Entre cada corte y el jugo de la carne rebosando sobre el cuchillo y la tabla de picar; el aire corriendo por los alrededores, la nube gris que sobrepasa el lugar, el olor de la suculenta carne, el chasquido del asador, una buena compañía y, como toque final, la pizca final para degustar, es lo que define esta experiencia probando la parrilla de un experto, el chef argentino Migue Viscido.
Un corte, un término, define la verdadera parrilla: sin prisa, dejando que el asado se haga desear. Al probar la carne se puede sentir una fiesta en la boca, entre lo jugosa, el perfecto sabor de la carne, el punto de la sal, lo suave de masticar y digerir.
Chata fue el corte elegido por el chef para la masterclass Foto:Samuel Rosales
Así se vivió la masterclass ‘Aprende el arte del asado’, realizada este sábado en el Alimentarte Food Festival en colaboración con Estancia 92 y Minerva foods, donde el chef argentino compartió técnicas, saberes y, sobre todo, una filosofía que va más allá del fuego y la carne. El corte protagonista fue la chata, preparada con precisión y respeto por el producto.
“El asado es mucho más que comer, es compartir. Si querés algo rápido, andá a un restaurante. El asado sirve para la fraternidad, para acercar a las personas”, explicó el experto durante la clase.
Desde su perspectiva, la parrilla exige tiempo, lectura y contacto directo: ensuciarse las manos, entender el carbón y manejar la temperatura como un elemento vivo del proceso.
Migue Visicido, Chef argentino Foto:Samuel Rosales
Uno de los errores más comunes, advierte el chef, está en la cocción excesiva. “La gente tiene que confiar en que la carne se puede disfrutar un poquito más roja, sobre todo cuando no tiene grasa. Cocinarla demasiado la deja dura y sin jugo”, señaló. Por eso insiste en no pincharla: los jugos que se pierden son parte esencial del sabor. La pinza, y no el tenedor, se convierte así en una herramienta clave.
Al comparar la cultura del asado en Argentina y Colombia, Viscido reconoce similitudes, pero también diferencias marcadas. En su país, el asado no está reservado para ocasiones especiales. “Lunes, martes, miércoles, cualquier día es bueno para un asado”, afirmó. Además, destacó el uso de todo tipo de cortes, desde los más premium hasta los más económicos, todos aptos para la parrilla si se trabajan correctamente.
Demostración de conocimento en asados del chef Foto:Samuel Rosales
La paciencia y la intuición fueron otros de los ejes centrales de la clase. “El asado tiene una previa: una charla, un pedacito de salame, un poco de queso. Hay un dicho: la gente espera al asado, no el asado a la gente”, comentó, en contravía de una época marcada por la inmediatez.
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Para quienes asistieron por primera vez a una masterclass como esta, el mensaje fue claro: reconocer los cortes, respetar la temperatura y entender que ni el exceso ni la falta de calor llevan a un buen resultado. “Si está muy caliente, quemamos la carne; si está muy bajo, no hacemos un asado, hacemos un sancocho”, concluyó entre risas.
En el marco del Alimentarte Food Festival, esta experiencia no solo dejó técnicas aplicables a la parrilla, sino también una idea poderosa: el asado, cuando se hace bien, es un acto de tiempo, paciencia y encuentro.
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Samuel Amisadai Rosales Rosales – Redacción Gastronomía
















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