Desde hace varias semanas, y en medio de la campaña electoral, el presidente Gustavo Petro ha intensificado el uso del “espejo retrovisor” para tratar de explicar algunos de los problemas que atraviesa el país. Las crisis en el sistema de salud, el deterioro de las finanzas públicas, los indicadores en rojo del sector de la construcción y problemas puntuales de seguridad —como los cultivos de uso ilícito, la producción de drogas o el magnicidio de Miguel Uribe Turbay— han sido relacionadas por el mandatario con decisiones y omisiones de administraciones anteriores.
El episodio más reciente fue el rifirrafe que protagonizaron el jefe de Estado y el expresidente Iván Duque tras la caída del avión Hécules C-130 el pasado 23 de marzo en Puerto Leguízamo (Putumayo).
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“Siento mucho dolor por los hijos perdidos (…). En el año 2020 compraron una chatarra y se cayó”, dijo el mandatario tras conocerse el accidente. Y siguió con la pulla a la anterior administración: “Compran miseria porque saben que son los pobres jóvenes los que utilizarán la chatarra tratando de defender la patria”.
Sus palabras no fueron bien recibidas por el expresidente Iván Duque (2018-2022), quien le recordó que hay funcionarios de las Fuerzas Militares de la anterior administración que siguieron en este gobierno. “El actual comandante de la Fuerza Aérea, el general Carlos Silva, fue jefe de Casa Militar durante tres años y luego lo designé jefe de Operaciones Aéreas”, escribió en un mensaje que desató una serie de cruces entre uno y otro. El general Silva luego salió a desmentir que la aeronave fuera chatarra.
Restos del avión Hércules que se accidentó en Putumayo. Foto:Juan pablo rueda. el tiempo
La controversia también puso sobre la mesa otro elemento: durante su propio mandato, Petro ha recibido equipos donados por Estados Unidos. Aunque recientemente cuestionó que en el gobierno pasado se aceptaran máquinas que calificó como “obsoletas”, en octubre de 2022, al inicio de su administración, recibió una flota de 12 helicópteros Black Hawk como parte de los programas de cooperación bilateral.
Para el jefe del departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sabana, Cristian Rojas, “lo normal es que los gobiernos pongan el retrovisor cuando empiezan”. Según explica, esta narrativa suele aparecer cuando el gobernante llega al poder y se da cuenta que cumplir sus promesas será más complejo de lo previsto y busca advertir que parte de las dificultades provienen de cargas heredadas. Sin embargo, en el caso de Petro, sostiene el analista, esa estrategia no solo se utilizó al inicio del mandato, sino que se ha intensificado en el contexto electoral.
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“Como hay una campaña, con un candidato de continuidad, el candidato oficialista, funciona tratar de mostrar que las fallas que pueda haber del gobierno son errores de administraciones anteriores que, además, no se pueden resolver en cuatro años. Esa es la perspectiva que suelen tener los votantes del Pacto Histórico: por un lado, que los problemas no fueron causados por este gobierno, algo que se ve mucho en redes sociales, y por otro, que no los han dejado plantear sus soluciones”, indica Rojas.
La crisis en las finanzas públicas y otros indicadores económicos
La misma lógica se ha reflejado en otros frentes. Uno de los más recientes fue el de la vivienda. “Pendejo el que compre una casa hoy”, dijo Petro durante el consejo de ministros de la semana pasada. Días antes también había responsabilizado al Banco de la República por el bajo desempeño del sector, cuestionando de nuevo la fijación de la tasa de interés, que en realidad es un instrumento utilizado para controlar la inflación.
Vivienda en Bogotá. Foto:iStock
El mandatario reiteró que a su gobierno no se le ha tratado igual que al anterior: “El sector vivienda debe saber que, durante todo mi gobierno, el Banco de la República ha dejado tasas de interés reales positivas y crecientes. Todo lo contrario de lo que sucedió con Duque”.
A juicio de Rojas, la narrativa le resulta políticamente funcional al oficialismo, pues tiene la “posibilidad retórica” de defenderse y no asumir responsabilidades porque nunca antes había gobernado.
Y es que desde el sector de la construcción sostienen que la explicación del Presidente que le achaca la responsabilidad al Emisor deja por fuera otros factores que explican la crisis. En 2025 las iniciaciones de obra tuvieron una caída del 17,4 %, la cifra más baja desde 2012, según Camacol. “Cada vez resulta más evidente que este no es un problema del Banco de la República, sino del elevado endeudamiento del Gobierno del presidente Petro, que ha incrementado la percepción de riesgo, ha presionado al alza la tasa de los TES y encarecido el crédito”, señaló Camacol. A se suma el cierre de los subsidios Mi Casa Ya como otro factor determinante en la desaceleración del sector.
En materia fiscal, Petro también ha atribuido parte del problema a la herencia recibida. “La deuda aumenta, mi amiga, porque Duque sobreendeudó al país”, escribió en 2024 en respuesta a la senadora María Fernanda Cabal.
