La cuenta regresiva en el reloj marca que faltan menos de 24 meses para que el primer pasajero se suba a un tren de la primera línea del metro de Bogotá. El proyecto ya completó un 75,51 por ciento de avance y las obras de infraestructura son imposibles de ignorar: un viaducto que ya completa 12 kilómetros, 16 estaciones que llaman la atención por su imponencia y un patio taller por el que ya se pasean los trenes. Estas construcciones se empiezan a consolidar y generan optimismo, pero expertos consideran que en esta recta final se deben materializar otras partes del proyecto que no necesariamente son cemento y máquinas.
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EL TIEMPO conversó con Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos (BCV), y Darío Hidalgo, profesor de Transporte de la Universidad Javeriana, quienes mencionaron seis puntos en los que será clave avanzar en los próximos 24 meses: cultura ciudadana, espacio público, activación de vivienda y comercio, columnas, un sistema interoperable de recaudo y una integración entre los modos de transporte de la Bogotá del 2028.
Mariño fue enfático en que el metro ha sido un catalizador del optimismo en la ciudad, por lo cual es clave avanzar en el proyecto y afinar los detalles que le quedan.
Estaciones Metro de Bogotá Foto:Alcaldía de Bogotá
“Este es un proyecto que llena de optimismo a los bogotanos. En las encuestas de los últimos años nos hemos encontrado que el optimismo en la ciudad está creciendo, y buena parte de esa percepción está explicada por el metro. Bogotá ya superó el debate y la polarización alrededor de la obra y cada vez va asumiendo que es una realidad”, apuntó el director de BCV.
Además, anticipó que desde la organización realizarán un seguimiento al proyecto en su recta final, desde una óptica que incluya más al ciudadano y su participación en el proyecto.
“Desde BCV queremos tener el mejor metro posible. Por eso, vamos a hacerle seguimiento especial a través del proyecto Metro 20 a la apropiación ciudadana y a la infraestructura. Reuniremos ideas técnicas y las complementaremos con visión ciudadana”, dijo el directivo de la organización.
Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos. Foto:EL TIEMPO
Cultura ciudadana
Lograr que la ciudadanía se apropie del metro de Bogotá es un reto demandante, pero necesario, según los académicos consultados.
En estos dos años que faltan, los esfuerzos deben concentrarse en que los bogotanos sientan que ayudaron a construir lo que será el día a día en el metro.
Colados en TransMilenio Foto:Milton Diaz / El Tiempo
“La clave es la apropiación y la participación. Si yo siento que el metro es mío, voy a cuidarlo. Por eso consideramos como organización que es clave que la ciudadanía ayude a pensar qué hacer con los espacios bajo el viaducto y alrededor de las estaciones, cómo prevenir el desorden físico, la inseguridad, entre otras cosas”, sostuvo Mariño.
Por su parte, Hidalgo dijo que la estrategia debe basarse en ir a los barrios para socializar, generar expectativas positivas y promover buenos comportamientos, justo en este momento que aún se está temprano.
“Esos procesos son necesarios. Ya se viene adelantando una campaña por parte del Distrito, pero debe haber mucha paciencia en enseñar cómo usar el sistema, a no comer en las estaciones, no llevar el teléfono con el altavoz, respetar a las mujeres y conocer los mecanismos de denuncia. Hay que ir a la base, visitar colegios, barrios y juntas de acción comunal”, puntualizó.
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Espacio público
Lo que hoy está cubierto por polisombras, rejas y, desafortunadamente en algunos casos, por basuras, en dos años será espacio público para la ciudadanía.
De acuerdo con la Empresa Metro de Bogotá (EMB), el proyecto contempla 1’348.106 metros cuadrados (m²) de espacio público renovado y 94.856 m² de nuevo espacio público, con lo cual queda en evidencia que esta obra está construyendo una nueva ciudad por fuera de las estaciones y el viaducto.
Estación Metro de Bogotá Foto:Alcaldía de Bogotá
“Se prevé la incorporación de usos activos del espacio público, tales como ciclorrutas, enfocados como estrategias de paisajismo y arborización, orientadas a mejorar la funcionalidad, seguridad y apropiación del espacio público”, aseguró la EMB.
Además, se renovarán intersecciones semaforizadas o desniveladas para garantizar accesibilidad universal y cruces seguros para los peatones, y se habilitarán pasos transversales entre ambos costados de la vía.
Sobre esa base, los expertos consideran que en esta recta final se debe comenzar la construcción y entrega del espacio público vecino a las infraestructuras, que en definitiva les cambiará la cara a barrios del suroccidente y centro ampliado de la ciudad.
