incluso han comentado las mujeres en redes sociales. Sus ojos azules, una ceja un poco rapada y una personalidad atractiva son lo opuesto a su carácter, pero es como se ha presentado ante el mundo, demostrando que también puede ser grosera y sexual.
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Young Miko sueña con cantar en Japón. Y cada vez se ve más posible, porque ya conquistó Coachella, Canadá, Amsterdam y pronto llegará a Alemania. Terminó su carrera en dibujo porque “fue lo único que le pidieron sus padres”, dijo en entrevista. Tiene un identidad oculta como graffitera, pero no le gusta hablar mucho de ello. Es lo que le permite sentirse normal y volver a aquellos días en que tatuaba para recoger dinero e invertirlo en su carrera.
El mismo año en que le pusieron la toga y el birrete, sacó 105 freestyle con un ritmo muy callejero. La segunda canción que sacó fue en colaboración con Villano Antillano, llegó hasta los oídos de Karol G y ahora tiene más de 28 millones de escuchas en Spotify. Se siente cómoda en lo urbano, pero tiene la habilidad del camaleón. También hizo la canción de la serie Arcane llamada Come Play, en ella colaboró con Tom Morello y Stray Kids. Ha colaborado con Jorge Drexler, a quien ha escuchado desde pequeña por su mamá. Igualmente ha incursionado en el pop de la mano de la agrupación femenina Katseye.
Young Miko Foto:Equipo Young Miko
La música la llevó a ser telonera de Billie Eilish, a cantar en Amsterdam y ahora se va para Berlín, ¿algún otro lugar surreal en dónde se escuche reguetón?
Lo de Amsterdam ha sido de los festivales más increíbles que hemos hecho. Ahí canté en un lugar que se llama Rotterdam. Cuando todo estalla empiezo a viajar, a aprender de muchos lugares, de muchas culturas. Un lugar que me impresionó mucho fue Montreal. Canté por allá, por Canadá. Y ese festival estuvo increíble, de hecho ese público estuvo increíble, nunca me lo voy a olvidar. Y me acuerdo estar con el equipo, medio extraviados, y decir: “¿qué hacemos acá tan lejos, sabes?”. Siento que nunca voy a parar de aprender. La música me ha hecho vivir más que nunca y me ha dado ganas de conocer, de estudiar y de expandir la mente, el corazón.
Va a estrenar canción con Skrillex, ¿cómo se formó esa dupla?
La oportunidad fue increíble desde la primera vez que surgió. Ellos se comunicaron con nosotros y, tan pronto escuché la canción por primera vez, me volví loca. Y la grabamos hace un tiempo, de hecho. Hablé con él por FaceTime primero, y me parecía muy loco tenerlo en el teléfono. Nos conocimos en Miami, esa fue la primera vez que cantamos la canción juntos. Y lo pude ver tocar en vivo, un amor de persona. Luego tuve la oportunidad de compartir con él la noche. Estoy súper feliz de que vaya a salir la canción al fin.
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Se presentó en el Festival Estéreo Picnic de 2026 y ese público es difícil. Hay personas que se hacen en primera fila para esperar a los ‘headliners’ y ni prestan atención cuando otros llegan a escenario, ¿qué tal fue para usted?
A mí me divierte mucho lograr que alguien que quizás estaba en el show y no sabía quién yo era, se vaya diciendo: “diablo, estuvo cool, me gustó lo que hizo”. Es ganarse un fan nuevo, no sé. Me divierte el challenge de encender el carisma y la diversión, y tener una energía en el punto que sea magnética. En los festivales hay mucha gente que se va desde bien temprano a esperar al último artista y ya tienes que tener en tu cabeza que hay de todo. Yo voy a divertirte. Hay gente que te fue a ver, hay gente que está esperando al otro, pero ese es el punto también de un festival. Al final del día, yo estoy feliz de simplemente estar en la tarima.
Young Miko en medio de su show en el escenario ‘Un Mundo Distinto’ Foto:Laura Dussán @lauraadussan / EL TIEMPO
Le apuesta al español y al inglés, ¿qué ventaja ha descubierto en eso?
Es algo que me sale solo, y fue algo con lo que la gente me empezó a identificar mucho al principio, cuando me estaba dando a conocer. Hice una película animada y fue toda en inglés, que se llamaba Sneaks. Y mi voz es la de uno de los personajes, que se llamaba Tiffany. Estar en la gira con Billy Eilish, poder expresarme y comunicarme con ellos y conectar fue único. Entonces ahí empiezas a ver el poder de la música, porque, por ejemplo, yo cantaba Likey Likey en la gira y la mayoría del coro es en inglés. En Puerto Rico se habla mucho Spanglish y eso hace parte de mi identidad.
