Cualquier guía turística de Portugal recomendaría, además de visitar sitios como la Torre de Belém, el Palacio da Pena o los azulejos de Oporto, no irse del país sin probar una de las joyas de su repostería: el pastéi de nata.
También conocidos como pasteles de Belém, en referencia al sitio en el que se cree que fueron creados (el Monasterio de Santa María de Belém, situado a las afueras de Lisboa), estos dulces conventuales, que consisten en una tartaleta de hojaldre crujiente rellena de una crema horneada, hacen parte de la identidad gastronómica de Portugal.
Fue precisamente un viaje a ese país en 2024 el que inspiró a Daniela Castro, Tatiana Calvache y a otros tres de sus amigos a montar un local especializado en estos pasteles, que en Bogotá no eran muy conocidos.
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Aunque ninguno de ellos es repostero de formación, trabajaron de la mano de chefs portugueses para desarrollar una receta que les permitiera traer a Colombia este postre, sin que se perdiera su esencia.
“Pastéis de Nata nace de un gusto y un respeto profundo por este postre clásico portugués, que está premiado como uno de los mejores postres del mundo. Nace también de ver que en Bogotá no había una oferta fuerte de este producto y quisimos traerlo con mucho respeto por la tradición, por los insumos y el proceso”, contó Castro.
Al traer al ámbito local un producto que originalmente viene de otro lugar, algunos procesos de preparación deben adaptarse, por lo que durante un año estuvieron trabajando en la receta, viajaron dos veces más a Portugal para asesorarse y perfeccionar la preparación, asegurando que pudiera replicarse en Colombia; y adquirieron los insumos y elementos necesarios para los pasteles, como los moldes, que compraron directamente allí.
Los pasteles se hornean durante todo el día, garantizando productos frescos todo el tiempo. Foto:Cortesía Pastéis de Nata
“En el concepto y desarrollo de la marca, así como en el punto físico, nosotros queríamos traer una experiencia muy portuguesa, queríamos que se sintiera como un pedacito de Portugal en Bogotá. Si tú vas a ese país vas a ver que en las pastelerías siempre hay un pastelero armando el enmoldado y horneando; así mismo, nuestra producción es a la minuta, estamos horneando todo el día todos los días, jamás vas a encontrar un pastel del día anterior y tampoco es una sola producción en la mañana que está todo el día en vitrina, sino que siempre es un producto fresco, recién horneado”, añadió Castro.
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Otra parte de la experiencia portuguesa que quisieron replicar tiene que ver con la decoración del local. En el piso de la entrada resalta un diseño de lozas en tonos azules y blancos, recordando los famosos azulejos portugueses. Esos dos colores están presentes también en unos platos pintados que decoran las paredes, en los azulejos blancos con mosaicos azules que se ven en la zona de preparación de los productos, y en las cajas y envases en las que se empacan los pasteles.
El local tiene una cocina semi abierta que permite ver cómo se preparan los postres. Foto:Cortesía Pastéis de Nata
Una cocina semi abierta que permite ver cómo se preparan los postres, comentó Calvache, es lo común en las pastelerías de Portugal en las que los comensales pueden observar el paso a paso de las preparaciones. Por esto en el local de Pastéis de Nata un panel transparente permite a los comensales ver el armado de los pasteles, observarlos en el horno y antojarse de darles una probada cuando sienten el aroma a hojaldre recién horneado.
Una vez listos los detalles de la receta y del local, la pastelería abrió sus puertas el 4 de octubre del 2025, en la Zona T, y la tarea fue dar a conocer el producto, que ha ido ganando reconocimiento. Cerraron el año pasado con más de 50.000 pasteles vendidos, y no solo tienen comensales frecuentes entre quienes transitan por el sector y portugueses que viven en Bogotá, sino que los fines de semana llegan personas de todas partes de la ciudad, lo que a veces resulta en largas filas.
