Cuando Canpack llegó a Colombia en 2018, el mercado de latas para bebidas era prácticamente un monopolio. Seis años después, la compañía no solo dinamizó ese negocio, sino que hoy prepara una de las apuestas industriales más ambiciosas del sector: convertir al país —y en particular al Caribe— en un hub regional de producción y exportación de envases de aluminio.
La hoja de ruta quedó sellada esta semana, luego del anuncio de una inversión inicial superior a 140 millones de dólares —unos 548.000 millones de pesos— para construir una nueva planta en Malambo (Atlántico), proyecto que se desarrollará en alianza estratégica con Bavaria y que tendrá un impacto que va mucho más allá de la cerveza.
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“Desde hace cinco años sabíamos que este momento iba a llegar”, dijo Camilo Pérez, presidente de Canpack Colombia, en entrevista con EL TIEMPO, al explicar el origen de la decisión. “El crecimiento del mercado, especialmente el de la cerveza en lata, nos mostraba que nos íbamos a quedar cortos en capacidad. Este proyecto es la respuesta a esa realidad».
La historia de Canpack en Colombia parte de un objetivo: romper la concentración en la producción de latas y acompañar el crecimiento de Bavaria, su principal socio local. La operación industrial comenzó en 2019 en Tocancipá (Cundinamarca) desde donde la empresa impulsó el cambio de hábitos de consumo, promoviendo la lata como alternativa al tradicional envase de vidrio.
“Llegamos a dinamizar un mercado que tenía un solo jugador”, recuerda Pérez. “Y lo hicimos acompañando a Bavaria en su crecimiento y promoviendo un empaque más eficiente, más liviano y con ventajas logísticas evidentes”.
Ese crecimiento acelerado llevó la capacidad instalada en el centro del país a su límite. De ahí la necesidad de un nuevo proyecto, de mayor escala y con vocación regional.
Planta productora de envases de aluminio de Canpack. Foto:Canpack
Ubicación estratégica
La elección de Malambo no fue casual. La nueva planta se levantará en la zona franca del municipio, a poco más de un kilómetro del río Magdalena y muy cerca de los principales puertos del Caribe colombiano. Esa ubicación permite algo que hasta ahora no era posible: pensar en Colombia como plataforma exportadora de envases de aluminio.
“Queremos aprovechar la cercanía al Caribe para convertir a Colombia en el referente regional de este tipo de productos”, explica Pérez. “Estamos a minutos del río Magdalena, con acceso a Barranquilla y Cartagena, y eso nos permite una logística mucho más eficiente para mover grandes volúmenes”.
La región nos ofrece transporte fluvial y marítimo para atender mercados de Centroamérica, el Caribe insular, Venezuela y el norte de Suramérica, como Guyana. Desde Malambo, una lata producida en Colombia podrá estar en esos destinos en menos de una semana.
Transporte de carga por el río Magdalena, una alternativa más costo-eficiente para las empresas. Foto:Tomada de Twitter: @orozco_angela
Más inversión
El proyecto se desarrollará en tres fases. La primera, ya en marcha, permitirá poner en el mercado 1.000 millones de latas adicionales en el primer trimestre de 2027. Las siguientes expansiones se ejecutarían en un horizonte de 36 a 48 meses, hasta alcanzar una capacidad total cercana a 2.500 millones de latas solo en esta nueva planta.
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En total, la inversión acumulada superaría los 300 millones de dólares —más de 1,1 billones de pesos—, con nuevas inyecciones de capital “de igual o mayor magnitud” a la anunciada esta semana.
“Este no es un proyecto de corto plazo”, subraya Pérez. “Es una apuesta para los próximos años, con la que buscamos reequilibrar nuestra operación en el país: el Caribe soportará el crecimiento de Bavaria y el centro del país quedará con capacidad para nuevos negocios”.
Más allá de la cerveza
Aunque Bavaria seguirá siendo el principal cliente, la expansión abre la puerta a otros segmentos, como envases para gaseosas, jugos, aguas, bebidas energizantes, vinos y bebidas alcohólicas listas para consumir.
Camilo Pérez-presidente Canpack Colombia Foto:Canpack
“Vamos a tener capacidad excedente y estará disponible para el mercado”, explica el ejecutivo. “Así como ayudamos a desarrollar el mercado cervecero en lata, queremos hacer lo mismo con otros segmentos”.