Primera línea del metro de Bogotá llega al 75,51 % de avance Foto:Alcaldía de Bogotá
“El espacio público es posiblemente el lugar más democrático, porque se juntan todos los ámbitos económicos, sexos y edades, y debe estar orientado a mejorar la calidad de vida de las personas. Por eso considero que esta es una oportunidad para hacer andenes amplios, ordenados y enfocado en ancianos y niños”, afirmó el director de BCV.
En esa vía, el consorcio Metro Línea 1 ya se encuentra realizando las primeras intervenciones de espacio público con andenes renovados y señalética para personas con discapacidad visual cerca a las primeras estaciones, en la localidad de Bosa.
Construcción de andenes y ciclorrutas contiguas al trazado de la primera línea del metro de Bogotá Foto:EMB
“Ya está en proceso la construcción de andenes y ciclorrutas, así como la arborización, con especies muy bonitas como el yarumo y el guayacán de Manizales. Esas obras de detalles son complicadas, pero van avanzando bien para que la ciudadanía reciba un corredor en mejores condiciones de las que lo entregó”, agregó el docente.
¿Qué hacer con las columnas y bajo el viaducto?
En línea con el mejoramiento del espacio público, en los últimos días se ha encendido el debate alrededor de las columnas del metro.
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Una denuncia realizada por el concejal Juan David Quintero destapó un presunto plan para vandalizar la infraestructura de la megaobra, así como los trenes y hasta el Regiotram.
Por esta razón, expertos han coincidido en que las columnas deben tener jardinería vertical y muralismo para embellecer el espacio bajo el viaducto y blindarlo en cierta medida frente a la vandalización con grafitis.
Vandalismo en columnas del Metro de Bogotá. Foto:x @JD_Quinteror
“Más allá de los jardines, lo que está funcionando son los murales. Ya tenemos como ejemplo el deprimido de la calle 72. Ese proceso lleva consigo un ejercicio de gestión con grafiteros, hacerlos parte, involucrarlos”, dijo el profesor de la Universidad Javeriana.
Para Mariño, estas ideas de la ciudadanía y la academia son muy valiosas, se deben recoger y poner en marcha para adaptarlas a las necesidades y entornos de cada barrio.
“Las columnas verdes o jardines verticales son muy viables para el metro. Desde BCV vamos a capturar todas esas ideas, las pondremos a conversar y propondremos alternativas como parques o jardines dependiendo de cada estación. Sabemos que han funcionado en otras partes del mundo y en Bogotá solo es cuestión de voluntad y responsabilidad para que en dos años sea una realidad junto con la operación de los trenes”, manifestó.
Jardinería en el puente curvo del grupo cinco de la Troncal de la Avenida 68 Foto:Alcaldía de Bogotá.
Aunque eso se puede adelantar desde ya, Hidalgo considera que es mejor intervenir estas estructuras al finalizar el proyecto. Además, dice que se debe fortalecer la actividad sancionatoria hacia quienes promueven la vandalización de las estructuras de cualquier sistema de transporte.
Intermodalidad
En marzo del 2028, el metro entrará a hacer parte de una ecuación de movilidad junto con TransMilenio, ofreciéndoles a los bogotanos un sistema más completo para desplazarse en la vasta ciudad.
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Aunque se trata de dos modos de transporte, los expertos consideran que estos no deben ser excluyentes y que la intermodalidad debe ser prioridad.
“Ese es uno de los grandes retos que tenemos. Lo importante es pensar el transporte público desde su integralidad y hay que hablar en clave de metro, TransMilenio, cables aéreos y bicicletas como un todo. El Distrito debe hablar entonces de un sistema integral de transporte y sus distintos modos para mover a la gente. Por eso, desde ya se debe trabajar en no llevar los problemas e insatisfacciones de la gente con TransMilenio a lo que pasará con el metro. Ese camino lo estamos recorriendo y por eso las troncales de un TransMilenio fortalecido deben alimentar correctamente al metro», explicó Mariño.
Pruebas del metro en el patio taller Foto:Empresa Metro de Bogotá
Así las cosas, agregó el directivo, la infraestructura debe estar adecuada para que un ciudadano pueda llegar en bicicleta a las estaciones y tomar el tren o los buses del sistema de transporte público.
Sobre esto, el profesor Hidalgo considera que aún hay tiempo para planificar esas rutas zonales y troncales de TransMilenio que se conectarán con la infraestructura del metro, pero que esto se debe hacer pronto.
«La parte física ya está garantizada. Tenemos cicloparqueaderos en las estaciones y sabemos que habrá varias que conectarán con TransMilenio. Pero el gran reto que se debe asumir desde ya es la planificación de las rutas zonales y troncales. Por ejemplo, en zonas como la avenida Caracas, la Ciudad de Cali o la NQS se deben ajustar las rutas. Mi pedido es que se simplifique todo. Los servicios zonales y troncales de TransMilenio ya son muy complejos. No se pueden ni siquiera mostrar en un mapa», agregó Hidalgo.
