En un momento en el que las historias sobre privilegio, ambición y caída personal dominan la conversación audiovisual, Your Friends & Neighbors (Amigos y vecinos, en español), de Apple TV+, logró instalarse como una de las apuestas más incómodas (y reveladoras) del panorama actual.
La producción se adentra en el mundo de la riqueza de un suburbio estadounidense para cuestionar una idea que hoy atraviesa no solo a la ficción, sino a la vida real: la distancia entre lo que mostramos y lo que realmente somos. En ese universo de apariencias, secretos y tensiones, aparece Andrew ‘Coop’ Cooper, un hombre que lo tuvo todo (estatus, familia, estabilidad) y que, luego de perderlo, se ve obligado a replantear su identidad desde cero.
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Al frente de este relato como protagonista y productor de la serie está Jon Hamm, reconocido globalmente por su papel de Don Draper en Mad Men, quien vuelve a explorar territorios que domina con precisión: personajes complejos, carismáticos y profundamente contradictorios.
La primera temporada nos muestra la caída de Coop, luego de perder su trabajo en una empresa de inversiones de alto riesgo y divorciarse de su esposa, a quien encontró siéndole infiel. Lleno de deudas, sin poder conseguir un trabajo y con la intención de continuar con su forma de vida, toma la decisión de robar en las casas vecinas, donde viven familias adineradas. En sus cálculos está la idea de que no iban a sospechar que el ladrón “era uno de ellos”.
De esta forma, Coop termina por convertirse en un ladrón profesional que encuentra en esa “actividad” su nuevo oficio, que le permite conocer las fachadas de vida de sus vecinos, igual de vacías que la suya cuando gozaba de éxito y estatus, y universos paralelos como la delincuencia.
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Además de la temática central, la serie también aborda las capas de complejidad de las relaciones familiares, las repercusiones de las malas decisiones y el fracaso.
Ante el éxito de la primera temporada, el 3 de abril se estrenó el primer capítulo de la segunda entrega. EL TIEMPO participó en una mesa redonda internacional con Hamm, en la que el actor habló sobre poder, vulnerabilidad, éxito y la fragilidad de las estructuras que sostienen nuestras vidas.
James Marsden se unió al elenco de la serie en esta segunda temporada. Foto:Apple TV+
La serie explora el mundo de las apariencias, especialmente dentro de las élites. ¿Por qué cree que este tipo de historias conectan tanto con las audiencias hoy?
Creo que hay una especie de placer en ver a personas privilegiadas comportarse de una forma diferente a la que se espera de ellas. También estamos viviendo un momento de incertidumbre financiera y política, y eso genera cierta fascinación por ver a ese “1 por ciento” (que acumula la mayoría de los recursos) perder el control. Más allá de eso, el objetivo principal de la serie no es hacer un comentario moral, sino contar una historia entretenida con personajes complejos. Y creo que ahí es donde realmente conecta la historia.
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Vivimos en una época en la que todos curan la versión que muestran de sí mismos. ¿Cuál cree que es el costo real de sostener una fachada?
Depende de cuánto se esté dispuesto a invertir en ella. Hay personas que dedican muchísimo esfuerzo a proyectar una imagen perfecta. Las redes sociales, en mi opinión, son bastante tóxicas en ese sentido. Yo no participo en ellas. Si se mira el perfil de cualquiera, usted ve una versión muy específica de quién quiere ser. Pero si profundiza un poco, probablemente encontrará a una persona completamente distinta. Por eso prefiero el contacto cara a cara. Ahí se tienen más posibilidades de entender quién es realmente alguien.
Ya hay tres episodios disponibles de la segunda temporada. Foto:Apple TV+
Cooper es un personaje que pierde todo lo que creía haber construido. ¿Diría que realmente sabe lo que quiere?
Creo que él pensaba que lo sabía. Tenía muy claro cuál era su objetivo: alcanzar ciertos hitos, construir una vida específica. Pero todo eso se desmorona muy rápido. Y ahí empieza una revaluación en tiempo real. Mientras intenta reconstruirse —y al mismo tiempo rompe varias leyes en el proceso— empieza a entender que lo verdaderamente importante no es lo material. Sus relaciones, su familia, sus hijos… eso es lo que termina siendo central.
La serie muestra una línea muy difusa entre lo correcto y lo incorrecto. ¿Cree que hoy entendemos mejor que antes esa ambigüedad?
Sí, en gran parte por el acceso que tenemos a la información. Hace cien años, tu visión del mundo estaba limitada a tu entorno inmediato. Hoy puedes ver cómo tus decisiones impactan a personas en cualquier parte. Esa exposición cambia la forma en que entendemos lo que está bien y lo que está mal. Nos saca de nuestra burbuja.
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Su personaje carga con muchas responsabilidades: familia, estatus, expectativas. ¿Cómo entiende ese peso emocional?
Creo que es una buena metáfora: intentar sostener todo… hasta que literalmente le rompe la espalda. A medida que envejecemos, aprendemos —o, mejor dicho, deberíamos aprender— a cargar solo con lo necesario. Coop todavía no lo entiende del todo. Y si no lo hace, va a tener problemas más grandes que un dolor físico.
Después de interpretar a Andrew Cooper, ¿cambió en algo su visión personal sobre el éxito?
Realmente no. He tenido la suerte de construir una carrera sólida, y estoy orgulloso de eso. Pero siempre he tenido claro que lo material es efímero. Es una idea muy antigua, pero sigue siendo cierta: no te puedes llevar nada contigo. Lo importante son las relaciones, las personas que eliges tener cerca. Eso, para mí, nunca ha cambiado.
Úrsula Levy
Para EL TIEMPO
X: @Uschilevy
















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