La Semana Santa terminó en el país, pero para alrededor de 700 familias vallecaucanas y caucanas aún sigue su ‘viacrucis’, luego del cierre del ingenio María Luisa. El anuncio lo hicieron algunos de sus trabajadores y sindicalistas.
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Este es el reconocido ingenio azucarero, que durante 96 años se mantuvo operando en el municipio de Florida, en el suroriente del Valle del Cauca. Su cierre es considerado un duro golpe para la economía en el Valle y en el vecino departamento del Cauca.
Municipio de Florida. Foto:archivo EL TIEMPO.
De acuerdo con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria de la Caña de Azúcar de Colombia (Sintraicañazucol), el ingenio cerró sus puertas, donde se generaban más de 300 empleos directos y unos 400 indirectos. Estos últimos serían proveedores y comerciantes de Valle y Cauca.
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Directivos del ingenio no se han pronunciado desde que trabajadores y sindicalistas informaron el cierre de la empresa en redes sociales.
Tampoco son claros los motivos de este cese de actividades, el 26 de marzo de este año. Entre las versiones aparecen la caída en los precios del azúcar, como resultado de las importaciones y el ingreso del etanol de otros países, así como políticas públicas y una ausencia del Estado en brindar mayores condiciones para garantizar la sostenibilidad de empresas como esta.
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Una historia de labores en el Valle, desde la década de 1930
De acuerdo con la reseña del mismo ingenio María Luisa, su historia se gestó en la década de 1930. «(…) a medida que crecía la población y se empezaba a urbanizar el país, empezó a crecer el consumo de azúcar y disminuir el de panela. Es en este contexto en el que surgen varios ingenios con los que se consolida la especialización del Valle del Cauca en caña de azúcar y se inicia la historia del ingenio María Luisa», dice la reseña de la empresa en su página web.
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«Es en 1930, cuando el señor Ignacio Posada pone en funcionamiento el trapiche Pajonales, con el tiempo adquiere los predios aledaños y crea el ingenio María Luisa nombrado en honor a su esposa. Al morir su esposa se presenta una sucesión y algunos de los derechos herenciales fueron cedidos y otras empresas y personas naturales entran a formar parte de la nueva comunidad como socios inversionistas, recibiendo el nombre de Comunidad Organizada Ingenio María Luisa”, es parte del relato.
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En la década de los 70, «el ingenio María Luisa contaba con 50 trabajadores, aproximadamente, y por situaciones de carácter laboral que tuvo que enfrentar, el ingenio estuvo sin producir azúcar durante cerca de 20 años. Se continuó la siembra y el cultivo de cañas que eran vendidas a otros ingenios de la región».
Su capacidad de molienda nominal había sido entre 750 y 800 toneladas de caña al día.
¿Qué habría motivado el cierre?
Municipio de Florida y cultivos de caña en el Valle. Foto:Foto izquierda de archivo EL TIEMPO. Foto derecha, Asocaña
“Algunos manifestaban que fue por el tema de la reforma laboral, el aumento de salario, el mercado, el precio del etanol y del azúcar», dijo el presidente de Sintraicañazucol, Javier Viáfara.
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“Estuvimos analizando con la empresa, como sindicato y empresa mirando cómo podíamos llegar a unos puntos de equilibrio. Automáticamente eso tuvo su efecto, porque las empresas que dependían de este ingenio también cerraron», añadió el dirigente sindical.
Explicó que entre las otras empresas afectadas estaría Agrícolas Méndez, que contrataba a 120 corteros de caña, y otras encargadas de suministros de insumos.
“Seguiremos levantando la mano al Gobierno para que discutamos, lleguemos a puntos de encuentro y evitar estas salidas masivas de los trabajadores porque va a generar un golpe social», sostuvo Viáfara.
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Mencionó que en este sector económico han venido insistiendo al gobierno del presidente Gustavo Petro sobre las necesidades de las empresas, como los ingenios azucareros, y que esta situación se estaría presentando, además de Florida, en los municipios de Pradera, en el Valle, y de Miranda, Padilla y Puerto Tejada, en el vecino Cauca. Allí, no solo hay ocupaciones de tierras con caña de azúcar por comunidades indígenas, campesinas y afros desde décadas atrás, situación que se agudizó en 2023 y por la que al año siguiente empezó una mesa de diálogo con asiento del mismo Gobierno y la participación de delegados de la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar de Colombia (Asocaña) para llegar a unos acuerdos. Esta mesa aún continúa en conversaciones en este 2026.
En medio del panorama, según el sindicalista, las condiciones de empleo se han agravado en el sector agroindustrial de la caña.
A esta crisis se suman los graves problemas de seguridad para los trabajadores de ingenios y haciendas dedicadas a la caña por grupos armados y delincuenciales en Cauca y Valle.
Es así que Asocaña y en la Asociación Colombiana de Productores y Proveedores de Caña de Azúcar (Procaña) también han venido insistiendo al Gobierno Nacional en contar con garantías de seguridad y de desarrollo.
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En febrero de este 2026, en Procaña advirtieron: «Factores como la disminución del precio del azúcar, la depreciación del dólar, la importación de etanol, el deterioro de la seguridad en zonas productivas y la reducción en los niveles de productividad a causa de las lluvias, configuran un escenario de alta presión para los productores, micro, pequeños, medianos y grandes, trabajadores y sus familias, proveedores de insumos, bienes y servicios, y municipios que dependen en gran medida de los impuestos provenientes de la producción de la caña de azúcar».
«Desde Procaña expresamos nuestra preocupación frente a la compleja coyuntura social que impacta al sector de la caña de azúcar», decía un comunicado.
«La presencia de estructuras delincuenciales, sumada al incremento de secuestros, actos terroristas, extorsiones y afectaciones en más de 5.000 hectáreas por invasiones—especialmente en el norte del Cauca— profundizan el riesgo operativo y humano en el territorio», era parte del llamado de alerta.
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Para Procaña, entre las implicaciones sociales que esta situación conlleva se resaltan los riesgos para la estabilidad del empleo formal, con 280.000 puestos de trabajo que beneficia a más de 1,2 millones de personas en esta zona del suroccidente colombiano del valle geográfico del río Cauca, que cubre a los departamentos de Valle y Cauca.
«La agroindustria de la caña es motor de crecimiento regional, dinamizando inversión social, infraestructura comunitaria, programas de educación, salud, seguridad alimentaria, desarrollo comunitario, protección del medio ambiente y otros que promueven el bienestar en el Valle geográfico del río Cauca, con aportes voluntarios de productores de caña e ingenios, los cuales a pesar del entorno desafiante continúan impulsando y ratificando su compromiso histórico con las comunidades y el territorio», informaron en Procaña.
EL TIEMPO buscó establecer contacto con algún vocero del ingenio María Luisa, mediante llamadas telefónicas y un correo electrónico. Se está a la espera de una respuesta.
CAROLINA BOHÓRQUEZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Cali
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