Estación 1 de la primera línea del metro de Bogotá Foto:Empresa Metro de Bogotá
Lo que propone el experto en movilidad es que las rutas sean mucho más cortas y tenga todo un componente de información al usuario. Estos ajustes de rutas podrían tomar, según el profesor, menos de un año.
«La reprogramación de rutas es un proceso técnico que podría tomar unos seis u ocho meses, así que estamos a tiempo para hacer la adecuación de servicios», concluyó.
Interoperabilidad
Pero la tarea no acaba con solo llegar en TransMilenio a la estación del metro, sino que su ingreso sea fácil y amigable, por lo cual los expertos consideran fundamental la creación de un sistema interoperable de recaudo (SIR).
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De hecho, el Distrito ya adelanta un proyecto para estructurar lo que será ese modelo que integra pagos y accesos a los diferentes servicios de transporte de la ciudad.
Entre las propuestas que se barajan para el futuro SIR es que sea un modelo de pagos abiertos, que permita incorporar diferentes tecnologías a la hora de pasar por el torniquete y que no dependa exclusivamente de una tarjeta.
Se contemplan opciones de pago que van desde una nueva tarjeta similar a Tu Llave para todos los modos de la ciudad, hasta poder pagar desde el teléfono o con tarjetas débito y crédito, así como Nequi o Daviplata.
Usuarios de TransMilenio ya pagan una tarifa de 3.550 pesos Foto:Milton Díaz / EL TIEMPO
«El recaudo debe estar unificado y ojalá tengamos distintos medios de pago. Todo, alineado a los estándares internacionales», insistió Felipe Mariño.
En la misma línea, Darío Hidalgo considera que esta estructuración es «crítica», porque la simplificación de la operación atrae a los usuarios.
«El sistema tiene que dialogar, porque se aspira a que todo tenga una perfecta integración. Debemos tener también pagos con QR, graduales, con paquetes mensuales y hasta con incentivos para fidelizar a los usuarios frecuentes», sostuvo el investigador, quien añadió que la política de subsidios para la población vulnerable debe trasladarse al metro y hasta fortalecerse.
Tarjeta ‘Tu Llave’. Foto:Tropicana
En uno de los más recientes movimientos para consolidar el SIR, la Secretaría Distrital de Movilidad abrió un proceso de licitación por un valor de 310.000 millones de pesos para desarrollar el sistema.
El contrato contempla la definición, diseño, desarrollo, implementación y mantenimiento del modelo de recaudo. Esto incluye los componentes funcionales, los sistemas de seguridad, las unidades de certificación y las interfaces de integración.
La concesión, además, tendrá una duración de cinco años y será financiada con recursos de la propia Alcaldía.
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Vivienda y comercio
Vivir cerca de una estación del metro será una realidad en Bogotá. Investigadores han señalado que el trazado de la primera línea es un catalizador del mercado inmobiliario, por lo cual se espera que nuevos proyectos de vivienda se empiecen a desarrollar en distintos sectores de la ciudad.
No obstante, y a pesar del gran potencial, los expertos consultados consideran que el proyecto de activación inmobiliaria y comercial está quedado.
Zona donde quedará la estación central de la línea 1 del metro de Bogotá Foto:EMB
«Siento que sí vamos muy atrasados en materia de vivienda y desarrollo de proyectos inmobiliarios con respecto a los avances que podríamos tener. No es necesario esperar a que el metro entre en operación para ahí sí mejorar el entorno y desarrollar los proyectos cerca de las estaciones. En estos 24 meses hay que meterle la chancleta«, afirmó el experto en movilidad.
Cabe recordar que el pasado 6 de diciembre la Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano de Bogotá (Renobo) lanzó la Unidad de Actuación Urbanística 4 del Plan Parcial Estación Metro 26, un proyecto inmobiliario que se espera concluir en 2038 y contempla 521 viviendas, zonas comerciales y espacio público entre las calles 24 y 24B con la avenida Caracas, donde se ubicará la estación que en algunos años integrará metro, Regiotram y TransMilenio.
Regiotram Foto:Gobernación de Cundinamarca
Pero a 10 años el proyecto suena muy lejano para los expertos, quienes sugieren acelerar el proceso.
«Si bien la vivienda y el comercio es algo que el tiempo irá consolidando, desde ya se debe organizar. No se debe perder tiempo en esto, porque soluciona el problema que tenemos como ciudad tan amplia: que las personas están muy lejos de las oportunidades de salud, educación y trabajo. Desde ya se debe orientar hacia ese desarrollo orientado en las personas y con trascendencia hacia el futuro. Es cumplir la promesa de que Bogotá sea una ciudad de menos de 30 minutos», declaró el director de BCV.
NICOLÁS DÍAZ MALPICA
Redacción Bogotá
















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