Después de un 2025 en el que se rompió la tendencia de siete años con aumentos de las fatalidades viales en Bogotá, el comienzo del 2026 volvió a ser preocupante.
Si bien el primer mes estuvo en los niveles de hace un año, el comportamiento de febrero y de marzo refleja de nuevo un incremento y muestra que la siniestralidad vial debe continuar en el centro de atención.
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El año pasado, producto de campañas con mensajes a los usuarios a cuidarse entre todos y estrategias, como controles en vía entre semana y fines de semana, fotomultas y resaltos parabólicos, entre otros, Bogotá pasó de 652 muertes en los corredores en 2024 a 611 el año anterior, para 41 fallecimientos menos, según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).
Esos resultados dejaron a Bogotá como la ciudad del país con mayores logros en reducción de siniestralidad vial, incluso, se ubicó muy lejos de las cifras de todo el territorio nacional, con 8.697 muertes.
Este año, con corte al 18 de marzo, la Secretaría Distrital de Movilidad contabiliza que van 134 muertes en siniestros viales y se estima que si no se hubieran continuado los controles la ciudad podría tener entre ocho y 10 casos adicionales de víctimas fatales.
De acuerdo con las cifras de la entidad, en enero pasado hubo una reducción frente al mismo periodo de 2025. Bajó de 49 fallecimientos a 45.
En Bogotá se movilizan 620.000 motos al día. Foto:Mauricio Moreno
Pero en febrero se presentó un incremento que generó alerta. Se pasó de 41 a 46 muertes. En marzo del año anterior fueron registradas 58 fatalidades y en lo que va de este mes, con corte al día 18, los siniestros fatales ya suman 39.
Así las cosas, en lo que va del primer trimestre del año hay un incremento de alrededor del 21 por ciento en las muertes como consecuencia de siniestros ocurridos en los corredores viales de la ciudad.
Ante el crecimiento de las fatalidades en 2026, la secretaria de Movilidad, Claudia Díaz, hace un llamado a “la corresponsabilidad” y a los ciudadanos a adoptar conductas seguras y a tener empatía y conciencia sobre el efecto que tiene tomar un riesgo en la vía. “Eso puede traducirse en verse en un siniestro, con la pérdida de vidas de personas”, afirma la funcionaria.
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Así mismo, la secretaria señala que la entidad continuará con los programas y estrategias que permitieron lograr resultados positivos en 2025, y destaca que se realizan controles durante toda la semana y que los fines de semana se han aumentado.
Las cifras revelan que, de nuevo, los motociclistas son los actores viales que más víctimas registran, con 59 fallecimientos en el trimestre, frente a 36 para el mismo periodo de 2025. Esto representa un aumento del 63 por ciento en esos actores.
Este es un resultado es igual al registrado el año pasado a nivel nacional (63 %) con esos mismos actores.
Además, estos están involucrados en alrededor del 70 por ciento de las muertes en siniestros viales en la capital. A los motociclistas les siguen los peatones, con 50 muertes en el trimestre, y los ciclistas, con 20 casos, y cinco más por otras causas.
Pero si bien en los peatones se reflejan una leve reducción, de 52 a 50 muertes, comparados los dos primeros trimestres de cada año, preocupan las personas mayores de 60 años, con 26 fallecimientos. Esas muertes ocurrieron en incidentes con motociclistas involucrados.
Aunque pueden ser múltiples las causas de los siniestros, parte de la explicación de las cifras negativas en siniestralidad vial en lo que va de 2026 está el aumento del parque automotor de motocicletas, estimado en un 35 por ciento más que el año pasado.
Claudia Díaz, secretaria de Movilidad Foto:Secretaría de Movilidad
Otro de los motivos de esas fatalidades es que cada vez hay más jóvenes al frente de vehículos de dos ruedas y ellos tienen menos pericia y menor conciencia sobre el riesgo.
Y aunque las mujeres son más cuidadosas que los hombres, se calcula que ellas y sus acompañantes están participando con cerca de la mitad de los fallecimientos de motociclistas.