La música me ha hecho vivir más que nunca y me ha permitido expandir la mente y el corazón
‘Vendetta’ fue tan exitosa que Karol G la promocionó…
Sí, era mi segunda canción nada más. O sea, enloquecí cuando vi eso, enloquecí totalmente al verla en el Instagram de Karol. Y me acuerdo grabar la pantalla, enviárselo a mis abuelos, a mis papás, a mis amistades, y yo: “bro, la bichota”. No había hablado con ella en la vida. Y para mi era loquísimo que esta artista que yo admiro tanto, estaba demostrando cariño a lo que hago. Me acuerdo de enviárselo a Villana y decirle: “ah, hola, mira quién nos subió”.
¿Y de ahí cómo pasó a conocer a Karol G?
De ahí empezamos a tener compañeros de trabajo en común, y después nos vimos en un festival que estaban haciendo en Los Ángeles. Yo no me acuerdo lo que yo estaba haciendo ese día, pero ella cantaba y la fuimos a ver. Yo estaba al lado de la tarima. Ella me ve y para su show para saludarme. Y cantó un pedacito de Putero y yo me volví loca. Y ese día fue la primera vez que nos conocimos de verdad, en persona. Cliqueamos desde ahí. Qué brutal.
El mismo año que se graduó de la universidad salió ‘105 Freestyle’ con una vibra muy ruda. ¿Cómo aprendió a componer música?
Eso fue… bastante curioso. No tenía la más mínima idea de lo que era componer, lo que era un intro, un verso, un coro, un puente. Buscaba canciones que a mí me gustaban y descifré la estructura. Decía: “ah, ella repitió lo mismo acá… bueno, pues yo voy a hacerlo también”. Después empiezo a trabajar con Mauro, que es compositor, productor. Él ya tenía mucho más conocimiento, porque viene de un background de música. Su papá es profesor de música, su mamá fue corista por muchos años. Mauro, para mí, fue como un maestro súper, súper crucial cuando estaba empezando.
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Se ve muy tierna y discreta, pero en la música sus letras son tremendas…
La mayoría de esas canciones yo las escribo con Mauro, porque ya nos conocemos demasiado. O sea, yo tengo cero vergüenzas alrededor de Mauro y Bonaroti. Les cuento todo lo que me pasa, o como que tal persona me dijo esto… “eso es una barra, deberíamos usarla en una canción”, me responden en algunas ocasiones. Y de ahí nace un concepto completo.
Young Miko Foto:Instagram: @itsyoungmiko
¿O sea, escribe el esqueleto y ya después le empiezan a meter las palabrotas?
Exacto. O a veces, en el proceso creativo, quizás Mauro me dice: “Ay, llevo escuchando esta onda, estaría bien cool que hagamos algo así”. E incluso Mauro mismo me puede decir: “¿Tú te acuerdas cuando te pasó esto?”. Y yo: “Sí, me acuerdo”. Y él dice: “Vamos a hablar de eso”. Es un poco más fácil cuando estás en confianza con quien está contigo, y pues cuando es algo que te pasó de verdad.
¿Cuál cree que fue esa primera inversión que le dio el empujón fuerte para entrar a la industria?
No algo monetario. Cuando saqué las primeras canciones por SoundCloud empezaron a hacer ruido sobre mi música. Y eso me hizo como que empezar a perder el miedo. Me dieron más y más ganas. Después tuve mi primer show en My Way, y ese empujón fue dejar el miedo en la gaveta. Hablando de dinero, creo que me compré un iPad. Yo grababa con unos audífonos, los de cable de Apple. En esa etapa conozco a Bonaroti y empiezo a ir a un estudio real. Ahí se desenvuelve todo. En el iPad —que era el más barato que conseguí—, me bajé una aplicación gratis. Le puse AutoTune, una pista y fuimonos.
Ha tenido muchas vidas…
Y también hice tatuaje antes de la música. Dios mío, 70 vidas he vivido yo ya. A los tatuajes entro en la universidad porque estaba estudiando dibujo. Tatuando conocí muchas personas de la industria de la música. En ese momento, ya de por sí la música me llamaba mucho la atención. Yo cogí clases de guitarra cuando era más chiquita y me fascinaba. Cuando empiezo a tatuar, conozco DJ, productores… Y así llego a Bonaroti (cantante puertorriqueño). Somos mejores amigos. “Te voy a llevar un día a un estudio”, me dijo. Escribimos una canción que fue la primera que salió por SoundCloud, se llamaba Quiero, y me enamoré al instante. Tan pronto yo estaba parada en esa cabina y me puse los audífonos, sentí un tipo de mariposas que jamás había sentido. Y por ahí se empieza a desarrollar todo.
