El próximo viernes, 24 de abril, es la fecha límite para avanzar en la venta de la participación accionaria que mantiene el Gobierno en Colombia Telecomunicaciones S.A. (Coltel), empresa que opera bajo la marca Movistar. El proceso coincide con la reorganización del sector y la integración con Tigo, compañía controlada por Millicom.
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De acuerdo con fuentes del sector, la subasta del paquete accionario se realizará ese día y la adjudicación está prevista para el 29 de abril. Solo podrán participar inversionistas previamente habilitados dentro del proceso, quienes deberán presentar sus ofertas bajo condiciones definidas en el reglamento.
La Nación busca vender el 32,49 por ciento de la compañía, equivalente a 1.108.266.271 acciones ordinarias. Se trata de la totalidad de la participación estatal en Coltel, que se ofrece bajo un esquema de enajenación por etapas.
El precio mínimo por acción fue fijado en 772,38 pesos, lo que lleva a una valoración base de 856.003 millones de pesos por el paquete accionario completo. Este monto constituye la referencia mínima esperada por el Gobierno en la operación.
“La aceptación constituye una declaración irrevocable e incondicional de voluntad mediante la cual el Inversionista Precalificado acepta la oferta pública de venta de las Acciones Remanentes”, señala el documento oficial.
En 1947 nació Telecom, compañía que integró servicios telefónicos, radiotelefónicos y telegráficos.
Foto:Foto: Archivo El Tiempo
De Telecom a Coltel: transformación del modelo estatal
La operación marca el cierre de más de siete décadas de participación estatal en las telecomunicaciones. El modelo público se consolidó con Telecom, que durante años concentró la prestación de los servicios de comunicaciones en el país.
Telecom fue liquidada el 12 de junio de 2003 tras una crisis financiera. En su lugar se creó Colombia Telecomunicaciones S.A. (Coltel), que asumió la operación de los servicios.
En 2004, Telefónica ingresó al mercado colombiano tras adquirir el negocio móvil de Bellsouth. Dos años después compró el 52 por ciento de Coltel, consolidando su presencia en el país bajo la marca Movistar.
Con el paso del tiempo, la participación del Estado se redujo hasta convertirse en minoritaria. ahora “el proceso no implica un cambio en la situación de control de la sociedad, ni compromete la continuidad del servicio”, indicó el decreto que autorizó la segunda enajenación.
Este tránsito refleja la transformación del sector, que pasó de un esquema de provisión pública a uno basado en inversión privada intensiva en infraestructura, redes y tecnología. Las exigencias actuales del mercado, especialmente en conectividad y despliegue de nuevas redes, han redefinido el papel del Estado.
Tigo-Movistar Foto:Tigo / Movistar
Condiciones de la subasta y avance del proceso
La segunda etapa del programa está dirigida a inversionistas precalificados, que deberán presentar una única oferta por la totalidad del paquete bajo la modalidad de “todo o nada”. La adjudicación se realizará al mayor precio ofrecido, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
Las ofertas deberán canalizarse a través de sociedades comisionistas de bolsa. El pago de las acciones deberá efectuarse dentro de los tres días hábiles siguientes a la subasta, momento en el que se formalizará la transferencia mediante anotación en cuenta en el sistema de depósito de valores.
Entre los posibles interesados aparece Millicom, propietario de Tigo, que ha venido consolidando su posición en el mercado colombiano. El aviso del proceso establece que la participación será “una decisión libre e independiente de los inversionistas precalificados basada en sus propios análisis”, sin garantías sobre el resultado final.
El programa de enajenación inició con una fase dirigida a empleados, pensionados, sindicatos y organizaciones del sector solidario. En esa etapa se ofrecieron más de 1.108 millones de acciones al mismo precio base.
La demanda fue limitada. Se registraron aceptaciones por 3.000 acciones, adjudicadas en su totalidad por un monto cercano a 2,3 millones de pesos. La adjudicación fue notificada el 26 de marzo de 2026 y el cierre de esa fase quedó previsto para el 8 de abril.
Las acciones están inscritas en el Registro Nacional de Valores y en la Bolsa de Valores de Colombia, lo que permite su negociación en el mercado secundario una vez finalice el proceso.
Logos de los operadores Foto:Claro,Tigo, Movistar y Wom
¿Cómo queda el sector?
La integración entre Tigo y Movistar redefine la competencia en el sector. El nuevo operador tendría cerca de 41,2 millones de líneas móviles, equivalentes a aproximadamente 43 por ciento del mercado, una cifra cercana a Claro, que mantiene alrededor de 42,2 millones de líneas y una participación de 44 por ciento, según el Boletín TIC del tercer trimestre de 2025.
En términos de conexiones, ambos operadores quedarían en niveles similares. Este escenario contrasta con el pasado reciente, cuando la Comisión de Regulación de Comunicaciones identificaba a Claro como operador dominante, con participaciones superiores al 60 por ciento en ingresos y mayores economías de escala.
Ese contexto llevó a la aplicación de medidas regulatorias asimétricas para equilibrar el mercado. Sin embargo, la nueva estructura plantea un cambio en la dinámica competitiva, en la medida en que la brecha entre los principales operadores se reduce de forma significativa.
Este cambio ocurre en un momento en el que el despliegue de 5G y la expansión de fibra óptica requieren inversiones de gran escala, lo que refuerza la importancia de operadores con mayor músculo financiero.
En paralelo, Millicom ha fortalecido su presencia en el país. En febrero de 2026 cerró la compra del 67,5 por ciento de Coltel por 214,4 millones de dólares, marcando la salida de Telefónica de Colombia. También adquirió la participación de Empresas Públicas de Medellín en Tigo-UNE por 571 millones de dólares, consolidando el control de su operación.
A ese proceso se suma la estrategia de desinversión regional de Telefónica. Desde 2019, la compañía ha venido reduciendo su presencia en América Latina con la venta de sus operaciones en países como Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Uruguay y Colombia, como parte de un plan para concentrarse en sus mercados principales en Europa y Brasil. En 2026, la multinacional concretó la salida del mercado colombiano tras vender su participación en Coltel, y avanzó en la venta de su filial en México. Con estas operaciones, la empresa mantiene pendiente únicamente la definición de su salida de Venezuela, el último mercado relevante que conserva en la región dentro de este proceso de repliegue estratégico.
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