Uno de los puntos más llamativos de la estrategia es Venezuela. Aunque Canpack nunca ha operado directamente allí, lleva más de dos años conversando con clientes locales y ve en la actual coyuntura una oportunidad para acelerar su entrada.
“Venezuela fue durante años el principal socio económico de Colombia y creemos que eso puede volver a pasar”, dice Pérez. “El cambio en el consumo ya se está viendo y nuestros clientes están comenzando a acelerar pedidos”.
En paralelo, la empresa ya tiene contratos firmados en Centroamérica para comenzar a exportar desde Colombia en el segundo semestre de 2027, y ve en las islas del Caribe, con República Dominicana a la cabeza, uno de sus principales focos de crecimiento.
Costos y competitividad
El negocio de las latas depende de materias primas importadas casi en su totalidad, una realidad que durante la pandemia puso a prueba a la industria. Hoy, según Canpack, el panorama es distinto.
Planta de producción de envases de aluminio de Canpack. Foto:Canpack
“Tenemos proveeduría de Asia, Europa, Norteamérica y Brasil, y estamos desarrollando proveedores para crear más capacidad local”, afirma Pérez. “Los precios actuales de las materias primas nos permiten ser muy competitivos”.
La ubicación en puerto también juega a favor: reduce costos logísticos, facilita inventarios de seguridad y mejora la resiliencia de la cadena de suministro.
Sin embargo, el directivo advierte que el contexto actual no es sencillo. Años electorales, consumo presionado y cambios políticos suelen generar cautela, dice, al tiempo que destaca que puede ser un escenario de oportunidades y crecimiento.
“Un año de consumo restrictivo para nosotros es un año de oportunidades”, resume. “El mercado sigue creciendo y Colombia sigue siendo clave por su ubicación y su rol regional”, insiste.
Obras en marcha
Las obras ya comenzaron bajo un esquema fast track. La planta tendrá 35.000 metros cuadrados, cuya construcción estará lista hacia octubre de este año. La instalación de maquinaria —proveniente de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Brasil— se hará a finales de 2026, para arrancar operaciones a comienzos de 2027.
“El reto es grande, pero el potencial lo es aún más. Hoy somos dos jugadores, pero con las capacidades que estamos poniendo en el mercado, nos estamos convirtiendo en el jugador más relevante del país”, afirma Pérez, sin rodeos.
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Detrás de la expansión también hay una tendencia de consumo que juega a favor del aluminio.
“Lo que vimos en cerveza ahora lo estamos empezando a ver en otras categorías: vinos, bebidas energizantes, jugos y gaseosas”, insiste el directivo, para quien la nueva capacidad instalada en Malambo permitirá responder a esa diversificación sin presionar la operación actual, abriendo espacio para emprendedores, marcas locales y proyectos de menor escala.
De Polonia al mundo
Aunque su operación en Colombia es relativamente reciente, Canpack es un jugador global con décadas de trayectoria. La compañía nació en Polonia en 1992, y hoy forma parte de un holding estadounidense, lo que la convierte, en términos corporativos, en una empresa de capital norteamericano con ADN europeo.
Canpack nació en Polonia en 1992, y hoy forma parte de un holding estadounidense. Foto:Cortesía
Ese recorrido la ha llevado a posicionarse como la cuarta compañía más grande del mundo en su ramo, con operaciones industriales en Europa, Estados Unidos y América Latina. Sin embargo, como reconoce su presidente, la presencia en la región había sido hasta ahora “tímida”.
“Con Colombia queremos cambiar eso”, señala Pérez. “Nuestra idea es que desde aquí se articule el crecimiento regional, no solo con plantas industriales, sino con capacidades comerciales y operativas que nos permitan escalar mucho más rápido”.
En ese mapa, no se descartan nuevos desarrollos en centros de servicios compartidos, estructuras comerciales regionales e incluso nuevas líneas de negocio asociadas a la cadena de valor del empaque.
“Creemos que este país se merece buenas noticias”, concluye Pérez. “Es momento de volver a hablar de inversión, de industria y de crecimiento. Nosotros estamos convencidos de que Colombia tiene todo para seguir avanzando”.
















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