Las autoridades de Cundinamarca entregaron este jueves nuevos avances de la investigación por el secuestro del sacerdote Carlos Saúl Jaimes Guerrero, cuyo caso conmocionó al departamento luego de permanecer desaparecido durante 40 días en el municipio de Viotá.
La información fue revelada en una rueda de prensa convocada en la Plaza de la Paz de la Gobernación de Cundinamarca, donde las autoridades dieron detalles sobre el proceso judicial y los hallazgos obtenidos en las pesquisas.
El caso tomó relevancia nacional luego de que el religioso desapareciera el 17 de junio de 2025, cuando salió de una finca conocida como Casacoima, en zona rural de Viotá, presuntamente con destino a una quebrada.
Horas después, su vehículo fue encontrado abandonado en una vereda del municipio, con el motor encendido y sin señales aparentes de violencia, lo que desde un comienzo despertó sospechas sobre un posible secuestro.
Carro de Carlos saúl Jaimes Foto:Redes sociales
Tras semanas de incertidumbre y hermetismo oficial, la Orden de San Agustín confirmó el 27 de julio de 2025 la liberación del sacerdote, señalando que el religioso había regresado sano y salvo junto a su familia.
Hasta ahora, las autoridades no habían precisado públicamente cómo ocurrió la liberación, si hubo capturas relacionadas con el caso o cuáles fueron las circunstancias detrás del plagio. Pero las respuestas sobre esos interrogantes y el estado actual de la investigación por fin se dieron a conocer.
F. Carlos Saúl Jaimes Foto:Facebook Agustinos Vocaciones de Colombia
La investigación
Grupo Delincuencial Común Organizado ‘Los Stone’. Foto:Gobernación de Cundinamarca.
Las autoridades anunciaron la desarticulación del Grupo Delincuencial Común Organizado ‘Los Stone’, señalado de estar detrás del secuestro del sacerdote Carlos Saúl Jaimes Guerrero y de múltiples extorsiones en Cundinamarca. En el operativo fueron capturadas seis personas por orden judicial, en medio de allanamientos adelantados en Viotá, Sibaté y Bogotá.
La fachada con la que intimidaban a sus víctimas era la de una estructura armada ilegal. Vestían prendas militares, exhibían armas largas, simulaban campamentos clandestinos y se presentaban como integrantes de supuestos frentes guerrilleros para sembrar terror y presionar el pago de millonarias exigencias económicas.
Pero, según la investigación de las autoridades, detrás de esa puesta en escena estaba en realidad el grupo delincuencial común organizado conocido como ‘Los Stone’, una banda señalada de ejecutar secuestros extorsivos y extorsiones en varios municipios de Cundinamarca.
Tras nueve meses de investigación, la Policía Nacional, a través del Gaula Cundinamarca y en coordinación con la Fiscalía Especializada 237 DECOC de Bogotá, desplegó en la madrugada del 7 de abril un operativo simultáneo en Viotá, Sibaté y Bogotá que terminó con la captura de seis presuntos integrantes de esa estructura.
Los detenidos deberán responder por secuestro extorsivo agravado, extorsión agravada, porte ilegal de armas y concierto para delinquir. En el procedimiento también fueron incautados seis celulares y un vehículo.
De acuerdo con el expediente judicial, la organización tendría injerencia criminal en municipios como Viotá, Silvania, Fusagasugá, Sibaté y Guachetá, donde habría intimidado a comerciantes, finqueros y habitantes de zonas rurales mediante amenazas y exigencias de altas sumas de dinero.
Según la investigación, el grupo se hacía pasar por miembros del supuesto Frente Carlos Patiño y del Frente Isaías Pardo, nombres con los que buscaban dar apariencia de pertenecer a estructuras armadas ilegales para aumentar la presión sobre sus víctimas.
Uno de los casos más graves que les atribuyen las autoridades como ya se relata en esta nota, es el secuestro del sacerdote Carlos Saúl Jaimes Guerrero, ocurrido el 17 de junio de 2025 en la vereda Atala, zona rural de Viotá.
El religioso permaneció 40 días en cautiverio mientras sus captores exigían a su familia 10.000 millones de pesos para dejarlo en libertad. Durante ese tiempo, enviaron videos y pruebas de supervivencia en los que aparecían hombres armados y uniformados rodeando al sacerdote, en una estrategia de intimidación dirigida a su círculo cercano.
Las autoridades sostienen que esa estructura habría consolidado una renta criminal cercana a los 150 millones de pesos mensuales producto de secuestros y extorsiones, recursos con los que financiaban su operación logística y sostenían el montaje de falsas estructuras insurgentes para continuar delinquiendo en la región.
Con la captura de sus presuntos integrantes, la Policía aseguró haber dado un golpe clave a las finanzas y a la capacidad operativa de esta red criminal, mientras avanzan los procesos judiciales para esclarecer cuántos casos adicionales podrían estar relacionados con esta organización.
CAROL MALAVER
SUBEDITORA BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com
















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