Darío Hidalgo, experto en movilidad y docente de la Universidad Javeriana, considera que las cifras de los primeros meses de 2026 muestran un “retroceso desafortunado” por cuanto la Secretaría de Movilidad ha continuado realizando esfuerzos. Destaca que parte de la destaca de la causa es el alto crecimiento de ese parque automotor.
Sin embargo, Ricardo Montezuma, experto e investigador en movilidad, cree que, si bien en Bogotá hay elementos preocupantes, Bogotá ha mantenido las muertes en siniestros viales por muy debajo de las cifras del país, lo que la deja como la ciudad más segura para los diferentes usuarios viales en Colombia.
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En su opinión, el “problema es la sabana” y los motociclistas, en particular los que vienen de los municipios de Madrid, Mosquera, Funza y Soacha”, donde se matricula el 99 por ciento de las motos que se compran en la capital.
“El problema del motociclista en Bogotá es metropolitano, la politización y que no quieren asumir la responsabilidad. Tienen una posición poco constructiva”, asegura Montezuma, quien rechaza la actitud “irresponsable y grotesca” del concejal Julián Forero, Fuchi, contra la secretaria de Movilidad.
No se descarta que, ante los corredores en obra y las congestiones que estas puedan estar causando, los conductores de motos estén prefiriendo movilizarse por otras vías, aunque son más transitadas, interactúan con vehículos de carga y donde se desarrolla mayor velocidad.
Siniestro vial en Kennedy. Foto:X: @BogotaTransito
Tal es el caso de la NQS, corredor que viene presentando un comportamiento atípico, con alrededor de 11 fatalidades este año, cifra que la pone en observación de la Secretaría de Movilidad.
Ese comportamiento dista del registrado en avenidas como la Boyacá y la Guayacanes, donde con la construcción de resaltos parabólicos, la entidad no solo ha logrado reducir la velocidad de los vehículos, sino también los siniestros y las fatalidades.
Las cifras del primer trimestre vuelven a poner a la ciudad ante un desafío: ¿cómo bajar las fatalidades en las vías?
Expertos de la Secretaría de Movilidad consideran que se deben involucrar en la discusión a todos los actores: autoridades, usuarios, en particular el gremio de motores; escuelas de aprendizaje, comercializadores y fabricantes, entre otros.
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Entre algunas de las ideas que se plantea también que las empresas concesionarias de motocicletas en cada venta incluyan el curso teórico-práctico y que los centros de aprendizaje sean más estrictos con el cumplimiento de todos los requisitos por parte de los aprendices.
Esta situación es, incluso, una oportunidad para volver a poner en discusión el modelo de licencia de conducción por puntos, donde cada vez que un conductor comete una infracción le van quitando un número de puntos, hasta que llegue a un mínimo y producto de ello deba ser suspendido el pase.
Hidalgo, por su parte, dice que además de los controles que se hacen en Bogotá es necesario el apoyo del nivel nacional. “Autorizar nuevos puntos de control con cámaras (están represados desde hace dos años); requerir requisito de exámenes prácticos a nuevos conductores; aprobar los requisitos de frenos ABS/CBS obligatorios para motos nuevas”, señala.
Montezuma llama la atención en lo que piensa son los verdaderos desafíos que tienen las autoridades en la ciudad en términos de siniestralidad: los piques, la circulación de motos en aceras y el espacio público y la creciente utilización de motocicletas para el transporte de personas, mensajería, paquetería y domicilios.
“Eso está desbordado y descontrolado y con tendencia a empeorar”, afirma el experto, para quien esos factores han llevado a que no sólo esté creciendo el parque automotor de motos, sino el número de kilómetros que recorren esos vehículos en la ciudad.
“Una moto promedio hace muchos más kilómetros que un auto promedio en Bogotá”, advierte el experto, quien advierte que se necesita “muchísimo trabajo con las aplicaciones y, sobre todo, con el mototaxismo”.
GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
Editor de Bogotá
En X: @guirei24
















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