El gasto en salud de los colombianos aumentó durante el 2025, así lo revela el informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) sobre el Producto Interno Bruto (PIB) publicado este lunes.
El informe que muestra la evolución de los gastos y el consumo de los hogares incluye el gasto en salud.
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De acuerdo con ese informe, el gasto en salud de los colombianos aumentó 3,2 por ciento durante 2025.
Los datos muestran que los hogares gastaron en total 128 billones de pesos en salud el año pasado. Esto significa que por persona debieron hacer en promedio pagos por 2,4 millones de pesos y que los pagos por cada hogar durante los 12 meses fueron 6,9 millones de pesos en promedio.
De esta manera el gasto en salud ya es 6,9 por ciento del PIB, superior al 6,3 por ciento en 2022. De acuerdo con cálculos de la firma especializada en consumo Raddar, los datos muestran que el gasto en salud ya está pesando 9 por ciento del gasto total de los hogares que tres años atrás era el 8,1 por ciento.
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¿Cuánto gastaron?
Las cifras muestran que la presión de este rubro dentro del presupuesto familiar ha venido aumentando de manera sostenida, incluso después de los picos observados durante la pandemia. Mientras que en 2025 se ubica en 6,9 por ciento, el nivel más alto de la serie reciente.
Camilo Herrera, presidente de Raddar, aclaró que es importante diferenciar dos conceptos que suelen confundirse. “Tanto las cuentas nacionales del Dane como el gasto de Raddar lo que miden es lo que los hogares gastan al mes en las categorías. Entonces, los aportes de pensiones y los aportes de salud no quedan vinculados a esa medición”, explicó.
Herrera precisó que el llamado “gasto de bolsillo” del sistema de salud no es lo mismo que la participación de la salud dentro del gasto total del hogar. “El gasto de bolsillo, del que hablan en el sistema de salud, se refiere a cuánto del gasto del tratamiento médico paga la persona. Es decir, si usted tiene una cita médica que le debía valer cien mil pesos y solo paga diez mil, su gasto de bolsillo es de diez por ciento”, señaló.
En contraste, el indicador que analiza Raddar corresponde a la proporción que ocupa la salud dentro de la canasta total de consumo de los hogares. “Es sobre el total del gasto, es decir, cuánto pesa salud dentro del total del gasto de los hogares en Colombia. Obviamente, ese es un indicador agregado, cada hogar es totalmente distinto por las realidades que tenga de manera particular”, añadió.
La caída de la reforma de la salud ha dejado en un limbo parte del articulado. Foto:Juan Pablo Rueda/ EL TIEMPO
¿En qué se gasta?
El incremento del peso de la salud dentro del presupuesto mensual implica ajustes en otros frentes del consumo. “Que la salud pese más en el bolsillo significa que desplaza algo más”, afirmó Herrera.
En términos prácticos, esto se traduce en que, si una familia debe destinar recursos adicionales a medicamentos o consultas, debe recortar otros gastos. “Que tenga que pagar medicamentos que no pagaba hace un año, porque el sistema de salud no los entrega o porque tiene una nueva enfermedad y no puedes acceder a los medicamentos, significa por ejemplo que no puede ir al cine, que no puede comprar ropa o que no puede ir a un restaurante. El presupuesto es limitado, pero si su gasto en salud aumenta, tiene que recortar el gasto de algo más”, explicó.
En el caso del gasto de los hogares para el ultimo trimestre del 2025, el mayor incremento por categorías lo tuvo el segmento de recreación y cultura, con un alza del 11,3 por ciento; seguido por muebles y artículos para el hogar con 6,7 por ciento; en tercer lugar estuvieron las bebidas alcohólicas y los cigarrillos con 4,8 por ciento; en el cuarto lugar están las prendas de vestir y el calzado con 4,1 por ciento y en quinto lugar está salud con el 3,5 por ciento.
De acuerdo con Raddar, el aumento que ha tenido el gasto se concentra en la compra de medicamentos de venta libre, tratamientos adquiridos en droguerías, consultas médicas particulares y el crecimiento del aseguramiento privado en salud, como pólizas complementarias y medicina prepagada.
¿Qué pasa con la salud?
De acuerdo con un artículo del British Medical Journal, el pasado enero, la crisis del sector salud en Colombia está marcada por desabastecimiento de medicamentos, cierre de servicios hospitalarios, colapso de urgencias, interrupciones en la atención y un deterioro acelerado de los indicadores de acceso y continuidad del cuidado.
Según la publicación, la situación se debe a la escasez de medicamentos esenciales como insulina y fármacos oncológicos; posteriormente, la negativa de hospitales a recibir pacientes por falta de pagos; y finalmente, el cierre de salas de maternidad, unidades neonatales y servicios de urgencias. De acuerdo con lo publicado en la revista, este deterioro no fue un accidente ni un fenómeno inevitable, sino el resultado de decisiones políticas que alteraron los flujos financieros del sistema y desestabilizaron su funcionamiento operativo.
Filas para reclamar los medicamentos en las principales ciudades. Foto:SANTIAGO SALDARRIAGA
Herrera señaló que el aumento del gasto en salud tiene una explicación estructural asociada al envejecimiento de la población. “Para mí es lógico que el gasto en salud tiende a crecer en función de que la gente se envejece. En la medida en que la población envejece, hay mayor gasto en salud, eso es inevitable”, indicó.
Sin embargo, advirtió que la velocidad de crecimiento reciente supera la tendencia histórica. “Nunca se acelera a la velocidad que se ha acelerado en los últimos años, porque se hace evidente que los hogares tienen que destinar cada vez más recursos de su billetera para pagar cosas de salud”, sostuvo.
El dato de 6,9 por ciento del PIB en 2025 refleja que el gasto directo de los hogares en salud no solo crece en términos nominales, sino también en proporción al tamaño de la economía. Paralelamente, su participación dentro del gasto total de las familias pasó de 8,1 por ciento en 2022 a 9 por ciento en 2025, consolidando una tendencia que, establecen seguirá siendo un indicador clave para medir la presión sobre el ingreso disponible de los colombianos.
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