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“Fue una grata sorpresa para nosotros ver que desde que abrimos la gente comenzó a entrar a probar el producto. Fue muy lindo ver que siendo un local nuevo y con un producto relativamente poco conocido en Colombia, la acogida fuera tan grande. La meta que nos pusimos desde el día uno era que la gente conociera los pastéis de nata y quisieran venir por ellos, y podemos decir que hoy tenemos muchos clientes frecuentes”, dijo Calvache.
La carta
El producto estrella, como reza el nombre del local, es el pastel de nata, que es fresco, crujiente y suave. Se ofrece por unidad, por dos o de a seis y solo por encargo, hay también una opción de 20 mini pasteles de un tamaño más pequeño. En el local está la opción de comerlos tal cual salen del horno, o de espolvorearles por encima canela en polvo o azúcar pulverizada.
En la carta, que no es muy extensa, los pasteles no están solos pues se ofrecen otros productos inspirados en pastelería europea.
Entre esos está el Crumble de Nata, que le da un giro local a un postre inglés tradicional. En Pastéis de Nata lo preparan con una base de crumble de galletas crocantes hechas por ellos mismos, acompañada de una crema inglesa caliente con sabor a vainilla. Ese sabor no lo logran con esencias, sino con vainas de vainilla cultivadas en el Pacífico colombiano, apoyando la producción nacional.
El Crumble de Nata le da un giro local a un postre inglés tradicional. Foto:Cortesía Pastéis de Nata
En el menú también está el Gelado, como se escribe helado en portugués. Se trata de un helado suave hecho con materias primas italianas que puede pedirse en cono o en vaso, en el segundo caso se pueden añadir crumble o salsas italianas de sabores como pistacho, choco rochelle, biscoff, caramelo salado, entre otras.
Se suma el Chocolate Bar, un chocolate caliente al estilo europeo, que es más espeso, cremoso e intenso que el chocolate que tradicionalmente se consume en Colombia. Dentro de esta opción se ofrecen bebidas de chocolate clásico, que viene al 46 % de cacao, oscuro (cacao al 70 %), chocolate blanco, uno sabor a biscoff, entre otros.
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La adición más reciente al menú es una opción de postre saludable: el Granola Crunch, que consta de un vaso con una base de granola artesanal con nueces sin azúcar, acompañada de helado de yogurt griego sin dulce y una salsa sin azúcar.
Finalmente está el café, la bebida típica del país y con la que es usual maridar la pastelería y los postres. En Pastéis de Nata trabajan con café de especialidad cultivado en Nariño, con una calificación de 86 puntos en la escala de la Specialty Coffee Association (SCA).
Con este café preparan todas las bebidas, desde las más intensas como el espresso o el ristretto, pasando por el tradicional americano, y las que se sirven con leche, como el capuccino, el latte o el macchiato, entre otras. También se ofrecen bebidas sin cafeína, como un té colombiano cultivado en el Valle del Cauca.
Actualmente la atención de Pastéis de Nata es en su local, ubicado en la Calle 84a # 12a-44, aunque también ofrecen domicilios a través de aplicaciones.
Los pasteles pueden pedirse de forma individual, por dos o por seis porciones. Foto:Pastéis de Nata
Sobre los planes para el futuro, los cinco socios esperan consolidar su negocio y seguir creciendo. “Nuestro sueño es poder llegar a otras zonas de la ciudad, ojalá también a otras ciudades. Pero por ahora nuestra prioridad es que la experiencia en punto y con el producto siempre sea la mejor”, comentó Castro.
Y Calvache concluyó: “Nosotros decimos que no todas las joyas se ponen, acá se comen. El pastel de nata es una joya llena de historia que vale la pena darse la oportunidad de probar y compartir”.
Donde y cuándo
Calle 84a # 12a-44, Zona T, Bogotá.
Lunes a sábado de 12 a 8 p. m., domingos y festivos de 1 a 6 p. m.
MARÍA ISABEL ORTIZ FONNEGRA
Redacción Domingo
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