La agenda internacional también hace parte de la campaña presidencial. Durante los últimos meses, los principales candidatos se han movido en el exterior con figuras de relevancia de su espectro político no solo pensando en las urnas, también para ir consolidando apoyos internacionales en caso de llegar a la Casa de Nariño.
En esa lógica, la cercanía con el gobierno norteamericano o la postura frente a regímenes como el de Venezuela se han convertido en elementos que los candidatos usan para construir su discurso y movilizar electores.
Ese mensaje se construye con cuidado ideológico. Juan David Cárdenas, director de la maestría en Comunicación Política de la Universidad de la Sabana, asegura que «no es un secreto que una parte de las narrativas políticas de legitimación propia y deslegitimación del contrario reside en su asociación con actores políticos externos«.
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Una campaña que se juega en el exterior
En enero, mientras Iván Cepeda —senador del Pacto Histórico e inscrito como candidato presidencial— viajaba a Madrid para reunirse con el presidente español Pedro Sánchez, Abelardo De La Espriella —candidato del movimiento Defensores de la Patria— hacía exactamente lo mismo: volar a España. Pero sus agendas no podían ser más distintas.
Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico, y Pedro Sánchez, presidente de España. Foto:@IvanCepedaCast – X
Cepeda se reunió con Sánchez, jefe de gobierno del partido socialista PSOE, para hablar sobre la paz en América Latina y el respaldo de España a Colombia. En paralelo, su jefa de debate, María José Pizarro, se quedó en Madrid para sostener encuentros con otras fuerzas de izquierda en ese país.
De La Espriella, en cambio, se dirigió a la sede de la Fundación Disenso, vinculada al partido de derecha Vox, para reunirse con su líder Santiago Abascal y firmar la Carta de Madrid. Este es un manifiesto creado en 2020 que agrupa a figuras conservadoras de varios países bajo la bandera de la defensa de la democracia liberal frente al comunismo. Entre sus signatarios hay nombres como el presidente argentino Javier Milei y la presidenta del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia Meloni.
Abelardo de la Espriella se reunió con Santiago Abascal, en España. Foto:Tomada de X
Que dos candidatos colombianos hayan estado en la misma ciudad europea al mismo tiempo, pero visitando orillas políticas opuestas, no es una coincidencia anecdótica. Para Lina Manrique, doctora en Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, responde a una lógica a nivel mundial: «En el contexto geopolítico actual, la afinidad de partidos se hace global«, explica la investigadora, quien señala que el lobby y las estrategias de alineación ideológica entre candidatos y partidos extranjeros es una práctica cada vez más frecuente.
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Más viajes, mensajes más concretos
Dos meses después del viaje a España, Cepeda volvió a sumar millas. Esta vez viajó a Brasilia, y lo hizo el 12 de marzo, justo 24 horas después de inscribir formalmente su candidatura ante la Registraduría Nacional. Allí se reunió con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en el Palacio del Planalto, para conversar sobre la coyuntura política colombiana y las elecciones del 31 de mayo.
Su última parada fue Ciudad de México, donde se reunió por segunda vez con la presidenta Claudia Sheinbaum. El primer encuentro entre ambos había ocurrido en noviembre de 2025, cuando Cepeda ganó la consulta interna del Pacto Histórico. En esa visita también se reunió con miembros del partido de gobierno Morena y con colombianos residentes en México.
Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y candidato a la Presidencia de Colombia Iván Cepeda. Foto:IVÁN CEPEDA
En menos de cuatro meses, Cepeda se había sentado con tres presidentes en ejercicio: Sánchez, Lula y Sheinbaum. Los tres comparten una orientación política de izquierda.
Eso, dice Cárdenas, no es gratuito: «Tender puentes con ciertos actores en detrimento de otros puede marcar decisiones de política comercial y geopolítica«, lo que convierte estos viajes en señales concretas sobre el rumbo que cada candidato le daría al país en materia de relaciones exteriores.
De La Espriella, por su parte, también hizo dos viajes a Estados Unidos. El primero ocurrió en febrero, pocos días después de la reunión en la Casa Blanca entre el presidente Gustavo Petro y Donald Trump. El abogado anunció ese viaje como una misión para atender «una reunión muy importante y trascendental«, sin revelar mayores detalles. El segundo fue el 16 de marzo, cuando se encontró con el senador republicano de origen colombiano Bernie Moreno, un hombre cercano al círculo de Trump que estuvo presente en el encuentro entre ambos presidentes.
El candidato Abelardo de la Espriella se reúne con el senador Bernie Moreno, en Estados Unidos. Foto:@ABDELAESPRIELLA – X
Paloma Valencia y el frente venezolano
Mientras Cepeda y De La Espriella acumulaban reuniones presenciales, Paloma Valencia, la candidata del Centro Democrático, optó por una estrategia más discreta en materia de viajes.
El 1. ° de abril sostuvo una llamada con la líder opositora venezolana y premio nobel de Paz María Corina Machado, a quien calificó de heroína y a quien agradeció públicamente su respaldo en la defensa de la democracia en Colombia. Al encuentro asistieron al menos cuatro personas, entre ellas Humberto Villalobos, un opositor venezolano que llegó a estar asilado en la embajada de Argentina en Caracas, y Pedro Urruchurtu, director de relaciones internacionales del partido venezolano Vente Venezuela, al que pertenece Machado.
Videollamada entre la candidata Paloma Valencia y la Nobel de Paz 2025, María Corina Machado. Foto:Tomada de X
Que la candidata del Centro Democrático busque el apoyo de la oposición venezolana tiene una lectura política clara en el contexto de la campaña: el tema de Venezuela es uno de los ejes del debate electoral en Colombia, y las posturas frente a ese gobierno dividen los espectros ideológicos de los candidatos. El respaldo de Petro a Nicolás Maduro, hoy preso en Estados Unidos, y el rechazo de la oposición colombiana al régimen ha marcado la agenda y tienen una clara incidencia en la contienda presidencial.
Valencia también ha pedido a organismos internacionales que vigilen las elecciones colombianas, tras advertir posibles presiones de grupos armados sobre los votantes.
El centro también se mueve
Luis Gilberto Murillo, excanciller colombiano y candidato de centro, ha viajado en varias oportunidades a Estados Unidos y Venezuela para reunirse con actores clave de esas naciones. En marzo asistió al funeral del reverendo Jesse Jackson en Chicago, una figura histórica del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, donde también conversó con el presidente Petro sobre asuntos del país.
Luis Gilberto Murillo en Estados Unidos, en el funeral del reverendo Jesse Jackson. Foto:@LuisGMurillo – X
A finales de ese mismo mes se reunió en Venezuela con la presidenta encargada Delcy Rodríguez, en el marco de una delegación liderada por el pastor estadounidense Ramiro Peña, cercano al círculo de Trump, con el objetivo de contribuir a desbloquear las relaciones entre ambas naciones.
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La campaña presidencial de 2026 no se libra únicamente en plazas públicas y debates de televisión. También se disputa en despachos de Madrid, Brasilia, Ciudad de México, Washington y Caracas, donde cada candidato busca mostrar que su visión de país tiene eco más allá de las fronteras.
María Alejandra Moreno Flórez
Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO / Redacción Política.
















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