El aumento de denuncias por el uso de sustancias para cometer hurtos en Medellín, Antioquia, ha cobrado un nuevo y desgarrador testimonio.
A través de redes sociales, el joven identificado como Yefrin (@yefrinn3) compartió su experiencia tras ser víctima de un robo en el barrio Laureles, donde permaneció inconsciente durante casi dos días luego de ser drogado por una persona que acababa de conocer en una aplicación.
El encuentro: de una cita a una pesadilla
Según el relato de la víctima, todo comenzó tras aceptar una salida con una persona que le resultó físicamente atractiva. Lo que parecía un plan casual (comer «papitas» y compartir unas bebidas) se transformó en una situación crítica cuando se trasladaron en un servicio de InDrive hacia un apartamento rentado por medio de la aplicación Airbnb en el sector de Laureles.
«Mi error fue dejarme llevar por lo físico, por unas palabras bonitas de alguien que no conocía. No se dejen deslumbrar por lo que ven por fuera», expresó el joven en uno de sus videos, visiblemente afectado por la situación.
Yefrin sospecha que la sustancia, la cual indica que podría ser escopolamina, pudo ser suministrada en su bebida o mediante contacto directo.
Tras ingerir un poco de alcohol, el joven perdió el conocimiento de manera repentina el miércoles alrededor de las 11:00 p. m., despertando totalmente desorientado muchas horas después.
Dos días de ‘desconexión’ y el robo
El impacto de la droga fue tal que el joven estuvo «desaparecido» para su familia durante casi 40 horas. Mientras sus allegados lo buscaban desesperadamente en sectores como San José, él se encontraba en un estado de indefensión absoluta.
El joven mostró evidencia de cómo los atacantes lograron desactivar la función «Find My iPhone» a las 11:34 p.m. del mismo miércoles, apenas minutos después de que perdiera el sentido, para evitar el rastreo del dispositivo.
«Desperté el viernes pensando que todavía era miércoles. Perdí la noción del tiempo por completo», relató la víctima, quien finalmente fue auxiliada por una mujer que lo ayudó a tomar un taxi hacia la casa de un familiar.
Secuelas de salud y denuncia legal
Tras el incidente, el joven acudió a un hospital cercano para recibir atención médica. Sin embargo, denuncia que las secuelas persisten. Además del impacto psicológico y el riesgo de una depresión severa advertido por sus médicos, sufre de fuertes dolores de cabeza constantes.
El caso ya está en manos de las autoridades. El joven publicó imágenes desde un punto de atención de la Fiscalía General de la Nación, donde interpuso la denuncia formal por hurto y lesiones personales. Con su testimonio, busca alertar a otros ciudadanos y turistas sobre los peligros de confiar en desconocidos en contextos de entretenimiento nocturno.
«A veces uno tiene el ego muy alto o la autoestima muy baja y busca validación en gente que tiene el corazón podrido. Cuídense mucho, porque me pasó a mí y le puede pasar a cualquiera», concluyó.
Este incidente se suma a la creciente preocupación en la capital antioqueña por el uso de sustancias químicas para abusar o atracar a sus víctimas, una problemática que las autoridades locales intentan combatir mediante campañas de prevención y monitoreo en zonas críticas de las comunas 11 (Laureles) y 14 (El Poblado).
FELIPE SANTANILLA AYALA
REDACCIÓN ÚLTIMAS NOTICIAS
















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