El general Carlos Ernesto Marmolejo, quien asumió el mando hace poco más de un mes la Quinta División del Ejército Nacional, habló con EL TIEMPO sobre el panorama de seguridad en Boyacá, Cundinamarca, Tolima, Huila y el Eje Cafetero, la presencia de estructuras armadas ilegales y los retos de cara al calendario electoral.
General, usted asumió recientemente la comandancia de la Quinta División. ¿Qué encontró en su recorrido por los departamentos bajo su jurisdicción?
Recibo la división hace un poco más de un mes. Es la más grande del Ejército en número de departamentos, con presencia en los tres del Eje Cafetero, además de Boyacá, Cundinamarca, Tolima y Huila. Lo primero fue revisar la organización de las unidades y establecer con claridad cuál es la amenaza en cada zona, ya sea de los grupos armados organizados residuales o de estructuras como el ‘clan del Golfo’ que han mostrado intención de ingresar al centro del país. El concepto que se viene manejando es el de operaciones de contención. En la periferia del país hay estructuras y grupos armados que buscan retomar corredores de movilidad, especialmente en la cordillera Oriental y la cordillera Central. Esa intención ya se había planteado en conferencias guerrilleras anteriores y hoy algunas estructuras intentan avanzar hacia el centro, donde se concentra buena parte del poder económico y poblacional.
Preocupa la situación de Boyacá donde recientemente se han visto intenciones de cometer acciones terroristas…
En Boyacá hay una presencia marcada del Eln en el límite conocido como el ABC, entre Arauca, Boyacá y Casanare. Allí delinque la estructura ‘José David Suárez’, que articula las acciones del Eln en esa zona. El año anterior se presentaron combates en los que murieron tres soldados y otros tres resultaron heridos. Hay que afectar esas estructuras y mantener presión sobre cualquier intento de expansión. También debemos estar atentos a eventuales movimientos desde el límite con Arauca y Casanare.
General Carlos Ernesto Marmolejo, comandante de la Quinta División del Ejército. Foto:Ejército
En Tunja, recientemente, se frustró un atentado con un vehículo cargado con explosivos. ¿Qué análisis hacen?
Ese hecho habría tenido consecuencias mayores. La investigación ha permitido establecer que el Eln estaría detrás de la acción. El refuerzo del dispositivo militar en el norte de Boyacá ha generado presión sobre esas estructuras y, ante esa presión, buscan desviar la atención mediante acciones de este tipo.
¿Qué panorama encontró en el Huila?
En el occidente del Huila, especialmente en el sector de La Plata y el límite con Cauca, hay presencia de estructuras asociadas al ‘bloque Isaías Pardo’. En los últimos dos años se han adelantado operaciones con capturas, sometimientos e incautación de material de guerra. Este año se activó un grupo liviano de caballería con vehículos blindados y motocicletas, lo que permite mayor movilidad y reacción ante situaciones que afecten a la población o a las unidades. También se destinaron 16 pelotones provenientes de la Escuela de Soldados Profesionales, algunos para el occidente del Huila y otros para el sur del Tolima, otra zona donde se requiere contención.
La radiografía criminal detrás de la ‘fiebre del oro’ en Tolima Foto:Archivo
En el sur del Tolima se ha hablado de explotación ilícita de yacimientos mineros. ¿Qué encontraron?
En el área comprendida entre Chaparral, Ataco y Río Blanco se identificaron más de 200 máquinas dedicadas a explotación ilícita, especialmente sobre el río Amoyá. Esa actividad genera rentas que son aprovechadas por estructuras armadas. Además, alrededor de títulos mineros legales se presentan dinámicas de ilegalidad. Se requiere acción coordinada de entidades judiciales, ambientales y administrativas para enfrentar esa situación.
En zonas como La Plata o municipios del Tolima se han registrado lanzamientos de granadas y grafitis. ¿Qué hay detrás de estos hechos?
