Un número creciente de profesionales y familias latinoamericanas que residen legalmente en Estados Unidos está reevaluando sus planes de vida a largo plazo en el país ante las presiones estructurales por cuenta del endurecimiento de las políticas migratorias y la reducción de los canales para la inmigración regular.
Así lo reveló el más reciente informe de la firma Get Golden Visa, titulado “Measuring the Pressure: The Migration Stress Index (MSI) of Expat Life in the US”. La firma, que desde 2014 ha acompañado a más de 67.000 personas y familias en procesos de residencia y ciudadanía por inversión en EE. UU., basó su análisis en más de 2.200 conversaciones de asesoramiento realizadas entre 2022 y 2026.
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Los resultados expusieron un cambio en el estado de ánimo de los latinoamericanos que migraron a EE. UU., en especial de aquellos que llegaron a través de la visa de trabajo temporal H-1B, tradicionalmente vista como una puerta de entrada al ascenso profesional, ya que está diseñada para extranjeros en ocupaciones especializadas y que permite trabajar de 3 a 6 años, con el empleador actuando como patrocinador para puestos en campos como tecnología, ciencia y medicina.
Los datos son contundentes: el 53 por ciento de los encuestados afirmó haber alcanzado un “punto de quiebre económico” debido a que el costo de vida, la incertidumbre laboral o las limitaciones migratorias erosionaron la promesa inicial de progreso. A su vez, otro 59 por ciento dijo estar profundamente preocupado por la seguridad y la estabilidad familiar.
Latinos residentes en Estados Unidos le apuntan a reubicarse: Europa lidera las consultas
El informe también documenta un giro en las intenciones migratorias. De acuerdo con sus autores, durante el periodo estudiado, las consultas relacionadas con migración por parte de latinoamericanos aumentaron un 47 por ciento, las solicitudes centradas específicamente en “seguridad familiar” crecieron un 38 por ciento y el interés por migrar a Europa se disparó un 54 por ciento.
Un cambio que se refleja, a su vez, en el Índice de Estrés Migratorio (MSI, por su sigla en inglés), una herramienta utilizada por Get Golden Visa que combina encuestas globales a expatriados y datos sobre intención migratoria para medir la presión de salida en cuatro dimensiones: estabilidad económica, seguridad familiar, entorno político y perspectivas a largo plazo.
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En 2025, el MSI situó la presión migratoria de los expatriados en EE. UU. en 80 sobre 100, una puntuación que indica un riesgo de salida sostenido y elevado. Para el segmento latino analizado por la firma, la puntuación específica es de 3,9 sobre 5.
“Este nivel sitúa claramente al segmento en zona roja, es decir, en una categoría de presión migratoria alta y estructural”, le dijo a EL TIEMPO Murat Coskun, cofundador de Get Golden Visa.
¿Fuga de talentos en EE. UU.?
Uno de los factores estructurales tras este fenómeno es la propia arquitectura del sistema migratorio estadounidense. En el caso de la visa H-1B, cerca del 80 por ciento de las solicitudes son descartadas desde el inicio, pues alrededor de 400.000 personas compiten cada año por apenas 85.000 cupos disponibles.
Esa brecha entre oferta y demanda no solo genera frustración, sino que también instala la sensación de precariedad incluso entre quienes ya se encuentran en el país con estatus legal.
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El informe señala que el propio lenguaje de las consultas ha cambiado. Si antes predominaban términos como “oportunidad”, “inversión” o “mejora de calidad de vida”, ahora aparecen con más frecuencia expresiones como “plan B”, “estabilidad jurídica” o “protección para los hijos”.
Para muchos profesionales latinoamericanos, la reubicación ya no se plantea exclusivamente como un salto aspiracional, sino como una estrategia de mitigación de riesgos.
“Estados Unidos puede seguir siendo un polo de oportunidades, aunque para muchos profesionales latinoamericanos podría convertirse más en una etapa profesional que en un destino definitivo. Cuando la residencia deja de ser permanente y se vuelve reversible, el equilibrio del talento global comienza a redistribuirse”, afirma Coskun.
En ese sentido, Portugal y España emergen como destinos atractivos no solo por su afinidad cultural o por el idioma, sino por ofrecer esquemas de residencia más previsibles y, en algunos casos, rutas claras hacia la ciudadanía.
“Estamos viendo un cambio macro claro. Estadounidenses y expatriados de larga duración en EE. UU. perciben cada vez más a Europa, especialmente a España y Portugal, como una cobertura de estabilidad frente al aumento del costo de vida, la polarización política y la incertidumbre en materia migratoria. La previsibilidad de los servicios públicos, la mayor sensación de seguridad en las ciudades y los marcos de residencia más claros hacen que Europa se perciba como una base más segura a largo plazo”, le dijo a este diario Bruno Bianchi Sarcone CEO y fundador de Spainguru.es.
El documento subraya que esta tendencia no implica un éxodo inmediato ni masivo. Pero sí advierte de un cambio profundo en la percepción.
Estados Unidos, que durante décadas encarnó la promesa de estabilidad y movilidad ascendente para miles de profesionales latinoamericanos, empieza a ser visto por una parte de esta población como un entorno incierto, sujeto a vaivenes políticos y a un sistema migratorio cada vez más restrictivo.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
@sergom68
















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