En medio del creciente interés por la salud digestiva, el kéfir ha pasado de ser un producto poco conocido a ocupar un lugar cada vez más visible en la dieta de muchos colombianos. Su popularidad se ha impulsado por la búsqueda de alimentos que favorezcan el equilibrio intestinal y aporten beneficios más allá de la nutrición básica.
Esta bebida fermentada se obtiene a partir de la acción de bacterias y levaduras vivas sobre líquidos como la leche o el agua. Estos microorganismos, conocidos como “granos de kéfir”, generan un proceso de fermentación que transforma los azúcares presentes en compuestos más fáciles de digerir, lo que explica parte de su atractivo.
Este producto puede elaborarse en casa a partir de granos de kéfir y líquidos como leche o agua. Foto:iStock
LEA TAMBIÉN
Sobre este proceso, la especialista en nutrición Rosa Margarita Campo explica que: “El kéfir es una bebida que se obtiene al fermentar leche o agua con nódulos o granos del mismo, que son una comunidad de bacterias y levaduras. Durante la fermentación, estos microorganismos transforman los azúcares, como la lactosa, en compuestos como ácido láctico y otros metabolitos, lo que hace que el alimento sea más digerible y funcional”.
Uno de los aspectos que más destacan los especialistas es su contenido de probióticos. A diferencia de otros productos fermentados, el kéfir puede contener una mayor diversidad de microorganismos, lo que ha llevado a asociarlo con el cuidado de la microbiota intestinal, un sistema clave para la digestión y otras funciones del organismo.
Desde la Clínica Mayo se reconoce que este tipo de bebidas puede contribuir al equilibrio de las bacterias intestinales y apoyar la digestión. Sin embargo, también advierten que no existe una cantidad universal recomendada y que sus efectos pueden variar según cada persona.
El proceso de fermentación también reduce parte de la lactosa presente en la leche, lo que permite que algunas personas con intolerancia leve puedan consumirlo con mayor facilidad. Además, el kéfir aporta nutrientes como proteínas y minerales, lo que lo convierte en un complemento interesante dentro de una alimentación equilibrada.
Este producto puede elaborarse en casa a partir de granos de kéfir y líquidos como leche o agua. Foto:iStock
LEA TAMBIÉN

En términos prácticos, su elaboración es sencilla y ha sido uno de los factores que ha impulsado su popularidad. Se puede fermentar con leche o agua con cultivos vivos durante uno o dos días; luego, la mezcla se cuela para separar los granos, que pueden utilizarse en nuevas preparaciones. Este proceso relativamente simple ha facilitado su expansión entre quienes buscan alternativas naturales.
En este punto, la microbióloga Virginia Roa Angulo subraya que el método de elaboración es determinante para sus propiedades. “El tiempo de fermentación regula la dinámica microbiana: a mayor duración, aumenta la acidez, la complejidad metabólica y se modifican las proporciones entre microorganismos”, señaló.
A pesar de su creciente fama, los expertos coinciden en que no debe considerarse un producto milagroso. La evidencia científica sobre algunos de sus efectos sigue en desarrollo, y muchas de las propiedades que se le atribuyen en redes sociales no cuentan con suficiente respaldo en estudios en humanos.
Otro punto clave es la forma en que se consume. Puede encontrarse en versiones comerciales o elaborarse de manera casera; aunque, en este último caso, es fundamental mantener condiciones adecuadas de higiene para evitar contaminaciones.
El auge del kéfir también responde a una tendencia más amplia hacia los alimentos funcionales, es decir, aquellos que además de nutrir buscan aportar beneficios adicionales al organismo. En este contexto, ha ganado espacio junto a otros productos fermentados que hoy forman parte de nuevas rutinas alimentarias.
En Colombia, su crecimiento ha sido impulsado por la difusión en redes sociales, donde suele presentarse como una alternativa natural para mejorar la salud intestinal.
Este producto puede elaborarse en casa a partir de granos de kéfir y líquidos como leche o agua. Foto:iStock
LEA TAMBIÉN

En relación con esto, la doctora Campo recalca el alcance real de sus efectos en el organismo: “En el intestino se encuentra un tejido linfoide con gran cantidad de células del sistema inmunológico, que están en contacto directo con los alimentos que consumimos y con nuestra microbiota. Por ello, el kéfir no aumenta las defensas de forma directa, sino que regula el entorno intestinal donde el sistema inmunológico se entrena y funciona correctamente”, señaló.
En todo caso, desde el ámbito médico se insiste en que su consumo debe entenderse como parte de un conjunto de hábitos saludables. Incorporarlo a la dieta puede ser una opción válida, siempre que no se le atribuyan propiedades que van más allá de lo que la evidencia científica ha demostrado hasta ahora.
Pablo Pachón Ramírez
Redacción Alcance Digital
EL TIEMPO
















Deja una respuesta