El Pacto Histórico se consolidó como la principal fuerza política en Senado y Cámara. En el primero, arrasó con 4.400.000 votos y 25 escaños (hasta ahora), sacándole una ventaja de ocho curules al segundo movimiento político más votado, el Centro Democrático.
En Cámara, aunque con un resultado más parejo y con ambos partidos superando los 3.000.000 de votos, también podría lograr mayorías ¿Podrá este nuevo mapa político favorecer la polémica propuesta de la Constituyente?
Comité de inscripción de la Asamblea Constituyente. Foto:@PetroGustavo
Para el analista político Jairo Libreros, la propuesta de una Asamblea Constituyente se mantiene en el tiempo como una «espada de Damocles» que pesa sobre los partidos políticos independientes y de oposición, buscando presionar a la casta más tradicional para que acepte la agenda reformista del presidente Gustavo Petro.
Este propósito, señala Libreros, persistirá en el próximo Congreso. Sin embargo, advierte, «es muy difícil sacar adelante esta iniciativa».
«Las Constituyentes generalmente gozan de consenso al momento de tramitar la idea. Se requiere una alianza muy amplia que permita garantizar que la votación calificada supere el umbral exigido en el Congreso, sumado a un ejercicio mediático para convencer al electorado, que terminará respaldando el proyecto», agregó.
Para el analista, la Constituyente, al igual que la consulta popular en su momento, seguiría siendo una suerte de comodín para presionar y manipular las fuerzas políticas, aunque aún queda un trecho por recorrer para materializarla.
El analista político y columnista de este diario, Fernando Posada, comparte esta tesis. «El Pacto Histórico aumentó su representación en cinco curules, pero en términos reales eso solo reemplaza el vacío de los cinco votos que perdió Comunes para este nuevo periodo. A su vez, la oposición más contundente, representada por el Centro Democrático y Salvación Nacional, queda muy cerca en el número de curules».
Gobierno Petro radica proyecto para una Asamblea Nacional Constituyente Foto:Infopresidencia
Con estas cuentas, los partidos tradicionales quedarían con inmenso poder para inclinar la balanza, especialmente los Conservadores y Liberales, que tienen. Y en estos partidos no existe el ambiente para una Constituyente.
Sin embargo, uno de los puntos grises son las posibles alianzas que pueda construir el petrismo, con influencia sobre congresistas de partidos tradicionales que se eligieron o han votado afines al oficialismo.
Por ejemplo, el senador Wadith Manzur, del Conservador, salpicado por el escándalo de la UNGRD y señalado de canjear su voto favorable a cambio de contratos y cupos, en el último tramo respaldó la agenda «progresista» y fue reelegido para el próximo periodo.
Así mismo, los ungidos del senador Carlos Andrés Trujillo, afín a Petro, quien no aspiró pero buscaba reelegirse en «cuerpo ajeno» al dar la bendición a las candidaturas del senador Daniel Restrepo y su fórmula Jaime Cano. Ambos lograron los escaños respectivos en las dos cámaras.
Sobre esta fórmula pesa la sombra de una posible compra de votos, vinculada a un procedimiento de captura en el que fueron incautados 145 millones de pesos y material de publicidad política con estos nombres.
Una vez termine el escrutinio, con el mapa de las curules definitivo, se aclararían estas cuentas del Pacto diseminadas en todo el espectro político.
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Sara Valentina Quevedo Delgado
Redacción Justicia
















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