Deuda de Colombia en porcentaje del PIB Foto:Marco Fiscal de Mediano Plazo
Si bien es cierto que durante la pandemia la deuda pública aumentó significativamente, pasando de 48,4 % en 2019 a casi 60 % del PIB, también lo es que actualmente el país presenta un nivel aún mayor de endeudamiento, ya sin emergencia sanitaria, y pagando unos intereses cada vez más costosos tras la rebaja en la calificación crediticia de Colombia. De acuerdo con el Comité Autónomo de la Regla Fiscal, la deuda bruta alcanzó en enero de 2026 el 65 % del PIB, su máximo histórico.
“Lo que viene haciendo el Presidente desde hace meses es poner la atención no en su gestión sino en ser activista y mover campaña”, agrega el analista político Carlos Arias. “El buen líder asume y se responsabiliza de la gestión de su equipo”, agrega. El mismo Jorge Iván Gonzalez, exdirector del DNP de este gobierno y reconocido economista y académico lo dijo al salir de la administración: “Petro gobernó seis meses. Después se dedicó a hacer campaña”.
La salud, un sistema con problemas y sin responsable
Otro caso en el que se ha visto cómo el presidente le atribuye a entes externos antes de asumir su responsabilidad ha sido en el tema de la salud. “El gobierno más corrupto de la historia es el que dejó perder decenas de billones de pesos de la salud, esfumados en las manos de los propietarios de las EPS como intermediarios financieros de la salud”, dijo en febrero el Presidente en su cuenta de X.
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En este tema, explica Rojas, ha aplicado la estrategia de “no me dejan hacer”, debido a que su reforma de la salud se ha hundido dos veces en el Congreso. En varios de sus pronunciamientos ha dicho que “la crisis de las EPS es el resultado de problemas estructurales y sistémicos que se han acumulado a lo largo de los años, y no de situaciones coyunturales recientes”. Esa situación estructural, dice, se refiere a la Ley 100, que creó el sistema mixto.
Su explicación, sin embargo, omite el hecho de que ocho EPS están bajo administración de la Superintendencia de Salud. Y es que, si bien el sistema ya presentaba quejas, han aumentado los reclamos especialmente en las EPS bajo intervención del Estado. Entre 2023 y 2025, las quejas en salud aumentaron 51,4 %. El caso más crítico es el de Nueva EPS, intervenida, donde la tasa de quejas por cada 10.000 afiliados se duplicó.
‘Heredé ese problema dejado por Duque’
Y otro tema al que le ha echado la culpa al gobierno anterior y a factores externos es el de la seguridad, puntualmente el aumento en la producción de cocaína, frente al cual Petro ha dicho: “Heredé ese problema dejado por Duque, y lo digo con orgullo, cambié la política de la erradicación forzada por la voluntaria”, escribió en enero de este año.
En distintos pronunciamientos, el mandatario ha señalado que el crecimiento de los cultivos ilícitos y de la producción potencial de cocaína responde a decisiones y omisiones de administraciones pasadas, particularmente al debilitamiento de la implementación del Acuerdo de Paz y a la falta de sustitución efectiva de cultivos.
Sin embargo, los cuestionamientos también se han centrado en que, pese a atribuir el fenómeno a una herencia previa, las cifras siguieron siendo motivo de preocupación durante su administración, especialmente en regiones donde persisten economías ilegales y control armado. Por ejemplo, en 2023, el último informe Simci de la ONU, reportó un incremento del 53% en la producción potencial de cocaina respecto al año anterior. No salieron más informes por los cuestionamientos a la metodología del mismo de parte del Presidente.
Analistas llaman la atención sobre el hecho de que los temas frente a los cuales el Presidente suele poner el “retrovisor” coinciden, precisamente, con aquellos por los que más se le cuestiona su gestión. La disminución del desempleo, por ejemplo, la reconoce como un logro únicamente de su gobierno.
Ese mismo esquema discursivo volvió a aparecer tras el atentado y posterior asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay. Dijo en ese entonces que «Colombia lleva décadas matándose por venganza o por sectarismo político». Más allá de esta explicación, que tiene fundamentos sociales, su respuesta al este hecho puntual omitió las más de 20 solicitudes del senador a la UNP de aumentar su esquema de protección.
La postura refleja la misma lógica observada en otros frentes: explicar las crisis actuales a partir de responsabilidades heredadas y decisiones de administraciones anteriores. En ese sentido, la estrategia del “espejo retrovisor”, que suele ser frecuente en los primeros meses de gobierno, hoy parece haberse convertido en uno de los ejes del discurso político del Presidente en plena antesala electoral.
Paula Valentina Rodríguez
Redacción Política
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Choque entre Minhacienda y el Emisor. Foto:
















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