Un innovador método de entrenamiento está ganando atención por su enfoque de bajo impacto dirigido a personas mayores de 60 años. La propuesta busca mejorar la resistencia física sin someter al cuerpo a esfuerzos agresivos, convirtiéndose en una alternativa accesible y segura para mantenerse activo en la tercera edad.
La práctica se basa en ejercicios rítmicos que combinan movimiento corporal y coordinación al compás de la música. A través de patrones simples y repetitivos, los participantes trabajan su condición física mientras mantienen un ambiente dinámico y motivador.
Este tipo de actividad surge dentro de las tendencias del fitness funcional, que priorizan el bienestar integral sobre la exigencia extrema. En este caso, el objetivo es adaptar el ejercicio a las capacidades reales de los adultos mayores, reduciendo el riesgo de lesiones.
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Entrenamiento sin impacto para mayores de 60. Foto:ISTOCK
La dinámica suele realizarse con apoyo de baquetas u objetos similares para golpear superficies de manera controlada. Los movimientos se acompañan de desplazamientos suaves, lo que permite involucrar tanto la parte superior como inferior del cuerpo.
Incluso quienes presentan limitaciones de movilidad pueden participar, ya que algunos ejercicios pueden ejecutarse en posición sentada.
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Rutina rítmica que mejora la resistencia física. Foto:ISTOCK
Uno de los principales beneficios es el fortalecimiento de la resistencia cardiovascular sin generar impacto en las articulaciones. Esto resulta clave para quienes buscan mantenerse activos sin afectar rodillas, caderas o espalda.
A ello se suman mejoras en la coordinación motriz, el equilibrio y la atención. La combinación de ritmo y movimiento también contribuye a estimular la memoria y mantener la mente activa durante la práctica.
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Alternativa segura para mantenerse activo. Foto:ISTOCK
En comparación con actividades como nadar o montar bicicleta, este método ofrece una alternativa más accesible y flexible. No requiere equipos especializados ni grandes espacios, lo que facilita su realización en distintos entornos.
Los especialistas recomiendan sesiones moderadas, ajustadas a la condición de cada persona, con una duración que puede variar entre 20 y 45 minutos. La clave está en la constancia más que en la intensidad.
En conjunto, este entrenamiento se posiciona como una opción efectiva para promover el envejecimiento activo, combinando bienestar físico y estimulación mental en una sola rutina de bajo impacto.
KATHERINE BRAVO HERNÁNDEZ
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
EL TIEMPO
















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