En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo), uno de los títulos colombianos que ha sonado es la novela ‘Cortafuegos’ de Germán Córdoba, director del partido Cambio Radical, columnista y escritor.
En entrevista con EL TIEMPO, el autor habló de la obra, —que tendrá su presentación este domingo 3 de mayo en la Filbo—. Es una narrativa íntima que rinde homenaje a la figura del librero y a la profundidad de las amistades masculinas.
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‘Cortafuegos’, su más reciente libro, retrata la amistad entre un político frustrado, un librero y un joven enigmático. En su anterior libro, ‘El fragor de la leña verde’ también aborda la amistad entre dos jóvenes nariñenses con diferencias ideológicas, ¿por qué traer la amistad a la literatura?
Estoy convencido de que la amistad es el sentimiento más noble porque es absolutamente desinteresada; no requiere asiduidad ni permanencia. Los seres humanos a veces somos difíciles y egoístas, por eso la amistad me parece algo muy bonito. Sobre la amistad masculina no se escribe mucho, quizás porque no es comercial o por el pudor que nos impide a los hombres expresar cariño hacia los amigos (al menos estando sobrios). Creo que vale la pena resaltar cómo encontrar gente que te ayuda en momentos difíciles es de las cosas más valiosas de la vida.
¿La amistad como el eje del libro tiene relación con el título del mismo? ¿Qué significa ‘Cortafuegos’?
La palabra aparece solo una vez en la página 229. No quisiera explicarlo demasiado para no hacer «spoiler», pero los cortafuegos son como una red que se construye para protegernos y cuidarnos. Antes se asociaba a los incendios y ahora al tema tecnológico, pero en este libro la idea es que, para algunos de nosotros, los libros son ese círculo o refugio en momentos de dificultad.
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Los personajes muestran cómo el fútbol y los libros construyen amistades. En su experiencia personal, ¿cómo funciona la amistad en el mundo de la política?
La política no es un escenario para hacer amigos; es un terreno donde priman el egoísmo, los intereses y los celos. Hay pocas relaciones horizontales, casi todas son jerárquicas. Sin embargo, yo he tenido la suerte de lograrlo. Quiero mucho a Germán Vargas como amigo, pero en la política casi todos llevan una coraza. Para que haya amistad debe haber franqueza, y en política uno siempre está protegiéndose y ocultando debilidades. Es muy difícil ser franco cuando estás en una estructura de poder.
El personaje de Morales también es escritor y en un pasaje se habla de que su frustración en la política “transpira” en sus personajes. ¿Hay algo de Germán Córdoba en estos personajes? ¿Algo que transpiren de usted?
Indiscutiblemente. Mis dos novelas son de ficción, pero uno es lo que ha visto, oído y leído. Aunque soy muy diferente al Morales de la novela, hay cosas que compartimos: soy hincha fervoroso de Santa Fe, soy pastuso, me gusta leer y sueño con tener una librería. En esos detalles hay un símil con el que uno juega para desarrollar el personaje. Hay personajes que se construyen con cosas que uno toma de una circunstancia o de algún momento de la infancia.
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En la obra plantea que tener un librero de confianza es casi más importante que tener un cardiólogo de confianza y menciona a Mauricio Lleras . ¿Cuál es la importancia de esa figura?
Esta novela nace de la necesidad de hacerle un homenaje a Mauricio Lleras. Lo conocí hace 20 años y se convirtió en alguien muy valioso; yo iba a su librería casi a esconderme y pasaba tardes enteras escuchándolo. Él sabía qué me iba a gustar y me regañaba si pedía algo que no era para mí. Cuando murió, yo estaba de vacaciones y no pude estar aquí, y acompañar a su familia, pero al regreso sentí una ausencia atronadora. A los que nos gusta leer no nos gusta perder el tiempo en lecturas que terminamos abortando y esa persona que te llamaba para decirte «llegó esto que te va a encantar» es fantástica. Por eso en esta novela jugué a ser librero; es un oficio que envidio.
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¿Con qué más se van a encontrar los lectores en ‘Cortafuegos’?
Hay mucho fútbol, porque soy fanático; hay adulterio, un poco de thriller con personajes oscuros como un gota a gota y por supuesto, libros y amistad. Es una novela sencilla sobre un personaje que llega a los 40 años cargado de fracasos y que, gracias a refugiarse en una librería, descubre otra vida y logra salir adelante.
¿Tuvo alguna rutina creativa específica para este proceso?
Con mi primera novela fue más fácil por el tiempo en pandemia. Con esta tuve mucho trabajo, pero escribir es una necesidad interior para mí. Escribo en las noches, fines de semana o en los aviones cuando viajo. Es casi una terapia para sacar tantas cosas que dan vueltas en la cabeza.
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En la novela vuelve en el tiempo a la infancia de un personaje, aborda la perspectiva en primera persona de otro y retoma una narración omnisciente. ¿Cómo fue la decisión sobre la estructura narrativa y la construcción de los personajes?
Los personajes adquieren vida propia. Uno les da el soplo inicial, pero empiezan a existir por sí solos y a veces se te salen de las manos. Ahí mi editora juega un papel clave para recuperar el manejo. Es muy emocionante cuando ellos plantean conflictos, pues a veces hay que ser duro con un personaje o cortarle las alas en favor de la estructura de la novela, aunque te dé pena maltratarlos.
Estará presentando el libro en la Filbo. ¿Cuál es la invitación para sus lectores y para quienes no lo conocen aún?
La Filbo es uno de los eventos más importantes de Bogotá y no le envidia nada a ninguna feria internacional. Invito a todos a que vayan, especialmente con los niños. Estaremos el domingo a la 1:00 p. m. conversando con la periodista María Alejandra Villamizar sobre qué es y para dónde va ‘Cortafuegos’. A quienes ya leyeron ‘El fragor de la leña verde’ y a quienes sientan pasión por los libros, los espero para que dialoguemos sobre esta nueva apuesta.
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Elena Bermúdez Rivera
Redacción Política
















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