En medio de los cambios que enfrenta el mercado laboral en Colombia, las empresas atraviesan el último semestre en el que deben cumplir con la obligación legal de otorgar el día de la familia a sus trabajadores. Esta medida, contemplada en la Ley 1857 de 2017, ha buscado durante años promover espacios de integración, descanso y fortalecimiento de los vínculos familiares, pero su vigencia está directamente ligada a la jornada laboral máxima.
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El contexto actual está marcado por la entrada en vigor definitiva de la jornada de 42 horas semanales, que comenzará a regir plenamente el 16 de julio de 2026, según lo establecido en la Ley 2101 de 2021. Este cambio no solo redefine la organización del tiempo de trabajo en las empresas, sino que también modifica el alcance de ciertas obligaciones en materia de bienestar laboral.
En ese escenario, el día de la familia se mantiene como una exigencia legal únicamente para aquellas compañías que aún no han implementado la reducción completa de la jornada. Una vez se haga efectiva la transición a las 42 horas semanales, las empresas quedarán exoneradas de cumplir con este requisito, lo que en la práctica convierte este semestre en el último en el que la obligación aplica de forma general.
La jornada laboral y el día de la familia
Se mantiene la implementación de la jornada reducida sustituye la obligación de este espacio. Foto:iStock
La normativa vigente establece una conexión directa entre la reducción de la jornada laboral y la permanencia de este beneficio. De acuerdo con la regulación, las empresas que ya hayan adoptado la jornada de 42 horas, o que lo hagan antes de la fecha límite, quedan liberadas de otorgar el día de la familia semestral.
Sobre este punto, es clave precisar que la reforma laboral introducida por la Ley 2466 de 2025 no modificó las disposiciones relacionadas con la reducción progresiva de la jornada. En consecuencia, se mantiene la regla según la cual la implementación de la jornada reducida sustituye la obligación de conceder este espacio.
“El presente semestre constituirá, en la práctica, la última oportunidad en la que las empresas deberán cumplir con esta exigencia en los términos previstos por la Ley 1857 de 2017”, explica Scola Abogados, a través de su experta María Camila Silva Segura, al referirse al alcance de la normativa vigente y su relación con la reducción de la jornada.
Además, la exigencia no solo se limita a otorgar el tiempo, sino también a documentar su cumplimiento. Las empresas deben garantizar trazabilidad, ya sea mediante la organización de actividades o el otorgamiento efectivo del día libre, con el fin de responder ante eventuales requerimientos de las autoridades laborales.
Las empresas pueden mantener el beneficio para sus empleados Foto:iStock
Qué cambia para empresas y trabajadores
Con la eliminación de esta obligación legal, el día de la familia deja de ser un mandato y pasa a convertirse en una decisión empresarial. La normativa abre la puerta para que las compañías mantengan este espacio como un beneficio extralegal, lo que dependerá de sus políticas internas y de su estrategia de bienestar.
En este nuevo escenario, las organizaciones podrán optar por continuar ofreciendo este tipo de iniciativas de manera voluntaria, incluso en articulación con las cajas de compensación familiar. Esto permite que el beneficio no desaparezca completamente, sino que se transforme en una herramienta flexible dentro de la gestión del talento.
Desde la perspectiva empresarial, la decisión de mantener o no este espacio estará ligada a factores como la cultura organizacional, el clima laboral y las estrategias de retención. La posibilidad de conservarlo como práctica interna abre un margen de maniobra para adaptar los beneficios a las necesidades de cada compañía.
Para los trabajadores, el cambio implica que el acceso a este tipo de espacios dependerá de la política de cada empleador. Mientras algunas empresas podrían mantenerlo como parte de su oferta de bienestar, otras podrían reemplazarlo por esquemas distintos asociados a la nueva organización del tiempo laboral.
En este contexto, las compañías enfrentan un periodo de transición en el que deben cumplir con la obligación vigente mientras preparan sus estructuras para el nuevo marco normativo. Esto incluye no solo la adecuación de la jornada laboral, sino también la revisión de los beneficios asociados al bienestar de sus empleados.
El ajuste hacia la jornada de 42 horas redefine el equilibrio entre tiempo de trabajo y descanso, y con ello reconfigura las obligaciones que durante años formaron parte del modelo laboral. La eliminación del día de la familia como exigencia legal marca uno de los cambios más concretos en este proceso de transformación normativa.
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