Los sueños han sido objeto de investigación durante décadas, pero su funcionamiento aún no se comprende por completo.
Aunque existen relatos de artistas y músicos que vinculan sus obras con experiencias oníricas, comprobar de manera experimental esa relación ha sido complejo.
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Ahora, un equipo de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, informó que logró intervenir parcialmente en los sueños de un grupo de voluntarios y observar un aumento en la resolución de acertijos creativos. El estudio fue dirigido por Ken Paller y publicado en la revista Neuroscience of Consciousness.
Entre los antecedentes históricos se mencionan casos como el de Salvador Dalí, quien exploraba imágenes en el límite del sueño para su trabajo artístico, o Paul McCartney, quien afirmó haber despertado con la melodía de Yesterday. Sin embargo, hasta ahora no se había conseguido manipular de manera controlada el contenido de los sueños para evaluar su impacto en la creatividad.
Participaron 20 voluntarios con experiencia previa en sueños lúcidos controlados. Foto:iStock
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Creatividad y sueños: el experimento de Northwestern
El equipo aplicó un método denominado reactivación selectiva de la memoria (TMR, por sus siglas en inglés). Para ello, seleccionó a 20 personas con experiencia en sueños lúcidos. Antes de dormir, los participantes enfrentaron distintos acertijos creativos con límite de tiempo, como reorganizar diagramas de cerillas moviendo solo una cantidad determinada de piezas para formar nuevas figuras.
Cada desafío estuvo vinculado a un sonido específico (como riffs de guitarra o melodías silbadas con percusión metálica) que luego podía reproducirse durante el sueño. Debido a la dificultad, la mayoría de los problemas no se resolvió en esa primera etapa.
Mientras los voluntarios dormían en el laboratorio, los investigadores registraron su actividad cerebral y reprodujeron los sonidos asociados únicamente a la mitad de los acertijos pendientes. El objetivo era inducir la reaparición de esos retos durante la fase REM del sueño.
Aplicaron reactivación selectiva de la memoria durante la fase REM del sueño. Foto:iStock
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Resolver problemas mientras duerme: los resultados
Los datos indican que el 75 % de los participantes soñó con elementos vinculados a los acertijos. Además, los problemas que aparecieron en los sueños fueron resueltos al despertar en un 42 % de los casos, frente al 17 % correspondiente a los que no se incorporaron a la experiencia onírica.
Los testimonios recogidos describen cómo el cerebro continuó trabajando sobre los retos durante el descanso. «Incluso sin lucidez, un soñador pidió ayuda a un personaje del sueño para resolver el rompecabezas que le habíamos dado como pista», explica Karen Konkoly, investigador principal del estudio, según el comunicado de la Universidad Northwestern.
En otro ejemplo citado por Konkoly, un participante que había recibido como pista un problema relacionado con «árboles» soñó que caminaba por un bosque.
El 75 % soñó con los acertijos planteados antes de dormir en el laboratorio. Foto:iStock
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Sueños lúcidos y comunicación con investigadores
De acuerdo con Live Science, algunos voluntarios que experimentaron sueños lúcidos lograron comunicarse con el equipo mediante patrones de movimientos oculares y respiración previamente acordados. Así indicaron que habían percibido las señales sonoras y que estaban intentando resolver los acertijos dentro del sueño.
Los investigadores señalaron que los resultados deben interpretarse con cautela. El comunicado institucional aclara que soñar con un problema no implica necesariamente que este se resuelva. Factores como el interés o la curiosidad podrían influir tanto en el contenido del sueño como en el desempeño posterior.
El estudio también identificó que los participantes con sueños lúcidos obtuvieron, en promedio, menor efectividad en la resolución de los acertijos que quienes no eran conscientes de estar soñando. Emma Peters, investigadora de la Universidad de Berna que no participó en la investigación, explicó a Live Science que una posible razón es que los sueños no lúcidos favorecen asociaciones menos convencionales.
El 42 % resolvió los problemas soñados frente al 17 % que no los soñó. Foto:iStock
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El futuro de la «ingeniería del sueño»
Los autores consideran que los hallazgos podrían tener implicaciones más amplias. «Muchos de los problemas del mundo actual requieren soluciones creativas», reflexiona Paller. «Al aprender más sobre cómo nuestro cerebro es capaz de pensar de forma creativa, pensar de nuevo y generar ideas nuevas y creativas, podríamos estar más cerca de resolver los problemas que queremos resolver, y la ingeniería del sueño podría ayudar».
Las próximas etapas del trabajo buscarán analizar otras funciones atribuidas a los sueños, entre ellas la regulación emocional y distintas formas de aprendizaje. Si futuras investigaciones confirman su papel en la creatividad y el bienestar emocional, el estudio del sueño podría adquirir mayor relevancia en el ámbito de la salud mental.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.
















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