Son mecanismos asociados a la extorsión. Antes de exigir pagos a comerciantes, ganaderos o transportadores, las estructuras realizan acciones intimidatorias como explosiones, llamadas o instalación de vallas. El objetivo es generar presión y obtener recursos que financian su funcionamiento.
General Carlos Ernesto Marmolejo, comandante de la Quinta División del Ejército. Foto:Ejército
General, frente al hallazgo de material explosivo en la localidad de Usme, en Bogotá, ¿qué alcance tiene ese operativo y qué lectura hace?
El hallazgo en Usme no corresponde a un hecho aislado. Se trató de un depósito clandestino que funcionaba como taller para la fabricación de artefactos explosivos, en particular granadas de mortero adaptadas para ser lanzadas desde drones. Ese elemento marca un patrón que ya se ha observado en otras regiones del país. En Bogotá delinquen estructuras urbanas del Eln que no siempre son visibles. Entre ellas están el ‘frente urbano Camilo Torres’ y el frente ‘Jorge Eliécer Gaitán’. Son organizaciones que funcionan bajo esquemas de clandestinidad, con células compartimentadas. No se presentan de manera abierta, pero mantienen redes logísticas, de apoyo y de almacenamiento. Lo que se encontró en Usme demuestra capacidad técnica para ensamblar artefactos y almacenarlos en zona urbana. Este tipo de talleres permiten preparar material que luego puede ser distribuido a otros departamentos donde esa organización tenga presencia. No necesariamente todo el material se emplea en la capital; puede servir como centro de acopio y redistribución.
El hallazgo en Usme no corresponde a un hecho aislado. Se trató de un depósito clandestino que funcionaba como taller para la fabricación de artefactos explosivos, en particular granadas de mortero adaptadas para ser lanzadas desde drones.
carlos marmolejoGeneral del Ejército
¿Qué se sabe de la investigación por este caso?
Desde la inteligencia se trabaja en establecer la red completa: quiénes proveen los insumos, quiénes ensamblan los dispositivos y quiénes los transportan. También se busca identificar las rutas de salida del material hacia otras regiones. El hallazgo confirma que las estructuras urbanas cumplen un rol logístico dentro de la organización. No se trata solo de acciones de propaganda o de convocatoria, sino de apoyo directo a la capacidad armada. Por eso la coordinación con la Policía Metropolitana y los organismos de inteligencia es permanente, con el objetivo de ubicar otros posibles depósitos y judicializar a los responsables.
Capturados en el operativo. Foto:Dijin
El viernes se registró un accidente con un pelotón en zona limítrofe entre Huila y Cauca, tras la captura de hombre que paracer llevaba explosivos. ¿Qué ocurrió?
En un sector conocido como la Y de Itaibe, una unidad detuvo a un hombre que transportaba barras de explosivo. En medio de la situación se presentó una asonada y el vehículo blindado en el que se movilizaban los soldados cayó por una pendiente. En el automotor iban 14 uniformados. Un teniente falleció; otro soldado sufrió fractura de clavícula y uno más presentó contusión torácica. Los demás resultaron con lesiones leves. La presencia se mantiene en la zona, teniendo en cuenta que se trata de un periodo preelectoral en el que las organizaciones ilegales buscan generar intranquilidad.
El coronel Holman Gerardo Vargas asumió la Primera Brigada. ¿Cuál es su principal reto?
En Boyacá hay 155 puestos de votación en área rural que serán cubiertos por tropas de la Primera Brigada. La instrucción es garantizar que los ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto sin restricciones. Además, se mantiene la misión de contener la presencia del Eln y cualquier intento de ingreso de otras estructuras.
¿Qué mensaje envía a los ciudadanos frente a las elecciones?
Que asistan de manera masiva a las urnas y ejerzan su derecho al voto. Las Fuerzas Militares, la Policía y las autoridades civiles estarán desplegadas para garantizar la seguridad. Cualquier situación puede ser reportada a la línea 107 antiterrorismo o a la 147 del Gaula Militar, disponibles las 24 horas.
Jesús Blanquicet – @JusticiaET – blaant@eltiempo.com















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