Desde que el presidente Donald Trump inició su ofensiva contra Irán, el pasado 28 de febrero, muchos en Washington, especialmente demócratas, han cuestionado la legalidad de la guerra, dado que no buscó la autorización del Congreso, como lo prevé la ley.
Y si bien el cuestionamiento persiste, esa ambigüedad —al menos en teoría— tiene fecha de vencimiento. Este viernes se cumple el plazo clave fijado por la Resolución sobre los Poderes de Guerra, el estatuto aprobado en plena era de Vietnam para limitar la capacidad del presidente para involucrar al país en conflictos armados sin el visto bueno del Legislativo. Si para entonces no hay autorización del Congreso, la operación militar pasa a considerarse abiertamente ilegal en ese marco.
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La norma establece un mecanismo relativamente claro. Una vez que el presidente notifica formalmente al Congreso sobre el inicio de hostilidades, lo cual en este caso ocurrió el 2 de marzo, se activa un reloj de 60 días durante el cual la operación puede continuar sin autorización expresa. Cumplido ese plazo, la ley exige que las fuerzas estadounidenses se retiren, salvo tres excepciones: que el Congreso apruebe la guerra, que otorgue una extensión o que no pueda reunirse debido a un ataque al país.
Interceptación de petrolero sancionado con crudo iraní por parte de Estados Unidos. Foto:X: @DeptofWar
Existe además una cláusula adicional que permite al presidente extender ese periodo por 30 días más si certifica por escrito que es necesario para garantizar una retirada segura de las tropas. Pero ese argumento, según varios expertos legales en Estados Unidos, difícilmente se aplicaría al caso de Irán, donde Estados Unidos no ha desplegado fuerzas terrestres a gran escala y la campaña se ha basado principalmente en ataques aéreos y navales.
¿Qué opciones hay para que Trump mantenga la legalidad de la guerra?
Otra vía para evitar el choque con la ley sería alcanzar un acuerdo que ponga fin a las hostilidades antes del vencimiento del plazo. Sin embargo, ese escenario tampoco parece cercano.
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EE. UU. ya venía adelantando contactos con Teherán a través de Pakistán, pero ese esfuerzo diplomático quedó en el aire este fin de semana luego de que Trump cancelara el viaje de su vicepresidente, J.D. Vance, a Islamabad, al considerar que Irán no está dispuesto a ceder ante sus exigencias. Desde entonces, no hay señales claras de avances hacia el fin del conflicto.
Irán. Foto:
¿Qué opciones le quedarían a la administración Trump?
En la práctica, lo que muchos anticipan en Washington es que la Casa Blanca buscará algún argumento alternativo para continuar con la operación, como ya ha hecho ante otras disposiciones de esta misma resolución.
No sería la primera vez que un presidente estira los límites de la ley o recurre a interpretaciones amplias de sus facultades como comandante en jefe para justificar una intervención militar.
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Demócratas, limitados en el Congreso
En paralelo, los intentos del Congreso de forzar un pronunciamiento formal también han fracasado. En los últimos meses, legisladores demócratas han impulsado varias resoluciones para declarar ilegal la guerra y obligar a su terminación. Pero todas han sido bloqueadas en una u otra cámara gracias a las mayorías republicanas, que han cerrado filas con la Casa Blanca.
Sin embargo, si el plazo expira sin autorización y la operación continúa, el conflicto entraría en una nueva fase, no solo militar, sino también jurídica, ya que se abriría la puerta para que el caso llegara a los tribunales federales, donde podrían presentarse demandas sobre la legalidad de la guerra.
Los precios de los combustibles subieron por cuenta de la baja en la producción de petróleo. Foto:AFP
No obstante, ese camino tampoco es sencillo. Históricamente, las cortes han sido reacias a intervenir en disputas sobre poderes de guerra, al considerarlas “cuestiones políticas” que deben resolver los otros poderes del Estado. Casos previos relacionados con El Salvador en los años ochenta, con Irak en 2002 o con Libia en 2011 fueron desestimados bajo ese argumento.
Aun así, varios expertos sostienen que, si la operación continúa más allá del límite legal, la presión sobre el sistema judicial aumentará y podría forzar un pronunciamiento. En ese escenario, la batalla por la guerra en Irán dejaría de librarse exclusivamente en el terreno o en el Congreso y pasaría también a las cortes, en un nuevo capítulo del debate sobre hasta dónde llegan los poderes del presidente para llevar a EE. UU. a la guerra.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington – X: @sergom68
















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