Con las cifras consolidadas al cierre de 2025, y con los presupuestos en ejecución para 2026, resulta evidente que los gobiernos del mundo están batiendo sus propios registros de inversión en armas y sistemas de defensa, en desarrollo de una desenfrenada carrera armamentista.
Tras más de una década al alza, el gasto militar del planeta llegó a fines del año pasado a 2.887 billones de dólares (casi tres trillones), un aumento de 2,9 por ciento frente a 2024, y el monto más alto en ocho décadas de estadísticas. Semejante cantidad equivale al 2,5 por ciento del PIB mundial (era el 2,2 por ciento hace diez años) e implica un gasto de 352 dólares por habitante del globo.
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Estas impactantes cifras fueron divulgadas esta semana por el Instituto Internacional para la Investigación de la Paz (Sipri), con sede en Estocolmo (Suecia), un centro de pensamiento con más de 50 años dedicados al seguimiento de estos indicadores. A propósito del informe de la actual vigencia, voceros del instituto explicaron que “se trata del decimoprimer año de crecimiento consecutivo del gasto militar, con un aumento de 41 por ciento a partir de 2015”.
El principal factor tras el alza del gasto militar en Europa se origina en el sentimiento de inseguridad ligado a la guerra en Ucrania
Jade Guiberteau Ricardinvestigadora asistente del Sipri
Tras la explicable disparada del gasto militar en Rusia y Ucrania, que cumplieron en febrero cinco años en guerra, y del constante aumento en las inversiones en defensa de China (que ha multiplicado por siete ese rubro de su presupuesto en este siglo), el turno de expandir el gasto militar les llegó a los países europeos, cuyos gobiernos han entendido que la amenaza rusa, caracterizada por la agresividad verbal del presidente Vladimir Putin contra la Unión Europea y el Reino Unido, y por las constantes advertencias de Moscú sobre su disposición a usar armas nucleares, los obliga a optimizar su armamento y su tecnología de vigilancia y defensa, así como a ampliar el tamaño de sus fuerzas militares.
“El principal factor tras el alza del gasto militar en Europa se origina en el sentimiento de inseguridad ligado a la guerra en Ucrania”, declaró al diario francés Le Figaro Jade Guiberteau Ricard, investigadora asistente del Sipri. En efecto, en 2025, ese rubro del presupuesto aumentó un 14 por ciento como promedio en las naciones europeas. “El segundo factor —agregó la experta y coautora del informe— está relacionado con las dudas sobre la fiabilidad del aliado estadounidense en la Alianza Atlántica, Otán”, consecuencia de los frecuentes cuestionamientos del presidente Donald Trump a esa organización de defensa.
Los países europeos integrantes de la Otán elevaron su gasto 16 por ciento entre 2024 y 2025, un alza que no se veía desde 1953, cuando quedó en claro que la Unión Soviética comenzaba a fabricar y desplegar armas nucleares, y cuando las tensiones entre Europa del este y del oeste, en la llamada cortina de hierro, alcanzaron un primer clímax.
Misiles balísticos intercontinentales de Rusia. Foto:AFP
Estados Unidos también elevó el gasto, de 3,3 por ciento promedio en años anteriores a 2024 a más de 3,5 por ciento el año pasado. Y eso que desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, en enero del año pasado, Washington frenó la ayuda militar que le venía dando a Ucrania. Pero en cuanto al fortalecimiento de sus fuerzas militares, el Pentágono avanza, con gigantescas inversiones, en la optimización de su arsenal nuclear, así como de sus armamentos convencionales.
Solo en el programa del nuevo modelo de submarino nuclear lanzamisiles, de la clase Columbia, la inversión alcanza los US$ 9.900 millones, más otros US$ 13.900 millones en la flota de submarinos convencionales de la clase Virginia. Todo ello “con el fin de mantener su dominación militar en el hemisferio occidental y de disuadir a China en la región del Indo-Pacífico, que son los objetivos centrales de la nueva estrategia de seguridad estadounidense, publicada el año pasado”, detalla el informe del Sipri.
Adiós al pacifismo
Al lado de los países europeos miembros de la Otán, Japón también se ha metido de lleno en la carrera armamentista, en buena medida ante lo que su gobierno —al igual que su principal aliado, Estados Unidos— interpreta como una actitud expansionista de China. Tras varias décadas de mantener el gasto militar en torno al 1 por ciento del PIB, los japoneses lo elevaron a 1,65 por ciento para 2025. Este año, ese rubro llegará a 2 por ciento y superará los 64.000 millones de dólares, el pico más alto en 80 años.
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Tras el final, especialmente trágico para Japón, de la Segunda Guerra Mundial, el otrora imperio del sol naciente adoptó una postura pacifista que renegaba del expansionismo nipón de las primeras décadas del siglo XX. Pero eso quedó atrás, y ahora Japón entiende que debe ponerse rápidamente al día si quiere, en unión de Washington, Corea del sur, Australia y otros actores de la región, contener las pretensiones chinas.
