El asesinato de Maribis del Socorro Escobar González, una costurera de 56 años que también vendía hielos desde su vivienda para sostenerse económicamente, estremeció al municipio de Baranoa el pasado 8 de abril.
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Un día después, el caso se ha convertido en el eje de una alerta institucional y social por el avance de la extorsión y el clima de intimidación que, según autoridades y comunidad, se ha ido asentando en el territorio.
Este miércoles, el comandante de la Policía del Atlántico confirmó públicamente que la principal línea investigativa apunta a un crimen relacionado con extorsión, un señalamiento que marca un giro frente a los primeros informes, en los que esa hipótesis sólo se manejaba de manera extraoficial.
Escobar fue asesinada dentro de la sala de su casa, en el barrio Ciudadela La Paz, luego de que dos hombres en motocicleta llegaran con el pretexto de comprar un hielo. El disparo fue directo, sin forcejeo ni robo posterior, un patrón que para las autoridades refuerza el carácter selectivo y premeditado del ataque.
Panfletos, amenazas y zozobra
En paralelo a las acciones oficiales, en redes sociales y algunos sectores del municipio comenzaron a circular panfletos con amenazas, atribuidos a supuestas estructuras criminales.
El panfleto pide justicia por el hecho violento, pero amenaza con más violencia. Foto:Redes sociales
Las autoridades han pedido prudencia frente a estos mensajes, advirtiendo que su autenticidad aún no ha sido verificada y que muchos de estos contenidos suelen hacer parte de estrategias de desinformación o presión psicológica.
Sin embargo, incluso sin verificación oficial, la circulación de esos panfletos ha tenido un efecto tangible y ha incrementado la sensación de miedo e incertidumbre entre comerciantes, habitantes de barrios residenciales y familias que ven en el asesinato de la costurera una señal de vulnerabilidad para actividades económicas básicas y visibles.
Fuentes institucionales sostienen que estos mensajes están siendo analizados dentro del contexto general de violencia, pero insisten en que no se asumirán como prueba ni se validarán como comunicados reales de grupos armados, precisamente para evitar amplificar narrativas de terror.
Refuerzo investigativo y comando en territorio
Ante la gravedad del hecho y la acumulación de episodios violentos recientes, la Policía del Atlántico anunció el despliegue de entre 12 y 15 investigadores adicionales para reforzar las labores de identificación de los responsables materiales e intelectuales.
Los hombres no se llevaron nada, descartando por completo un intento de hurto. Foto:Redes sociales
Además, desde este jueves, el comando operativo policial empezó a despachar directamente desde Baranoa, una decisión que busca acelerar tiempos de respuesta y fortalecer la presencia institucional en el municipio, que ya completa 14 homicidios en lo que va de 2026.
El alto oficial fue enfático en señalar que la seguridad requiere también del respaldo ciudadano, apelando a la denuncia oportuna y a la confianza con las autoridades, especialmente en contextos donde la intimidación busca silenciar a la comunidad.
Llamado al Gobierno nacional
En ese mismo escenario, el alcalde de Baranoa, Edinson Palma, reconoció públicamente que existe temor entre mandatarios locales frente a la expansión de la extorsión y la capacidad de respuesta frente a estructuras criminales que operan con intimidación directa.
Maribis Escobar González era costurera de profesión. Foto:Redes sociales
El mandatario anunció para el próximo lunes una marcha ciudadana en horas de la mañana, como acto de rechazo a los hechos violentos recientes y como mensaje simbólico de respaldo a las víctimas. Al mismo tiempo, advirtió que alzar la voz frente a esta situación no está exento de riesgos personales, pero afirmó que no desistirá de hacerlo.
Palma confirmó que sostuvo una conversación con el viceministro del Interior, Jaime Berdugo, con el objetivo de impulsar mesas de trabajo en Baranoa y lograr un acompañamiento más directo del Gobierno nacional frente al deterioro de la seguridad en el municipio.
Mientras avanzan las investigaciones y se mantiene activa una recompensa de hasta 70 millones de pesos por información que conduzca a los responsables, el caso de Maribis Escobar ha trascendido lo judicial para convertirse en símbolo de una amenaza más amplia.
La combinación de homicidios selectivos, versiones de extorsión y circulación de amenazas ha colocado a Baranoa en un estado de tensión sostenida, donde la institucionalidad intenta recuperar control y confianza, mientras la comunidad enfrenta el miedo de que la violencia no distinga tamaño del negocio ni perfil de la víctima.
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Hasta ahora no se han reportado capturas ni una imputación formal, pero las autoridades insisten en que el esclarecimiento del crimen es prioritario y que la actuación se concentrará tanto en los autores materiales como en las redes que estarían detrás de la intimidación.
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