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Sacó una colaboración con Jorge Drexler. Él quería autotune, perreo y algo que él mismo llama: “lenguaje de alcoba”, ¿qué tal esa experiencia?
Mi versatilidad depende de a quién tengo alrededor o del mood que llevo los días pasados. Y bueno, tenerlo a él, poder estar con él en el estudio… Yo vengo escuchándolo desde hace muchos años; mis papás lo escuchaban mucho. O sea, yo de camino a la escuela iba escuchando de Drexler, y pues ya yo venía con la idea de: “me moriría por hacer algo más en el mundo de él”, como acústico, con instrumentos en vivo. Y la verdad es que pasó muy rápido. Cuando estábamos juntos en el estudio, él tipo sacó la guitarra y la tocó. Y yo le dije: “No cambies nada, eso me encanta, vamos a hacer eso”. Y ahí él ya tenía la idea bastante clara y la escribimos juntos bastante rápido.
Concierto de Young Miko en Guatemala 2023 Foto:Instagram Young Miko
En el colegio es donde se formó la futbolista que fue. De hecho, fue a campeonatos a Medellín. ¿Cómo entró a ese mundo?
Desde que tengo uso de la razón, en el patio de mi casa jugábamos pelota; teníamos un canasto de baloncesto, jugábamos soccer, voleibol… Yo competí en tenis, jugábamos paleta en la playa. Eso me acercaba mucho a mi papá, y a mis hermanos. También, en la urbanización donde me crié éramos muchos niños, y había canastos en todos lados, había bicicletas… y fue algo que me hizo poder expresarme, como manifestarme. Terminé jugando soccer con el equipo de Puerto Rico. Y cuando tenía mis 18 o 17 años, si no me equivoco, viajé a Medellín a jugar con un equipo que se llamaba Challengers de Puerto Rico. Fue mi primera vez en Medellín y fue mi primera vez en Colombia. Súper divertido. Me volví loca con la bandeja paisa. Me acuerdo que tomé una cerveza también que era como roja… Cuando volví con la música, fue como otra manera totalmente distinta de ver a Colombia.
¿Cómo influyó en usted estudiar en un colegio católico?
Me crie en la iglesia, en una familia bien religiosa. Tuve clases de religión, teníamos que saber rezar y orar también. Son cosas muy chiquitas, pero las tengo muy presentes al sol de hoy. Yo no me trepo a la tarima sin rezar y cuando voy a comer también siempre doy las gracias.
Cuando me puse los audífonos por primera vez en un estudio, sentí un tipo de mariposas que jamás había sentido
Su ‘fandom’ lleva carteles a sus conciertos, ¿alguno que recuerde en especial?
Los mejores, por favor, nunca paren. Me traumó bastante un cartel. Fue en la gira del álbum Att. dibujaron distintos tipos de senos en el cartel y pusieron tipo: “te veo y se me para una teta”, y eso me parece increíble. Al sol de hoy pienso en ese cartel. Yo me he reído a carcajadas en el micrófono, al momento de leer ese tipo de cosas. Y yo digo: “bueno, déjame calmarme y después sigo”.
¿Qué tal le va con los videojuegos? Hizo una de las canciones para Arcane
No sé si me debería considerar una gamer. Mario Kart es lo único que juego. Bueno, también le dedico buen rato a uno que es de cocina en el PlayStation. Mi hermano mayor jugaba mucho League of Legends, entonces ya yo venía sabiendo un poco del mundo de Arcane, y cuando sale la serie me morí. Soy muy fan del anime. Yo sé que medio cae en una categoría rara, pero tan pronto esa serie salió, se convirtió en una de mis favoritas. Y tuvimos la oportunidad de colaborar para el segundo season, que fue increíble. Ahí colaboré con Tom Morello, que también estuvo en el FEP.
Concierto de Young Miko en Guatemala 2023 Foto:Instagram Young Miko
‘Miko’ significa sacerdotisa en la cultura japonesa. ¿Por qué se identificó con el nombre?
Es como irónico, ¿verdad? El Miko, más allá de que el significado, me identifiqué mucho con él. En un anime que a mí me encantaba, sale ese nombre. Y después tuve alguna amistad que me dijo “Young Miko” como de cariño, y me encantó, y me quedé con el “Young”. Y después, en Vendetta, Villana dice “it’s baby Miko”, y de ahí nace también esa frace que se ha vuelto tan icónica en mi carrera.
¿Qué cree que le hace falta por lograr?
Hemos hecho algunas cosas que jamás pensé posibles. Puede ser que la vida me sorprenda.
María Jimena Delgado Díaz
Periodista Cultural
@mariajimena_delgadod
















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