Algo similar ocurre con Alemania, otro país que, tras la derrota de 1945, quiso dejar atrás su acentuado militarismo que además llevaba el oprobioso sello de la era nazi, y optó por contener tanto la expansión de sus fuerzas militares como su gasto en defensa. En los años 60, y como resultado de la agudización de las tensiones de la Guerra Fría entre el Oeste capitalista y el Este comunista, Alemania occidental (aún existía, al oriente, la Alemania prosoviética) se vio obligada a elevar su gasto militar. Pero tras la caída del muro de Berlín y con la distensión de fines del siglo pasado e inicios del XXI, se relajó.
Médicos de combate ucranianos. Foto:AFP
Todo cambió con la invasión rusa de Ucrania en 2022. Después de más de 30 años de gastar entre 1 por ciento y 1,5 por ciento del PIB en defensa, Alemania dio un primer salto en 2024 al llegar al 2 por ciento, lo elevó a 2,1 por ciento el año pasado, y para 2026 lo llevará a 2,3 por ciento. Pero esto es apenas el principio. Bajo el liderazgo del canciller Friedrich Merz, la nueva estrategia alemana apunta a tres metas de corto, mediano y largo plazo. La primera debe ser alcanzada este año, cuando el país debe estar en capacidad de combatir cualquier amenaza exterior. La segunda llegará en 2029, cuando el país supere el techo de 150.000 millones de euros de gasto en este campo.
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La tercera meta está fijada para 2039, cuando la Bundeswehr (fuerza armada alemana) deberá convertirse en “la fuerza convencional más poderosa de Europa”, tal y como lo reiteró hace pocos días el canciller Merz. “No estamos en guerra —explicó al insistir en su plan de crear un fondo de 100.000 millones de euros solo para invertir en defensa—, pero ya no podemos decir que estamos en paz”. Se trata además de pasar, en una docena de años, de una fuerza de 185.000 efectivos a una de 460.000, entre activos y reservistas entrenados.
En Alemania, la socialdemocracia (SPD) colabora en el gobierno del centro-derechista Merz, con la destacada presencia en el gabinete de Boris Pistorius, ministro de Defensa, no en vano convertido en la figura más popular del liderazgo político del país. Pistorius habló claro la semana pasada en la Feria Industrial de Hanover, que por primera vez contó con un enorme espacio para las empresas de defensa: “En Europa, Rusia es la mayor amenaza para nuestra seguridad (…) es evidente que se prepara a afrontar militarmente a la Otán”.
Una enorme valla publicitaria antiisraelí en Teherán con imágenes de misiles iraníes. Foto:EFE
También Polonia
Otros vecinos europeos han entrado de lleno a la carrera armamentista. El más destacado es Polonia, cuyo gasto militar pasó de 2,2 por ciento en 2022 a 4,2 por ciento este año. Mientras el primer ministro Donald Tusk habló hace algunas semanas de “preparar a Polonia para alcanzar la mayor autonomía posible” en el frente militar, el presidente del país, Karol Nawrocki, adversario político de Tusk pero sintonizado con él en este asunto, fue tajante: “Polonia debe plantearse la posibilidad de desarrollar armas nucleares ante la creciente amenaza rusa”. Un estudio de opinión reciente arrojó que 51 por ciento de los polacos están de acuerdo con que su país tenga armas nucleares.
A pesar de su delicada situación fiscal, Francia también ha elevado su apuesta armamentista. Única potencia nuclear de la Unión Europea, única del Viejo Continente al lado del Reino Unido y cuarta en el escalafón de las armas atómicas del planeta detrás de Estados Unidos, Rusia y China, cuenta con 290 ojivas activas y desplegadas. De promediar un presupuesto de defensa equivalente a 1,85 por ciento del PIB, Francia cerrará 2026 con más de 2,2 por ciento y superará los 70.000 millones de euros.
La nueva estrategia alemana apunta a tres metas de corto, mediano y largo plazo
“Y este panorama es poco frente a lo que ya vemos y seguiremos viendo en los países del golfo Pérsico, que acaban de experimentar su vulnerabilidad con los ataques de drones y misiles que les ha lanzado Irán este año”, comentó a EL TIEMPO un diplomático de la Unión Europea, desde Bruselas. “Ellos no solo tienen la necesidad, sino jugosos recursos”, agregó. Arabia Saudita está invirtiendo este año 6,5 por ciento de su PIB en defensa; los Emiratos Árabes, 5,6 por ciento; Kuwait, 5,5 por ciento; Omán, 5,5 por ciento, y Catar, 4,2 por ciento.
Así es el misil Oreshnik. Foto:
La carrera armamentista ha sido relanzada con un número significativo de competidores y un gasto descomunal. Todo ello mientras el 8 por ciento de la población mundial padece hambre y el 28 por ciento enfrenta inseguridad alimentaria entre moderada y grave, según los indicadores de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
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Con liderazgos fuertemente inclinados al gasto militar en las tres grandes potencias (Trump en Washington, Putin en Moscú y Xi Jinping en Pekín), con Europa obligada a ponerse al día, y con el Medio Oriente en ebullición, nada hace pensar que esta tendencia vaya a cambiar. No en vano, según el Sipri de Estocolmo, los conflictos violentos en el mundo, que eran 49 en 2024, superan ya los 60, en América Latina, África, Europa, Medio Oriente y el sudeste asiático. Nada hace pensar que la cifra vaya a bajar este año.
















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