La estabilidad de las finanzas públicas en Colombia ha entrado en una zona de turbulencia que despierta las alarmas de los expertos más experimentados del país. En su más reciente análisis para EL TIEMPO, el exfiscal y analista Néstor Humberto Martínez lanza una advertencia severa sobre lo que denomina una gestión fiscal «delirante» y un «conejazo» sin precedentes al ahorro de los trabajadores colombianos. Basado en los recientes llamados de atención de la Contraloría General de la República, Martínez dibuja un panorama donde el gasto desmedido y la caída en el recaudo tributario están empujando al país hacia un precipicio financiero.
El núcleo de la crítica de Martínez reside en la peligrosa metamorfosis de los ingresos del Estado. Según las cifras analizadas, las rentas tributarias han sufrido una erosión significativa, pasando de representar el 66 % de los ingresos totales en 2023 a proyectar apenas un 56 % para 2025. Ante un crecimiento económico modesto y lo que el analista define como una «abulia empresarial» —motivada por la inseguridad y las políticas actuales—, la posibilidad de equilibrar la balanza mediante nuevas reformas tributarias resulta, a su juicio, inviable.
Para el analista, la solución lógica sería un recorte y priorización del gasto público. Sin embargo, señala que el Ejecutivo ha optado por el camino opuesto, ganándose el apelativo de «dilapidador». Esta falta de disciplina fiscal no solo ha llevado al incumplimiento de obligaciones billonarias en sectores críticos como salud, educación y condenas judiciales, sino que ha empezado a afectar las vigencias futuras en infraestructura, enviando una señal de desconfianza letal para la inversión extranjera.
Germán Ávila, ministro de Hacienda. Foto:Mauricio Moreno. EL TIEMPO
El ‘conejazo’ de las pensiones de los colombianos
El punto más polémico del análisis de Martínez se centra en la estrategia de financiamiento que el Ministerio de Hacienda parece haber adoptado para evitar el default. El analista denuncia una «jugadita» financiera de proporciones sistémicas: el uso del ahorro pensional para cubrir el hueco fiscal. Según Martínez, el Gobierno no solo se alista para disponer de los 25 billones de pesos vinculados al polémico «conejazo» en Colpensiones, sino que ha ido un paso más allá al exigir a las administradoras de fondos de pensiones (AFP) la repatriación de 125 billones de pesos que se encontraban invertidos en el exterior.
La consecuencia de esta medida es clara para el analista: dado que el mercado de capitales local carece de la profundidad necesaria para absorber semejante flujo, la mayor parte de esos recursos terminará invertida en Títulos de Tesorería (TES). En la práctica, esto significa que el Gobierno se financiará con más de 60 billones de pesos provenientes directamente del ahorro de los trabajadores, trasladando a la clase obrera un riesgo crediticio que los mercados internacionales ya no parecen estar dispuestos a asumir de manera voluntaria.
pensiones Foto:iStock
Néstor Humberto Martínez concluye que este modelo de «gasto populista y poco transparente», impulsado por intereses electorales del Pacto Histórico, está sacrificando la seguridad a largo plazo de los ahorradores para sostener un ritmo de gasto que la «casa Colombia» ya no puede soportar. El silencio del Ministerio de Hacienda ante estas advertencias solo aumenta la incertidumbre sobre el futuro de las pensiones y la solvencia del Estado en los años venideros.
















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