El hijo de María Rojas, un colombo- venezolano, lleva cuatro años preso acusado por las autoridades venezolanas de ser un Terrorista Armado Narcotraficante Colombiano (Tancol), un término que Nicolás Maduro se inventó en 2021 asegurando que grupos armados de Colombia operaban en la frontera y varias zonas del país para, además de cometer delitos, desestabilizar a la nación.
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Según relata esta madre, Brando Gutiérrez tenía 26 años cuando en el estado de Apure, uniformados de la Guardia Nacional lo detuvieron junto a tres personas más mientras se trasladaban en un taxi.
Junto a otros familiares de detenidos y activistas de la ONG Surgentes, María exigió este martes a la Asamblea Nacional una respuesta sobre la petición que hicieron hace dos semanas de incluir en la amnistía a los detenidos por sus presuntos nexos con grupos terroristas colombianos.
Lo detuvieron con su cédula colombiana y los funcionarios decían ¿por qué no lo matamos y no hacemos ningún expediente?
Rojas relató a EL TIEMPO que la detención de su hijo ocurrió el 12 de enero de 2022. “Después de ocho días fue que lo pudimos ver, estaba estropeado, golpeado en una costilla. Le hicieron descargas eléctricas”.
Después de pasar por varias cárceles, Gutiérrez ahora se encuentra preso en Barinas.
“Lo detuvieron con su cédula colombiana y los funcionarios decían ¿por qué no lo matamos y no hacemos ningún expediente?”, relató Rojas portando un cartel y una franela con la foto de su hijo. Aseguró que la embajada de Colombia en Caracas no ha prestado asistencia alguna.
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Falsos positivos en Venezuela
Fuerzas militares venezolanas. Foto:AFP / Yuri CORTEZ
Antonio Plessmann, coordinador del colectivo Surgentes, acompañó a los familiares y aseguró que estas personas, llamadas Tancoles, superan los 100 pero que la organización tiene registradas formalmente a 45, entre ellos al menos cinco son colombianos.
“La mayoría de estos casos son falsos positivos, se trata en la mayoría de los casos de campesinos de Táchira, Alto Apure, y que fueron desaparecidas, torturadas, expedientes forjados”, dijo Plessman a las afueras del parlamento junto.
El defensor de derechos humanos también forma parte del Comité de Familiares de los Falsos Positivos Tancol, quienes han sido recibidos por los integrantes de la comisión de seguimiento de la Amnistía, una ley que fue promulgada a mediados de enero para liberar a los presos políticos.
Plessmann insiste en que estos casos deben entrar en la ley porque también son casos políticos.
La mayoría de estos casos son falsos positivos, se trata en la mayoría de los casos de campesinos de Táchira, Alto Apure, y que fueron desaparecidas, torturadas, expedientes forjados
No todos los acusados tienen relación con Colombia, pero aún así el mismo Estado los acusa de pertenecer a dichos grupos.
En 2021, Maduro decía: “no son guerrillas ni pseudoguerrillas ni paramilitares (…) Son los Tancol: terroristas armados y narcotraficantes de Colombia. Y esos grupos Tancol han venido infiltrándose en territorio venezolano”.
Según Maduro, hoy preso en una cárcel federal de Nueva York, el plan de los Tancoles era atacar infraestructura crítica, como la red eléctrica, y actuar como agitadores políticos para debilitar la Revolución Bolivariana.
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Los Tancol, el ‘enemigo fantasma’ de Maduro que llevó a condenas injustas
Sin embargo, en una publicación de InSight Crime, estos grupos parecían más bien un “enemigo fantasma”.
En 2023 la organización publicó que “aún no hay evidencia de que dicha red criminal exista por fuera de la imaginación del Estado venezolano”.
Aún así, algunos de los jóvenes que fueron detenidos ya han sido condenados, como es el caso de Erwin Álvarez, un ordeñador de 15 años detenido en 2022 en Santa Bárbara de Barinas.
Fotografía de un dibujo donde aparece Maduro junto a su esposa en el juicio en su contra. Foto:EFE / Jane Rosberg
Hoy con 19 años, sigue preso cumpliendo condena de 10 años de prisión. Su abuela Dori Pineda acudió este martes a la Asamblea Nacional pidiendo la liberación del joven.
“Él vio a los funcionarios que pasaban por el fundo, como no tenía nada que temer, se quedó ahí y los guardias lo detuvieron, lo agarraron y se lo llevaron amordazado, le pusieron bolsas en la cabeza y le pusieron tres balas en la mano para que dijera que eran de él”, narró Pineda a este diario.
Álvarez está preso en Caracas, en un recinto de menores y se le acusa de Tancol. “Cuando lo detuvieron también lo amarraron y lo tiraron al río para que él se declarara culpable de terrorista”, relató la mujer.
La organización Surgentes y el Comité de Familiares esperan que la Amnistía sea aplicada a estos casos y que Colombia también haga esfuerzos por liberar a sus ciudadanos.
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