La llegada del fenómeno de El Niño a finales de 2026 no solo pondrá en aprietos al sistema eléctrico del país, sino que hará que el recibo de la luz suba, simplemente porque las hidroeléctricas tendrán menos agua para funcionar.
“Viene El Niño y el precio en bolsa naturalmente tendrá que subir porque se generará energía con combustibles más caros; el agua es gratis y el costo de generar con hidroeléctricas es barato”, explicó Alejandro Lucio, director de Óptima Consultores.
Ahora, la pregunta que todos se hacen es: ¿qué tanto aumentarán las tarifas? Para entenderlo, primero hay que saber que el precio de la energía tiene varios componentes, pero los que más pesan son generación, transmisión, distribución y comercialización.
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De todo lo que se paga, el costo de producir la energía se lleva casi el 40 por ciento del total. Es ahí donde se refleja el precio de la energía que las empresas compran día a día en la bolsa (mercado spot) y también la que ya tienen asegurada mediante contratos.
Lo bueno es que la mayoría de las empresas ya tienen negociado, en promedio, el 85 por ciento de la energía con contratos a largo plazo que ofrecen precios fijos. El problema es el 15 por ciento restante, que debe comprarse en la bolsa, donde los precios suben y bajan de un momento a otro.
Sin embargo, ese 15 por ciento que pesa la energía en bolsa tiene un impacto real que va del 5 por ciento al 8 por ciento en la tarifa que pagan los usuarios. Por esta razón, los incrementos extremos no se trasladan de forma proporcional o directa a la factura.
“Si el precio del kilovatio sube hasta 1.000 pesos en la bolsa, el aumento en la tarifa sería de 15 pesos si la contratación de una empresa es del 85 por ciento para atender el consumo de sus usuarios”, detalló Alejandro Castañeda, presidente Ejecutivo de Andeg.
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En esa misma línea, el director de Óptima Consultores aseguró que, para un usuario atendido por un comercializador con una exposición máxima del 15 por ciento en bolsa, “el impacto será relativamente leve”.
El panorama cambia drásticamente cuando el comercializador no ha planeado la compra de energía adecuadamente o enfrenta dificultades para que le vendan contratos por falta de garantías financieras.
Ese podría ser el caso de Air-e, donde la exposición en bolsa puede ser mayor al promedio, lo que significa que sus usuarios sí enfrentarán una afectación significativa en sus recibos ante cualquier salto en el mercado spot.
En este punto surge otra duda: ¿qué tanto puede subir el precio en la bolsa? La regla es simple: entre más fuerte pegue El Niño, más cara será la energía, porque aumentará la operación de las plantas térmicas que funcionan con combustibles más costosos.
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La buena noticia es que existe un “techo” de protección, conocido como precio de escasez, que actualmente ronda los 1.100 pesos. Esto significa que, aunque el precio de la energía en la bolsa se dispare por encima de ese tope, ese sobrecosto no se le trasladará directamente al usuario en su factura.
Bajo este escenario, en marzo se registró un precio promedio en bolsa de 223,78 pesos por kilovatio hora, lo que representó un incremento del 80,09 por ciento frente a febrero pasado, pero una disminución del 5,31 por ciento respecto a marzo de 2025.
Según explicó Alejandro Castañeda, este incremento se debió a que, tras un aumento inusual en las lluvias en algunas regiones del país, en marzo se presentó una disminución de los aportes hídricos que redujo la operación de las hidroeléctricas.
Igualmente, destacó que esos 223,78 pesos de marzo estuvieron por debajo de los 327,04 pesos por kilovatio hora transados en contratos durante ese mes para atender la demanda residencial y de pequeños negocios (mercado regulado).
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Incluso, los cerca de 300 pesos que se registran por estos días en la bolsa siguen siendo competitivos frente a los precios de los contratos de largo plazo que se han firmado en los últimos meses.
Ante este panorama, Andeg insiste al Gobierno Nacional en la necesidad de elevar los niveles de contratación de las empresas, advirtiendo que, entre más alta sea la exposición a la bolsa, más fuerte será el impacto tarifario sobre los usuarios finales.
Un mayor nivel de contratación también mitigaría el riesgo financiero que genera Air-e, ya que la empresa no está obligada a pagarles a los generadores las compras de energía por una orden de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios.
No obstante, Alejandro Lucio advirtió que actualmente existe una escasez de oferta de contratos, debido a que no han entrado suficientes proyectos hidroeléctricos o de energías renovables en los últimos años que permitan ofrecer más energía al mercado.
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Salvavidas para Air-e
Esta presión del fenómeno de El Niño sobre las tarifas se sumará a una sobretasa de energía que dejará en firme el Ministerio de Minas y Energía en los próximos días, con el fin de cubrir las millonarias deudas de Air-e.
“Air-e es un paciente que está en cuidados intensivos; necesita caja y liquidez”, reconoció el viceministro de Energía, Víctor Paternina, durante su participación en el 9.° Encuentro y Feria Renovables Latam.
Esta sobretasa será de 8 pesos por cada kilovatio hora (kWh) y se recaudará a través de la factura mensual. Sin embargo, el cobro aplicará únicamente a los usuarios de los estratos 4, 5 y 6.
Al respecto, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, enfatizó: “El presidente nos ha pedido que protejamos a los más débiles; es decir, que los estratos 1 y 2 no sientan un incremento en su tarifa”.
Con esta iniciativa, el Gobierno busca recaudar aproximadamente 235.000 millones de pesos en 2026 para sanear las cuentas de Air-e. Actualmente, sus deudas podrían rondar los 3 billones de pesos, de los cuales 1,5 billones de pesos corresponden específicamente a compromisos con el sector eléctrico.
















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